Seguridad ¿Para quién?

Rastrillando
Por Mario Munguía Murillo

Mario MunguiaEl Consejo Nacional de Seguridad Pública, aprobó en su Trigésima Octava Sesión Ordinaria, el pasado 21 de agosto de 2015, todo lo referente al tema de “seguridad”, entre los puntos está el de Programas con Prioridad Nacional, así dicen que se llaman.

El Consejo Nacional de Seguridad Pública, responsable de que usted y yo, su familia y mi familia y, todos los ciudadanos de este bizarro país, vivamos “seguros” y en armonía, aprobó que “Los Ejes Estratégicos del Sistema Nacional de Seguridad Pública y su estructura, así como los Programas con Prioridad Nacional para alcanzarlos, vinculados al ejercicio del fondo, subsidios y demás recursos de carácter federal que se otorguen a las Entidades Federativas, los Municipios y Demarcaciones Territoriales del Distrito Federal, en materia de seguridad pública”.

Luego, el presidente Enrique Peña Nieto, “pidió” al Congreso de la Unión para que se debata el Mando Único policial estatal (ya lo había intentado Felipe Calderón, pero los priistas se opusieron en aquel momento), y pa’cuando, el Senado de la República comenzó con las negociaciones del tema, para que a más tardar en abril aprueben una reforma en materia de seguridad. Esto sucedió en el mes de marzo de este año -2016-.

Se supone, y solo se supone que ya están trabajando todas las corporaciones de seguridad del país.
Les platico que en Hermosillo, en los años ‘60s, a nivel municipal existía la policía de tránsito y preventiva y, un departamento de investigaciones. A nivel federal estaba la Policía Federal y la tristemente célebre Dirección Federal de Seguridad (DFS), la agencia de inteligencia del gobierno que dependía directamente de la Secretaría de Gobernación, “fue creada durante la administración del presidente Miguel Alemán Valdes y cuya función era recabar información de actividades subversivas o terroristas en el territorio nacional, en 1985 desapareció dando origen a la Dirección General de investigación y seguridad nacional, que en 1989 se convertiría en el Centro de investigación y Seguridad Nacional (CISEN)”.

Hoy existen más de 30 tipos de policías entre federales y estatales, incluidas las municipales. Sin contar las fuerzas armadas.
Bueno, el punto es que los ciudadanos temían (respetaban) a las corporaciones y ese “detalle” permitía una buena convivencia entre la sociedad. La “criminalidad” era mínima, la gente acostumbraba dormir en las banquetas de su casa en verano, o arriba de los techos.

Los fines de semana, los pleitos suscitados al calor de las copas, o los escándalos en la vía pública, eran pagados con trabajo comunitario, usted podía ver a los “facinerosos”, independientemente de su estatus social, barriendo las calles del centro de la ciudad. Además de la multa económica.

Cierto, la ciudad no rebasaba los 300 mil habitantes; no había drogas como el cristal, solo marihuana y, la “coca” solo era para los ricos; ni Oxxos, ni tables dances, solo la Zona de Tolerancia donde hoy, paradójicamente esta la Central de Policía Zona Sur; ni Derechos Humanos ni la apología del crimen –en todas sus facetas- principalmente en televisión; ¡Ah! Ni “maquinitas” para los niños y adolescentes.

Les cuento esto porque el presidente municipal Manuel Ignacio “Maloro” Acosta (foto de por medio) dijo que “En la lucha por la seguridad, no vamos a dar un paso atrás”, que ahora sí, “Hermosillo Seguro será un trabajo conjunto de la Coordinación de Seguridad Ciudadana, la Jefatura de Policía Preventiva y Tránsito; una estrategia transversal de dependencias municipales y la participación de los ciudadanos hermosillenses”. O sea, pregunto ¿no existe coordinación entre los responsables de la seguridad?
Al final de la presentación faraónica –una vez más, van tres-, el “maloro” (foto de por medio), junto con los funcionarios federales, estatales y municipales y los invitados especiales dieron el banderazo de salida del cargamento de televisiones viejas, con rumbo a un “procesamiento adecuado” como basura electrónica contaminante.

Mientras esto sucedía, y gracias a las redes sociales que dieron cuenta del video donde se ve a los malandros golpeando a una persona y robado un negocio, se logró que las “autoridades” se dieran a la tarea de buscar y detener a uno de los responsables de nombre de Rogelio Ugarte Flores, alias “el Negrín”, que tiene un amplio expediente delictivo relacionado con otros asaltos y robos con violencia. Hasta el momento de redactar este espacio, aún se encuentra prófugo el cómplice del “Negrín”.

Eso sí, tanto el “Maloro” como el secretario del Ayuntamiento, Jorge Andrés Suilo Orozco, cacarean la frase “Policía Amigo”, dos de esos “amigos” de nombres José Antonio Acuña Carrasco y Rodrigo Barcelo Urquijo, haciendo uso de la fuerza bruta y sin dar oportunidad, golpearon a un individuo que a temprana hora se dirigía a su trabajo, so pretexto “de que uso palabras altisonantes y casi impacta (¿?) la unidad (pick up) con su bicicleta”. Había un tercero que a todas luces no aprobaba el actuar de sus compañeros, igual el juez calificador, pero había que callar por solidaridad. Este es un ejemplo del temor, coraje y miedo que refleja el “policía amigo”. Aclaro, no todos.

Pero mejor a’i se las dejo. Quería hablar de la lucha sindical, del triunfo de Xóchitl, de la re-re-reelección de Ricardo y como llego a donde está, pero lo guardo para después…!!!SARAVAH!!!

 

@mariomunguía8
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