Rastrillando
Por Mario Munguía Murillo
Hoy hablemos de farándula, de música y algo más, de esa que escuchamos y vemos en la televisión y oímos en la radio.
Vamos por partes. La Ley de Radio y Televisión, esa que debe aplicar la Dirección de Radio, Televisión y Cinematografía de la Secretaria de Gobernación, pues son ellos los responsables de observar y regular los contenidos expuestos en los medios electrónicos.
La clasificación del material grabado, en particular la televisión, debería contener, según la “normatividad” aspectos básicos: “información, entretenimiento, cultura y convivencia, que tienen un papel determinante en la sociedad y coadyuvan al proceso formativo de la infancia, evitando influencias nocivas o perturbadoras al desarrollo armónico de la niñez y la juventud”. Así está escrito en la Ley.
Según esto, los expertos burócratas de la dirección, mejor conocida como RTC (por sus siglas en español) realizan los análisis del contenido de la programación a transmitirse y, “se pondera: El significado y aplicación del conjunto de palabras, frases y enunciados. El entorno lingüístico y situacional, para darle valor y sentido, tanto a las imágenes como a lo que se expresa”. ¡Ops!
Pero bueno, no se trata de hacer un análisis conceptual ni sociológico, lejos estoy de poder entender esa evolución científica de los medios de comunicación.
Pero el punto es qué, durante un tiempo, corto (no aguante más de una semana), observe y escuche algunos programas de televisión y radio, específicamente los que transmiten “música” de banda.
Sin ser experto en música, puedo asegurar que instrumentalmente solo repiten dos o tres acordes; en cuanto a la letra de las canciones (¿?), puedo asegurar que muchas de ellas son un verdadero insulto a la mujer.
Un ejemplo. Se hace llamar Grupo Arranke, la “canción” se llama “La gata” y dice aaasí… “Eres gata alborotada eres una desgraciada/No me sirves para nada Ya déjate de tontadas /Eres gata alborotada eres peor que una basura/Lo tuyo no tiene cura No quiero verte ni en pintura//Eres gata alborotada ya te tengo bien odiada/Al cabos si te me agüitas pa’ algo tengo a tu hermana/Y a tu nana, amonos, sobres pues”. El video, debería ser clasificación D, y se transmite en horario familiar (se repite el programa tres veces en el día, lo conduce una mujer, acompañada de un hombre).
Y me pregunto, sin interrogación, de que les sirve ir a la universidad, terminar la “carrera” de ciencias de la comunicación o periodismo. Los cursos de “capacitación” que les da el STIRT sobre “valores” y participación de “genero” o como dice el eslogan: “tienes el valor o te vale”.
La transmisión de estas canciones, catalogada como subgénero de la música norteña-según la Ley-, está prohibida por la Ley Federal de Radio y Televisión, cuyo artículo 63 señala:
“Quedan prohibidas todas las transmisiones que causen la corrupción del lenguaje y las contrarias a las buenas costumbres, ya sea mediante expresiones maliciosas, palabras o imágenes procaces, frases y escenas de doble sentido, apología de la violencia o del crimen; se prohíbe, también, todo aquello que sea denigrante u ofensivo para el culto cívico de los héroes y para las creencias religiosas, o discriminatorio de las razas; queda asimismo prohibido el empleo de recursos de baja comicidad y sonidos ofensivos”.
Seguramente, los locutores jóvenes y uno que otro no tan, los concesionarios, los “lideres” del STIRT y los “buchones”, utilizaran el lenguaje no apto para menores de edad cuando lean o se enteren (porque lo dudo que lean) de esta reflexión. Pero no podía sufrir solo los desvelos y pesadillas que me ha originado ponerme a ver y escuchar los programas en referencia. Gracias.
II
Terminó la Cuaresma, el final, la Semana Santa. Durante los últimos 30 años –por poner un tiempo razonable-, he visitado los Contis del Coloso, la Matanza y El Ranchito; este último con una cantidad de Chapayecas (Fariseos) bastante considerable –calculo eran unos 80, quizá 100-, más los Capitanes, cabos, “maistros” y cantoras.
El terreno ubicado a un costado de la colonia universitaria, frente al parque la Sauceda, prácticamente fue invadido por los “comerciantes”, unos vendían comida, otros sodas y papitas, ropa; maquinitas y “futbolitos” y juguetes made in China.
Cientos de familias de los barrios aledaños y, otras venidas desde lejos, observaban los movimientos de los Chapayecas, la procesión de las doce cruces que se perdían entre la muchedumbre que invadía el Conti. Un verdadero desorden propiciado por los visitantes que no guardaban el mínimo de respeto.
Este problema va creciendo, según he observado con el paso de los años; lo repito una vez más, porqué me ha tocado estar presente, desde el periodo del Doctor Ramón Ángel Amante, presidente municipal de 1976-1979; los Capitanes acompañados de los Chapayecas han solicitado apoyo para continuar con la tradición, ya desde entonces han sido despojados de los terrenos donde tradicionalmente habían instalado “El Conti”.
Comentaban algunos chapayecas y capitanes, que para el próximo año, “a la mejor ya ni estamos aquí, parece que los dueños (de los terrenos) van a construir o vender y el gobierno (municipio) ni nos atiende”.
Incertidumbre entre los Chapayecas, que ven como han sido invadidos por las drogas, el alcohol y “los comerciantes” que les han quitado la oportunidad de vender sus artesanías.
Dice la nota “Integrantes de los diferentes grupos de “fariseos” de las zonas del Coloso, La Matanza y el Ranchito, solicitaron a las autoridades del gobierno del Estado, la donación de los terrenos donde llevan a cabo cada Semana Santa, la instalación de las ramadas y celebraciones de la quema de sus máscaras, a fin de no estar con la incertidumbre de ser desalojados”. La misma historia se repite cada año.
Preguntas en serie y sin interrogación. Podrá el subsecretario de asuntos prioritarios del Gobierno del Estado, Carlos Morales Buelna, resolver un problema. Podrá Mario Welfo Álvarez Beltrán, director del Instituto de Cultura apoyar para resolver. Podrá la Lic. Margarita Torres Ibarra directora del Instituto Municipal de Cultura y Arte ayudar para resolver. Podrá el Antrop. José Luis Perea González, delegado INAH en Sonora, intervenir para apoyar y resolver.
Podrá Manuel Ignacio Acosta Gutiérrez, presidente municipal de Hermosillo resolver este problema.
Pero mejor a’i se las dejo. Dijo Kamla Bhasin, feminista hindú: “Nuestra dignidad ha sido despedazada por medios que hacen uso de nuestros cuerpos, que los distorsionan; que nos transforman en objetos, en bienes de consumo vendibles”…!!!SARAVAH!!!
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