En el PAN se soltaron los demonios y ya no andan buscando quién se las hizo, sino quien se las pague. Y en esa guerra ya metieron al ex candidato a la gubernatura, Javier Gándara Magaña.
Sabido es que la victoria tiene muchos padres, pero la derrota es huérfana. Y lo que comenzó como un reparto de culpas tras el desastroso siete de junio 2015 ha ido escalando para pasar de los dimes y diretes, al pleito a machetazos en un callejón oscuro.
El telón de fondo de esa batalla que se anticipa sangrienta es la renovación de la dirigencia estatal y la disputa por la coordinación de la campaña de Margarita Zavala a la presidencia de la República, candidatura que ya dan como un hecho y eso introduce nuevos elementos en el reacomodo de los grupos internos del PAN, que nunca como ahora habían estado tan polarizados.
Desglosando: la dirigencia interina encabezada por Leonardo Guillén y Dalia Laguna fue impugnada por Alejandro López Caballero, el ex alcalde hermosillense, de quien nadie duda se ha convertido en el villano favorito de Damián Zepeda, el candidato a la alcaldía capitalina el año pasado que recibió como premio de consolación la secretaría general del CEN del PAN, posición desde la cual ha apuntado todas sus baterías para destruir a López Caballero.
La ‘desvinculación’ de cuatro diputados panistas de la bancada de ese partido, y la guerra sucia contra Carolina Lara, a quien ubican como un indudable cuadro de López Caballero, fueron apenas el preludio de una historia que se está escribiendo en estos días, y cuyo desenlace es impredecible.
Javier Gándara, quien hasta hace poco se había mantenido al margen de estas disputas (o al menos aparentemente), recobró cierto protagonismo en los últimos días y comenzó a promoverse como eventual coordinador de la campaña presidencial de Margarita Zavala. El objetivo del acaudalado empresario es hacerse de una posición en el senado por la vía plurinominal, encabezando la lista de los candidatos por la primera circunscripción que tiene como cabecera Guadalajara, y que incluye los estados de Baja California, Baja California Sur, Chihuahua, Durango, Jalisco, Nayarit, Sinaloa y Sonora.
Para esto, Gándara Magaña estaría moviendo sus piezas para hacerse primero de la dirigencia estatal del PAN en Sonora, mandando por delante, como candidato, a David Secundino Galván Cázares, actualmente coordinador de los diputados locales del PAN en todo el país.
En este movimiento estaría jugando un papel preponderante el ex coordinador de la campaña de Javier Gándara a la gubernatura, Gildardo Real Ramírez, a quien muchos panistas ubican como el verdadero beneficiario de esta jugada, que lo afianzaría como la mano que mece la cuna de David Galván.
Por increíble que parezca, los reportes hechos llegar a esta columna, desde el propio PAN, indican que Javier Gándara, Gildardo Real y David Galván ya tienen el aval de Damián Zepeda para disputar con todo la dirigencia estatal y la coordinación de campaña de Margarita Zavala. “Con todo”, significaría desplazar a las desacreditadas huestes del padrecismo. Y aquí es donde el asunto parece descabellado, pues si de padrecismo hablamos, todos ellos son (al menos hasta el momento de redactar estas líneas), de los más preclaros exponentes y beneficiarios.
Baste señalar que unos días después de concluir su gestión como alcalde, Javier Gándara fue convocado, junto con Alejandro López Caballero, por Guillermo Padrés, el gobernador, quien les comunicó su decisión: el candidato a sucederlo sería Javier, y Alejandro debería hacerse a un lado. Así sucedió y entonces comenzó aquella campaña disfrazada y muy anticipada, a través de la Findación Gan-Fer.
A Javier, sin embargo, no le alcanzó la ventaja de salir primero (con casi tres años de anticipación) y el arranque de caballo se convirtió en un triste trote de burro cargado con el fardo del padrecismo y, hay que decirlo, también de sus errores como alcalde.
En este punto se encontrarían los argumentos de Javier para desmarcarse ahora de Guillermo Padrés, aunque el ex gobernador ya ha probado que no está manco y que también tendría muchos elementos para bloquear las aspiraciones del ex alcalde.
