Vaya, la jugada de Salvador Díaz, el dirigente del sindicato municipal está fácil de dibujarla una vez que en la mañana de este martes acudió a reunirse con regidores y diputados panistas a ¿recibir línea?, ¿pedir apoyo?… Sin duda fue un mal paso político el que dio pues no se deben mostrar las cartas tan bruscamente.
Su llegada al sindicato fue gracias al apoyo de Marcos Noriega, cuando era titular de Cidue con Alejandro López Caballero, lugar donde laboraba. Pensé en su momento que era priísta, pero me equivoqué, fue la cara que quiso dar.
El problema de Salvador es que no está definido claramente su objetivo pues son dos luchas diferentes las que lleva a cabo: por un lado alega y promociona el no a la privatización y por el otro, es difusa su propuesta en torno al pago de las horas extras que reciben exclusivamente los recolectores de basura que son como 400 ¿y el resto de los sindicalizados y funcionarios no merecen pago de horas extras?
De hecho, en el contrato colectivo de trabajo debería estar especificado ese rubro y con ello manejar pública y legalmente este rubro. Es lo lógico, pero no dice nada sobre las horas extras, diferente sería si su lucha fuera en torno a la transformación de dicho contrato colectivo lo cual suena lógico y natural. Pero no.
Quiere hacer más grande el mitote. Y una de las líneas de investigación a las que he llegado es algo que publiqué allá por el 25 de febrero del 2015 cuando aseguré que “un grupo de personas ya firmaron un contrato para establecer en Hermosillo una planta productora de energía eléctrica con base al manejo de la basura que estará a su vez a un costado de un parque solar. Esto se conocerá en marzo próximo cuando se haga público.
Hasta donde tengo entendido, la empresa Tecmed es la manejadora en la capital sonorense de este producto y su contrato se le vence hasta el 2017”. Las campañas estaban a todo lo que daban y por supuesto se ocultó esta información, pero allí está. http://goo.gl/Cd2Lj7
Entonces, si sumamos la acción rara de Salvador Díaz, la politización azul que le imprime a su movimiento y los intereses propios de un millonario negocio, pues no hay que ir muy lejos por la respuesta.
Pero no crea usted que Salvador y su equipo al frente tienen a todos los sindicalizados consigo. Ya se muestran algunos resquemores propios de este tipo de luchas y prueba de ellos es que le están preguntando sobre los descuentos que les hace como esos 12.50 pesos quincenales que si se multiplica por mil 500 pues ya es algo y no informa sobre ese recurso.
Tampoco informa sobre el séquito de “asistentes” que tiene ni qué hacen y cuanto les paga y entre ellos se encuentra un asesor jurídico, una enfermera y por supuesto, compadres y amigos cercanos que están a su lado.
Y claro, saldrán más cosas como esa construcción que realiza a un costado de la oficina del sindicato que sigue en obra negra y no hay información precisa sobre su costo. Y así seguirán surgiendo detalles pues cualquier tipo de lucha tiene sus pros y contras. Así es esto. De hecho, suelen presentarse los golpes bajos entre uno y otro bando.
De allí que la publicación que ha hecho sobre documentos de manejo interno del ayuntamiento, ya trae por consecuencia la búsqueda de un topo que tomó las fotos y se tiene, hasta donde tengo entendido, detectado a un tal Víctor Romero, que según sé es sindicalizado y a quien le van a echar la culpa de la extracción de dicha documentación.
De allí que esto se está poniendo sabrosón. Compre sus palomitas.
EN FIN, por hoy es todo, mañana le seguimos si Dios quiere.

