Neoliberalismo y neoliberales….

Rastrillando
Mario Munguía Murillo

En esta nueva y moderna revolución a la mejicana, donde un solo hombre decide el rumbo, bueno, mejor dicho, continúa con esa tradición política; los camaradas transformadores han absorbido por osmosis la palabra “neoliberalismo”.

Esto a propósito de que México, y su cuarta transformación, están por firmar una vez más, el Tratado de Libre Comercio.

Pero, ¿qué es Neoliberalismo? Según los especialistas, cito: “El neoliberalismo es una teoría político-económica que retoma la doctrina del liberalismo clásico y la replantea dentro del esquema capitalista actual bajo principios más radicales. Surge como reacción a la intervención del Estado como garante de una mayor justicia social (es decir, del Estado benefactor), y toma fuerza gracias a las debacles de la economía capitalista del siglo XX, particularmente las registradas a finales de los años 20 y la de la década de 1970”.

Sus principales ideólogos y promotores fueron Friedrich August von Hayek y Milton Friedman, quienes lo propusieron como modelo alternativo para salvar la economía del siglo XX.

En México, el neoliberalismo surge en la década del ochenta, según cuenta la historia, durante el gobierno de Miguel de la Madrid Hurtado, tecnócratas les llamaron los adversarios, se implementaron una serie de “reformas neoliberales” cuya característica principal es “la privatización de empresas estatales, la contracción del Estado, la reducción del gasto público y una apertura de la economía, distinguida por el incentivo a la inversión de capitales extranjeros, la introducción al país de empresas multinacionales, etc”.

Carlos Salinas de Gortari, fue quizá, su mayor promotor, y el mejor ejemplo, lo tenemos con la firma del Tratado de Libre Comercio –y todo lo que esto implica- con Estados Unidos y Canadá en los años noventa.

En este contexto, el neoliberalismo no es otra cosa que una forma moderna de colonialismo, donde los grandes capitales contralan la economía mundial hoy “globalizada”.
A grandes rasgos podemos observar que el temido neoliberalismo seguirá marcando la línea de intereses entre los “capitalistas” (encabezados por Caros Slim) y el gobierno en turno, en este caso, la llamada Cuarta trasformación.

Seguramente los especialistas en economía política me dirán que estoy equivocado; a la mejor sí, no soy economista.

Pero, lo que sí sé, es que el “pueblo sabio” -ese que utilizan en el discurso cada mañana- lo que menos tienen en su mente es la palabra neoliberalismo. Esa masa popular (pobres) la que busca a diario el sustento para su familia: desde, los que levantan botes de aluminio en la calle, hasta los de “oficio” (albañiles, plomeros, ayudantes de mecánicos, y limpia vidrios, etcétera).

Lo que también sé, es que los programas asistenciales de la 4t, ayudan (sobre todo, a los de 68 y más) pero no resuelven el problema de fondo.

Mientras la elite política, y sus seguidores pierden el tiempo en justificarse con el “neoliberalismo”, millones de mejicanos (con minúscula y J de jodidos) siguen cayendo en la pobreza.

Datos duros, información oficial.

Según datos del INEGI, señala que el analfabetismo existe “en personas de 15 o más años de edad que no saben leer ni escribir un recado. En 1970 el porcentaje de personas analfabetas en nuestro país era del 25.8%, para 2015 la cifra se redujo a 5.5% y para 2018 se espera llegar a la nueva marca de 4%”.

Mientras que el Instituto Nacional para la Educación de los Adultos (INEA) informa que “hay tres millones 704 mil 998 personas de 15 años y más que no saben leer ni escribir, cifra que corresponde a 1.3 millones que hablan alguna lengua indígena, y 2.3 millones de personas de 60 años en adelante”.

La pobreza de México, según el Coneval son “52.4 millones de mexicanos -el 41,9% de los habitantes del país- viven en esta situación, desperdigados por todo el territorio”.

Esos 52.4 millones de mexicanos viven en situación de pobreza; unos, trabajan y reciben un salario mínimo que dista mucho de ser suficiente para vivir con lo indispensable; otros, quizá la mayoría no ganan el mínimo para cubrir la canasta básica.

Pero mejor a’i se las dejo…insisto: mil millones de dólares es mucho dinero…¡¡¡SARAVAH!!!

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