Los servicios de inteligencia de El Zancudo han detectado que, en sus declaraciones a la Fiscalía Especial Anticorrupción, Marcos Noriega ha proporcionado demasiada información que involucra a Javier Gándara en varios casos de corrupción y tráfico de influencias, señaladamente los que tienen que ver con la venta de terrenos, incluyendo los ya muy famosos del Vado del Río, que fueron adquiridos a precio de ganga y mediante operaciones al menos sospechosas, por el ex dirigente del PAN estatal, Juan Bautista Valencia Durazo.
Así, mientras López Caballero impugna a la dirigencia estatal, ésta le regresa la ‘cortesía’ con una investigación sobre un presunto desvío de millones de pesos correspondientes a las cuotas que debieron aportar los panistas en el gobierno municipal al PAN, y el lópezcaballerismo responde con información que involucra a Javier Gándara en operaciones presuntamente ilícitas.
En esto que, si no fuera tan grave pareciera una comedia de enredos, el principal damnificado sería Ernesto Munro, a quien muchos ubicaban como el que iba en caballo de hacienda rumbo a la dirigencia estatal, pero con la aparición de David Galván apadrinado por Javier Gándara y Damián Zepeda, sus aspiraciones pueden volverse humo.
Sólo como dato, ayer se reunió Alejandro López Caballero con Adrián Espinoza (el cuervo apocalíptico de la desesperanza), que también sostuvo un encuentro con la diputada local Célida López.
Aquí reportan otro dato que puede sonar descabellado: que Adrián Espinoza ya renegó del padrinazgo de Roberto Romero López y de Guillermo Padrés. El dato parece increíble, pero a como están los machetazos en el callejón oscuro del panismo ya hasta me dan ganas de creer esa versión en el sentido de que hasta Javier Dagnino, cuando le preguntan por Roberto Romero contesta con un “que chingue a su madre”.
Dos cosas se pueden rescatar en todo este desmadre que traen los panistas:
Una: viene David Galván por la dirigencia estatal.
Dos: Javier Gándara está en la mira de la justicia a partir de la información que ha estado revelando Marcos Noriega.
Veremos cómo evoluciona esto en los próximos días.
II
Donde también se puso muy intensa la cosa fue por rumbos del Ayuntamiento de Hermosillo a propósito del tema de las horas extra que se pagan a los recolectores de basura, en cuya defensa ha salido muy ‘bravo’ el dirigente del sindicato de trabajadores de la comuna, Salvador Díaz Holguín, a quien comienzan a conocerlo como La Chimoltrufia, porque como dice una cosa dice otra.
Ayer por la mañana, en un programa de radio, el dirigente sindical anticipó que no asistiría a la reunión convocada por el alcalde Maloro Acosta, para tratar el tema, que no es menor, pues presupone recursos públicos por más de tres millones de pesos mensuales, que bien podrían emplearse en inversiones para mejorar el servicio.
Salvador Díaz argumentó que el alcalde lo citó con sólo 24 horas de anticipación, de manera que su agenda ya estaba llena, pues sostendría una reunión con trabajadores del DIF municipal, pero la documentación oficial indica que a esa reunión, el señor citó el lunes por la tarde, después de que recibió la invitación del ayuntamiento.
Finalmente, Salvador Díaz sí asistió a la reunión con autoridades municipales, y lo hizo acompañado de diputados panistas (excepto los cuatro ‘desvinculados’), así como los regidores de Morena y Movimiento Ciudadano. Allí finalmente presentó la propuesta que había dicho ya había presentado (sin ser cierto), y el tema se discutió.
El Ayuntamiento planteó tres puntos, básicamente:
1.- Que se paguen las jornadas de siete horas, como si fueran de siete horas y no de tres, que es lo que tardan en hacer una ruta.
2.- Que las horas extra comiencen a contar a partir de las siete horas laboradas, y no de las dos o tres que realmente trabajan.
3.- Que las horas laboradas después de las dos o tres que duran las rutas, no se paguen al doble, como actualmente sucede.
Nadie, entre el personal sindicalizado del ayuntamiento, trabaja con este esquema en el que se pagan al doble las horas extra que en realidad son parte del horario de trabajo, pero los recolectores han sido beneficiados por este modelo a partir de acuerdos con anteriores administraciones.
Esto lo reveló el secretario de conflictos del sindicato, pero luego de darse cuenta que en la reunión estaban regidores panistas, tuvo que parar en seco sus comentarios, porque tampoco era como para estar balconeando a sus propios patrocinadores.
También nos puedes seguir en Twitter @Chaposoto
Visita www.elzancudo.com.mx

