
Rastrillando
Por Mario Munguía Murillo
Las personas son muy dadas en “enjuiciar” a los demás; juicios de valor, morales, legales (en este caso legaloides) que en ocasiones, la pena de muerte se queda chiquita.
Este año es, por si a usted se le ha olvidado, año electoral, cuyas precampañas han sido campañas bien diseñadas y actuadas por los y las suspirantes a servir a las masas más necesitadas, sin mayor recato que el de su conciencia.
Pero usted no se preocupe si su sacrosanto derecho democrático de ejercer su voto es violentado por algún mapache electorero que seguramente hoy cambió de atuendo y técnica, pues para eso existen las leyes que son aplicadas con el rigor científico y humano para aquellos culpables que han osado transgredir a la cívica ciudadanía.
El proceso evolutivo en México no ha sido fácil, y elegir un “líder” que nos gobierne, ha costado sangre, sudor y lágrimas y, muerte. Ahí tenemos dos ejemplos más recientes que las actuales generaciones de políticos han empezado a olvidar porque la mayoría ha heredado la “posición” política de su partido. La Independencia de 1810-1821 y la Revolución de 1910-1920.
Desde entonces (y antes) los liberales y conservadores han luchado su posición para el control económico y político de este hermoso país; a ambos los distingue su posición territorial y económica, ambos son caciques en su propio terreno y eso los hace líderes. Aunado a este pequeño detalle, cuentan con la bendición del señor arzobispo.
Pero les platico. En esta evolución, han surgido “oficinas”, despachos, y hoy tribunales especializados en cuidar el único momento en que usted y yo somos libres y soberanos para elegir a conciencia (¿?) aquel hombre y/o mujer que queremos nos gobierne.
A nivel republica existe el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, que es el órgano jurisdiccional del Poder Judicial de la Federación especializado en materias electorales, que fue fundado el 22 de agosto de 1996, y se “apoya” en las Salas Regionales que antes eran temporales (solo cuando había elecciones) y ahora ya son permanentes a partir del 2007. A nosotros nos corresponde la Sala Primera con sede en Guadalajara y abarca: Baja California, Baja California Sur, Chihuahua, Durango, Jalisco, Nayarit, Sinaloa y Sonora.
Pero para llegar a esos extremos, tenemos que acudir al que una vez se llamó Instituto Federal Electoral (IFE, 11 de octubre de 1990) que organizo las elecciones federales de México el 2012, donde gano Enrique Peña Nieto que, una vez tomado posición inicio las “Reformas estructurales” donde se incluyó el cambio para llamarlo Instituto Nacional Electoral (INE) e inicia “operaciones” el 4 de abril de 2014.
Entre las tres instituciones Suprema Corte de Justicia, Consejo de la Judicatura Federal y el Tribunal en referencia, que vigilan y aplican las leyes electorales en este bizarro además de hermoso país, consumen, gastan, ejercen un presupuesto global de $50 mil, 241.6 millones de pesos. El presupuesto global para todas -dije todas- las universidades del país es de $18 mil, 317.6 millones de pesos, casi una tercera parte. Bendita partidocracia.
Pero eso no es todo. El proyecto de presupuesto para el ejercicio fiscal del 2015 para el IEE (Instituto Estatal Electoral, por sus siglas en castellano) es por 460 millones de pesos, divididos en 143.6 millones de pesos de las prerrogativas para los partidos políticos y 162.9 millones para gastos del proceso electoral 2015.
¡AH! Además, tienen la facultad de solicitar la ampliación presupuestal, pues ya crearon antecedente que en términos leguleyos “nació jurisprudencia” cuando el 2014 ampliaron el presupuesto por un monto de $2.6 millones de pesos que se autorizó a la presidenta, Sara Blanco Moreno, cuando esta ocupo la silla de la Guadalupe Taddei.
Bueno, todo esto viene a cuento porque les cuento que los antecedentes que hemos visto en los últimos dos años y, que han arreciado en los últimos meses, en términos de denuncias y demandas; y basándome en el sentido común y la lógica-ilógica de la política (caso borrego), en estas próximas elecciones lo que menos contara será el voto libre del ciudadano común, pues serán los tribunales electorales, o sea, un pequeño grupo de personas que decidirán quién nos gobierne.
Según mis fuentes secretas de espionaje, entra una denuncia por semana al IEE contra algún suspirante precandidato; luego dictaminan a favor o en contra del denunciado, pero siempre el perdedor se inconformara y “utilizara” las instancias siguientes para exponer su inconformidad, y así seguir hasta la máxima autoridad que es la Suprema Corte de Justicia.
Pasaran los días, los meses y los años -depende de la capacidad estatus-político-económico del denunciante y el denunciado que en principio y fin terminan en la boda o fiesta del compadre o familiar en el más selecto lugar de moda. Pero serán los tribunales los que decidan en base a los argumentos plasmados en los “kilos”(caso Javier Gándara) de papel presentados.
Pero como bien dice la nota periodística de Isaac Torres Cruz “Considerando una escala del 1 al 10, donde 1 significa ‘nada feliz’ y 10 muy feliz, en general, ¿qué tan feliz se siente usted?” De acuerdo con la Encuesta Nacional sobre Satisfacción Subjetiva con la Vida y la Sociedad (Ensaviso), el 82 por ciento de los mexicanos es “feliz” o “muy feliz”. Datos del estudio refieren que el mismo porcentaje de encuestados está “netamente satisfecho” con la vida”.
Por eso, en este país seguirá gobernando la partidocracia, independientemente de los tribunales pues, las leyes y presupuestos están en la decisión que tomen los diputados federales y locales y senadores de acuerdo a los intereses del momento
Pero mejor a’i se las dejo. Alguna aclaración, comentario u mentada, ponga su queja en mi correo electrónico: [email protected] o a mi tuiteé @mariomunguia8…!!!SARAVAH!!!
