Rastrillando
Por Mario Munguía Murillo

Mientras el Consejo de Representantes de la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos (CONASAMI) acordó de forma unánime aumentar 4.2% al salario mínimo para el 2016; además, “unificado” (¿?), y a partir del primero de enero usted gana por ocho horas de trabajo el equivalente a 73.04 pesos diarios.
Según sus análisis (de escritorio, por supuesto) llegaron a la conclusión de que la inflación sería de “alrededor del 2.0%, de acuerdo con lo indicado por el Banco de México”; y con su amplio conocimiento de las necesidades de los sin voz, aseguraron que “el poder adquisitivo del salario mínimo tendría una recuperación de 4.80%, más del doble de la inflación”.
Y como es costumbre en este bizarro país, la cuesta de enero-aún sin elevarse las tasas de interés bancario- sufrió inmediatamente los aumentos en los productos de primera necesidad y, en los servicios privados y gubernamentales; el agua por citar un ejemplo.
Por si esto fuera poco, el Banco de México informó este miércoles que “elevó su tasa de interés en 50 puntos porcentuales y suspenderá las subastas de dólares, informó en una conferencia de prensa el secretario de Hacienda y Crédito Público, Luis Videgaray Caso y Agustín Carstens gobernador del Banxico”. Dice el boletín.
El señor Carstens dijo que era con “el fin de contribuir a reforzar los fundamentos económicos del país”.
Pero bueno, está situación a mí que mi importa, no tengo dinero en el banco, ni deuda hipotecaria –más con el infonavit -, ni con Coppel, famsa, Azteca y demás “instituciones legales” preocupadas por dar a los mejicanos la oportunidad de “tener cosas”.
A’i que se preocupen los despachos de cobradores, porque con esto, tenga la plena seguridad que a usted amigo lector (si tiene tarjetas de los antes mencionados) lo estarán visitando hasta los domingos por la tarde porque si usted abonaba 100 al mes, ahora tendrá que abonar 1000 para que la deuda no alcance el nivel de impagable y sea sujeto de embargo.
Pero no sé preocupe, este buen gobierno de transparencia ya dijo que “bajara” el costo de la gasolina, la luz eléctrica, esa de la empresa de primer mundo (que es tan indispensable en la noche diría el “Carnitas”); pero lo mejor, ¿sabe usted? Son empresas de los mejicanos, mía, tuya, de él y aquel. ¿Apoco no a “checado” sus recibos?
Mientras el destino nos alcanza vertiginosamente, aquí, en esta provincia seguimos esperando la misericordia de la que hablo el Papa francisco.
La guerra intestina entre los panistas y priistas empieza a tentar los niveles de la violencia, ya no verbal, ahora material. ¿Cuál es el siguiente paso? ¿Cárcel? ¿Decomisos? ¿Asesinatos?
Pero bueno, no todo está perdido, hay personajes como el Diputado Federal Ulises Cristópulos que les aseguro a los miembros de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción qué, en este sexenio les ira bien, que no se preocupen, habrá “lana”.
Igual el Prospero Ibarra, anda gestionando que a los agricultores (él es uno de ellos) tengan apoyos extraordinarios para su sector.
Y qué decir de los millones que ha gestionado la señora gobernadora, que van desde canchas deportivas, patrullas y, ahora uniformes escolares. Y así podemos enumerar los grandes proyectos que se están cumpliendo en tiempo record. Palabra de honor.
Así qué, el aumento a las tasas de intereses bancarios, a usted pueblo, no le afectará; usted seguirá disfrutando de este Sonora donde el más pobre gasta su tostón.
Pero mejor a’i sé las dejo. Estamos en cuaresma y es tiempo de ponerse la otra mascara, la de fariseo (chapayeca), los teneboims, agarrar “la manita” y la espada, el rosario, y acompañar en el viacrucis a los pecadores…!!!SARAVAH!!!
P.D. En la pasada entrega, cite a Juan Rulfo, disculpen el craso error, debería decir Mariano Azuela, autor de los de Abajo. Estaba pensando en el México posrevolucionario.
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