La importancia del Fideicomiso Canadevi-Ayuntamiento

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Los constructores de Hermosillo –y me imagino que del resto del Estado también–, desde hace más de veinte años han estado luchando contra dos problemas muy graves que les aquejan y a los cuales no le han encontrado una solución satisfactoria.

El primero de ellos y que quieren elevar a calidad de ley, pero insisto, no lo han logrado los de constructores agrupados en Canadevi, es ¿cómo evitar el acaparamiento de terreno por parte de particulares beneficiados por algún funcionario y que en base a ello se proyecte el crecimiento de la ciudad?

De hecho surgió la idea de que el mismo municipio adquiriera los terrenos y los vendiera a los desarrolladores conforme a las necesidades de la población y así evitar el agandalle propio de quienes cuentan con poder político para apropiarse del mayor número de tierras y quienes los engordan a sabiendas que tarde o temprano el Ayuntamiento les llevará las obras debidas.

Y es que el Plan Municipal de Desarrollo establece el rumbo del crecimiento y construcción de casas, pero una cosa es lo  planeado y otra, la realidad.  Un ejemplo visible es la adquisición de terrenos que se hizo al norte de la ciudad en base a la construcción del ramal norte cuya construcción detuvo Conagua por falta de permisos. Hartos funcionarios se apoderaron a la buena o a la mala de los mencionados terrenos. Y para allá jalaron a su vez obras de infraestructura, sobre todo hidráulicas coligados los intereses de personajes estatales y municipales.

El problema fue que a quienes construyeron para donde decía el mencionado Plan de Desarrollo, la dirección de crecimiento de la ciudad, pues, les tiraban con migajas en la construcción de sus fraccionamientos repercutiendo esto en tardanza en el suministro de agua y con ello una cadena tal que les impactaba en sus bolsillos al alargar el tiempo de venta y siempre estaban en desventaja debido a que la construcción de esa infraestructura, aparte de su retraso, repercutía en mala calidad en la obra.

De plano no lograron encontrar una solución al acaparamiento ni como cuadrar la iniciativa, eso está pendiente. Pero lo que si encontraron fue una fórmula que les permitirá asegurar que por lo menos la construcción de las obras hidráulicas sean dirigidas al lugar debido y por ello conformaron un fideicomiso en el cual ingresarán los millones de pesos que ellos pagan de impuestos y permisos.

El detalle es que los dineros que ellos ingresaban al ayuntamiento, se iban a una licuadora y se repartía conforme a los intereses de los jefes en turno, ya no será así. En ese fideicomiso participan autoridades municipales y la Canadevi como organización pues se pretende que trascienda los trienios.

El Presidente Municipal, Manuel Ignacio Maloro Acosta y el Presidente del Consejo Consultivo de la Cámara Nacional de la Industria de Desarrollo y Promoción de Vivienda (Canadevi), Ricardo Yánez Navarro, lo formalizaron  y el funcionamiento del Fideocomiso   fue explicado con peras y manzanas  por cierto  por Renato Ulloa, el titular de Agua de Hermosillo.

Lo interesante es que será muy vigilado por las empresas desarrolladoras, cámaras empresariales y su manejo será a través de una institución bancaria. Es decir, transparencia total. Y no solo en el manejo de tiempos, sino en la calidad de los trabajos municipales.

Habrá que esperar unas semanas para que se ajusten las tuercas debidas y empiece a funcionar. Es un paso interesante que se ha dado y con seguridad veremos sus efectos en el corto plazo, sobre todo para los compradores de casas pues al contar con efectividad en las obras municipales el retraso de los servicios disminuirá  y la competencia del mercado viviendero será más justa.

Es cosa de esperar.

EN FIN, por hoy es todo, mañana le seguimos si Dios quiere.

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