DURANTE LA REALIZACIÓN de la primera evaluación que se hizo a los maestros en Sonora se le pidió apoyo, por ser un asunto federal, al dirigente de la sección 28 del SNTE. Se trataba de coordinar esfuerzos para llevar a buen fin el objetivo y no apoyó.
Por angas o mangas no apoyó y la evaluación se tornó conflictiva. De allí incluso que corrieran al entonces delegado de la SEP en Sonora, Luis Alonso Merino.
La llegada de Javier a la dirección de dicha sección tuvo que ver con su amistad con el hijo del dirigente nacional, Juan Díaz de la Torre pues se descartaron a seis cuadros básicos para que él llegara.
Sin conocimiento algunos sobre cómo se manejan estos bissnes dela política empezó a cometer errores y a tratar de taparlos mal informando al jefe principal con falta de apoyo por parte de la gobernadora Claudia Pavlovich.
Cuando el dirigente nacional del SNTE llegó a Sonora para estar atentos al cambio de estafeta en la sección 54 se reunió con la gobernadora para reclamarle la falta de apoyo al magisterio sindical. La gobernadora le mostró la errónea percepción que tenía señalando la colocación de 36 personas del sindicato en diferentes áreas de su gobierno a niveles de dirección.
Juan Díaz de la Torre se dio cuenta de que lo chamaquearon, que estaba mal informado por parte de Javier Duarte. Pero el asunto no terminó allí. Una vez que nombraron a Raymundo Lagarda Borbón como dirigente de la sección 54 del SNTE ocurrió que ese importante bastión magisterial sufrió un encierro, una quietud muy propia de la personalidad del nuevo dirigente quien se caracteriza por una excesiva seriedad por su carácter introvertido.
Lo que ocurre hoy, con dirigentes sin capacidad de manejo político, viene a subrayar la violencia que se vive en las escuelas por la CNTE-Morena-PAN.
Y aun y cuando es un problema federal, el hecho es que las autoridades educativas sonorenses no pueden permitirse el lujo de que les cierren escuelas y les dejen chamacos sin clases. En los múltiples videos que se han mostrado se observan manifestaciones donde aparecen niños, unos cuantos padres de familia y uno o dos maestros que toman el destino de la escuela pues no se observa a ningún otro profesor del SNTE, vaya, ni al director del plantel, hacer un llamado a los padres de familia a que regresen a clases.
Todo indica que les dijeron “no se metan” y así lo han hecho dejando todo el paquete al Estado que en su limitación no le queda de otra que utilizar la fuerza –los elementos de la PEI no se caracterizan por implementar estrategias de relaciones públicas, precisamente–, y así les ha ido con críticas de todo tipo, pero sobre todo, por ser los malos de la película. Es decir, los 43 maestros que no presentaron la evaluación y quienes mueven la cuna detrás de ellos van ganando el combate en redes sociales.
El hecho es, ¿si únicamente son 43 los maestros del problema de 40 mil profesores, donde están el resto que se supone que se ven afectados también en sus derechos al no poder trabajar?, ¿acaso no es una incongruencia?
Pienso que los dirigentes de las secciones no solicitan a sus agremiados que defiendan sus instalaciones de trabajo porque simplemente no saben operar lo cual los convierte en cómplices de un movimiento subversivo que pocos desean.
La actitud de ambos aduciendo inclusive que hasta pudieran ser ellos el origen de posible violencia extrema que bien pudiera acarrear víctimas que servirían de banderas a los profesores reprobados, es una posición cómoda, timorata, inútil.
¿Dónde están las manifestaciones multitudinarias que fácilmente pueden organizar ambos sindicatos solicitando su derecho al trabajo en armonía y con tranquilidad laboral?, ¿por qué hasta ahora no han manifestado su posición en estos eventos que poco a poco van agarrando vuelo?
¿O pensarán sinceramente que no les compete a ellos el problema de la intranquilidad en las aulas?, ¿o peor aún, estarán en contra de la Reforma Educativa y nadan de muertitos ante un hecho que ya está en la ley y que no defendieron en su momento demostrando su posición al respecto?
¿Y qué tanta culpa tiene Juan de la Torres Díaz ante la pasividad de sus dirigentes sonorenses?
Si ellos no son capaces de actuar en pos de la tranquilidad en las aulas de Sonora, pues ni hablar lector, alguien tiene que hacerlo y lo está haciendo el Estado con sus tácticas gorilescas, pero no les queda de otra.
EN FIN, por hoy es todo, el lunes le seguimos si Dios quiere.

