Libertad de expresión y disidencia magisterial

ElZancudo20160421Arturo Soto Munguia

Interesantes reflexiones las vertidas ayer por la gobernadora Claudia Pavlovich Arellano durante un encuentro con el grupo de periodistas Contrapunto 10, que celebró su 17 aniversario, y ante quienes destacó la importancia de ponderar la información que potencie el desarrollo del estado y hacer un buen uso de esa herramienta tan importante en la que se han convertido las redes sociales.

“Estoy muy contenta porque en mi gobierno la libertad de expresión está y está para quedarse porque creo en ella, creo que la opinión de todos, críticos o no críticas, valen muchísimo la pena porque es una forma que nos señalan como gobierno lo que no estamos haciendo bien, lo que debemos de mejorar”, aseveró la gobernadora.

Y estas aseveraciones hablan bien del nuevo gobierno, después de un sexenio en que las redes sociales y los medios de comunicación tradicionales pretendieron utilizarse para construir universos paralelos, realidades virtuales a partir del engaño y la manipulación; la falsedad de datos y el culto a la personalidad de un gobernante.

Todo eso, como se puede apreciar en retrospectiva, sirvió para un carajo. La manipulación, el engaño, las falsedades y la construcción de ídolos de pacotilla terminaron chorreándose como maquillaje barato con la primera llovizna de la nueva alternancia.

Debajo de ese barniz de progreso y paz social; de estabilidad económica y prácticas transparentes y democráticas emblematizadas en estrellitas de un logotipo, el estado apareció deshecho.

Si alguien sabe lo que se ha batallado para reconstruir ese cochinero, es la propia gobernadora. Por eso es importante que asuma la crítica como un instrumento para mejorar, para tomar mejores decisiones y en su momento, para corregir el rumbo, como ya lo ha hecho en algunos ámbitos del gobierno.

Actualmente, acaso el problema más serio que enfrenta, así sea coyuntural, es el de la disidencia magisterial a la Reforma Educativa, que en Sonora desembocó en el cese de 43 profesores, algunos de los cuales, apoyados por organizaciones como la CNTE, han protagonizado movilizaciones para exigir su reinstalación.

La gobernadora declaró ayer que seguirá de alguna forma buscando el dialogo con los docentes inconformes y que sean atendidos por la Secretaría de Gobierno y la de Educación, a fin de lograr alguna acción que se pueda realizar en apoyo, buscando si hay alguna justificación por la cual no acudieron a la evaluación educativa, aunque realmente parece difícil hacer algo frente a hechos consumados desde el gobierno federal, como es el cese de profesores.

La vía del diálogo está abierta por parte de la gobernadora. Sin embargo, parece también haber un cruce de líneas, porque ayer la Policía Estatal Investigadora detuvo con exceso de fuerza a algunos profesores.

Nunca ha sido buena idea criminalizar la protesta social. Cuando los agentes de policía sustituyen a los operadores políticos, algo no está funcionando bien y pueden empeorar.

Cualquiera que conozca medianamente la dinámica del movimiento magisterial puede prever eso; lo que también es previsible, por lo que se ha mostrado hasta el momento, es que el gobierno del estado no dará marcha atrás y se endurecerán posturas.

Cesados como están, los maestros no tienen nada que perder ya. Y los que sí tienen mucho que ganar son más de cuatro aventureros de la política que, como ya se ha visto, tienen una y mil maneras de atizar la hoguera de los enconos y revolver el agua de este movimiento, ya financiando, ya apoyando en movilizaciones, ya magnificando el tema en redes sociales, donde es relativamente fácil hacerlo arder como yesca, especialmente si el entorno se llena con imágenes de policías golpeando y niños llorando.

Ya se ha identificado a algunos personajes del pasado sexenio que están operando en estas movilizaciones, pero creer que todos son padrecistas resentidos sería un autoengaño; el movimiento involucra a otros personajes de distinta filiación y algunos de radicalismos confesos.

La salida así se vuelve más complicada, pero pensar que el uso de la fuerza pública es el camino, sólo ayudará a capitalizar el descontento y darle elementos no sólo a los maestros de la CNTE, sino a muchos acomedidos, súbitos defensores de una causa que en el pasado reciente condenaron, y que siendo gobierno, dejaron crecer.

Las detenciones de algunos profesores disidentes, opositores a la Reforma Educativa, documentada ayer en video y viralizada en redes sociales muestra, por cualquier lado que se le vea, la mano represiva de un gobierno al que parece estar saliéndose de las manos un conflicto que si bien tiene sus orígenes en una política del gobierno federal, obliga a las autoridades locales a darle un abordaje desde ejercicios más civilizados.

En Sonora, ciertamente la disidencia magisterial encabezada por profesores afiliados a la CNTE y otras organizaciones menos representativas, está lejos de tener una presencia tan importante como en Oaxaca, Chiapas, Guerrero o Michoacán. De hecho, sus llamados a rechazar la evaluación tuvieron tan poco eco, que sólo 43 maestros se rehusaron a entrar en ese proceso, sin presentar justificación alguna. Fueron cesados.

Esos son hechos consumados frente a los cuales los profesores han protagonizado actos de resistencia y protesta, que incluyen bloquear el paso a escuelas o impedir que los maestros que han sido asignados para sustituirlos, impartan clases.

Cinco profesores y fueron por ellos con la policía en diferentes municipios. A algunos los subieron a empujones y sujetándolos por el cuello entre tres o cuatro agentes, delante de alumnos llorando y azorados padres de familia.

Eso fue un exceso de fuerza. Rudeza innecesaria. Al menos en el caso del profesor José Luis Portillo Liera, detenido en Guaymas, y de algunos otros detenidos en Ciudad Obregón, no parecen ser los delincuentes que algunos medios se empeñaron en proyectar. Antes bien, su reconocimiento social provocó que hasta muy entrada la noche, se mantuvieran plantones fuera de las instalaciones de la Policía Estatal Investigadora en Cajeme y en Guaymas.

A Portillo Liera se le detuvo con una orden de presentación, no de aprehensión, y eso en un litigio puede derivar incluso en demandas contra los policías.

Difícilmente, las movilizaciones bajarán de tono y antes bien, se prevé que puedan escalar en los próximos días, pues si de algo saben bien los profes de la CNTE es de enfrentamientos con los gobiernos; de atizar la movilización que, insisto, hasta hace poco no había llegado a estos niveles de enfrentamiento en Sonora, pero considerando el contexto nacional, es previsible que se refuercen y vayan en aumento.

Es cierto. Los profes disidentes son una minoría bastante reducida. Sonora es uno de los estados donde la Reforma Educativa pasó sin mayores problemas y la inmensa mayoría de los maestros la han validado. Las salidas de fuerza, sin embargo, no parecen ser la mejor idea.

El discurso gubernamental en Sonora se ha centrado mucho en hacer ver que el tema debe resolverse en las instancias federales, pero la ausencia de autoridades de ese nivel, señaladamente del delegado de la SEP en el estado, Enrique Palafox Paz, es notable.

Quizá sea hora de replantear la táctica y hasta el equipo de negociadores de este conflicto. La estabilidad social y la conservación del bono democrático valen la pena.

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