En el PAN, la ‘ponchadera’ comenzó hace 20 años

Manuel Espino y Manlio Fabio Beltrones
Manuel Espino Barrientos y Manlio Fabio Beltrones en 1996. Fotografía tomada del libro de Alejandro Olais Olivas, titulado Atrás, quedó la violencia.

Debo reconocer que no tengo una idea cercana sobre la cantidad de llantas que tenga el carro del PAN en Sonora, pero me queda claro que al ponchársele cuatro lo ideal hubiera sido proceder a repararlas; en lugar de ello, han comisionado a varios de sus militantes más conspicuos, para que vayan adelante, regando por el camino clavos y tachuelas, y a otros para que tasajeen hasta la ‘extra’.

“No están ponchadas, están reventadas, ya no sirven”, espetó ayer el inefable Javier Dagnino, durante un fugaz encuentro de pasillo con el que esto escribe, para dejar claro el horizonte de la política de exterminio que será aplicada a los llamados ‘Cuatro Fantásticos’ por parte de la corriente que busca seguir teniendo el proverbial chirrión por el palito en ese partido.

No hay vuelta de hoja. Ni operación cicatriz ni nada. A Francisco Búrquez se sumó ayer Ramón Corral Ávila para echarle la caballería encima a Alejandro López Caballero, a quien no solamente cuestionó su honestidad a su paso por la secretaría de Hacienda durante la primera mitad del padrecismo y por la alcaldía de Hermosillo en la segunda parte, sino que puso en tela de duda hasta su vocación panista.

Los frentes están abiertos y todo parece indicar que los panistas seguirán ponchándose llantas entre ellos. La jugada parece suicida pero no lo es tanto. No sería la primera vez que desde una presunta pureza doctrinal, ciertos personajes del panismo se lancen a una cruzada para defender la supremacía de su raza aria(zul), de la amenaza priista que representan algunos de sus militantes, inoculados con el peligroso virus tricolor de la corrupción.

Obviamente, después del paso de Guillermo Padrés y su banda por el gobierno de Sonora, queda claro que todo esto no es más que un eufemismo, un macabro sarcasmo con el que la Maroly acusa de puta a la Lupona.

La última experiencia similar en el PAN se dio entre los años 1996-97, con la purga que operó Manuel Espino como delegado en Sonora por instrucción directa de Felipe Calderón, entonces presidente nacional de ese partido. Personajes clave en esa purga fueron precisamente Pancho Búrquez y Ramón Corral. Más aún, el propio Manuel Espino presume que en esas fechas, fue él quien acercó a Guillermo Padrés al PAN, con la ayuda del profesor Óscar Ochoa Patrón.

Despechado porque el PRI no le otorgó la candidatura a la alcaldía de Cananea, Guillermo Padrés se pasó al PAN y allí comenzó realmente esa carrera política que 20 años después y tras alcanzar la gloria, se encuentra en la antesala del infierno.

Los marcados con la letra escarlata del priismo, en aquel entonces fueron Adalberto Rosas López (perfilado candidato a la gubernatura); Leonardo Yáñez, Oscar Paco Barrera y muchos otros que ya no regresaron al blanquiazul. Los que emergieron como fuerza hegemónica desde entonces fueron el propio Padrés, Carlos Tapia Astiazarán, Francisco Búrquez, entre otros a los que se sumaría después, desde el PRI, Javier Gándara Magaña.

Durante todos estos años tejieron esa red de amigos, cómplices, socios y lacayos, que no ha estado exenta de escisiones y desprendimientos. El propio Ramón Corral tomó distancia de ella desde el primer año del sexenio padrecista, si no es que antes, aunque hoy reaparezca en la escena pública, desempolvando viejas reivindicaciones doctrinales que hablan de rescatar el partido, de reencontrarse en sus orígenes y demás.

Un discurso que no encuentra muchos asideros en un partido cuya militancia se nutrió en los últimos años de renegados del PRI, y de jóvenes y no tan jóvenes cuadros que abrevaron del ejemplo de los nuevos liderazgos y aprendieron que la política era hablar del bien común y el respeto a la dignidad de la persona humana, mientras se robaban hasta los lápices en las más pequeñas oficinas a las que fueron asignados una vez que pasaron de acomoda-sillas y reparte-volantes, a funcionarios de gobierno.

Así, el ejercicio de ‘depuración’ que hoy se plantean en el PAN, se parece mucho, cambiando lo que haya que cambiar, a lo que operó Manuel Espino en 96-97 y que terminó en la entronización de una secta que concentró el poder y lo usó para su ascenso y enriquecimiento personal, reproduciendo y en algunos casos superando lo que sus maestros priistas les habían enseñado.

Veremos en qué para esta ponchadera de llantas.

 

II

La sociedad sonorense tiene muy claro que el Isssteson fue una de las dependencias que mayormente resintieron el saqueo de la ‘mafilia feliz’. Para seguir con el símil de moda, digamos que al Isssteson no sólo le poncharon las cuatro llantas, sino que le robaron la extra, el motor, la batería, el estéreo, la carrocería y dejaron el puro chasis tirado en el piso.

Entre otras cosas, Teresa Lizárraga dejó, además del faltante de 4 mil millones en el fondo de pensiones, una nómina infladísima, una lista de proveedores divinos con convenios leoninos que vencen hasta dentro de dos o tres años, entre otras lindezas.

En los últimos cuatro meses, el 87% de los ingresos del instituto (cuotas obrero-patronales) se fue al pago de nómina y aguinaldos, y sólo el 13% a servicios médicos. También quedó un convenio que obligaba al Isssteson a contratar a 12 nuevos empleados y basificar a otros nueve, cada mes.

Desde que Enrique Claussen tomó las riendas del instituto anunció que habría medidas drásticas para ponerlo en marcha de nueva cuenta y salir al paso con las obligaciones del día a día, como es el pago de jubilados y pensionados.

Ayer trascendió el ajuste en la nómina con el que se prescindió de los servicios de unos 50 empleados del área administrativa, y en el área de salud, de un médico, un radiólogo y 33 enfermer@s, ningún sindicalizado.

La medida provocó reacciones, hubo movilizaciones y protestas por parte de los cesados, que legítimamente reclaman su derecho al empleo; lamentablemente le restó legitimidad a la protesta la operación de conocidos operadores del padrecismo en redes sociales, cuyo descrédito en estos momentos más que ayudar, refuerza la idea de que en el Isssteson se está corrigiendo el rumbo, que bajo la administración de Teresa Lizárraga no era otro que el abismo.

Veremos en qué para este asunto. Por lo pronto, ayer el director del Isssteson informó que se trabaja con normalidad y al cien por ciento en servicios hospitalarios, consulta médica y farmacias, que son las áreas prioritarias.

 

III

El alcalde de Hermosillo, Manuel Ignacio Acosta forma parte desde ayer del Conejo Directivo de Banobras, junto con el alcalde de Monterrey, Adrián Emilio de la Garza Santos, y los gobernadores de baja California Sur, Carlos Mendoza Davis; de Colima, José Ignacio Peralta Sánchez y el de Michoacán, Silvano Aureoles.

Todos ellos se integran como consejeros de los certificados de aportación patrimonial de la Serie “B”, y esto permitirá enriquecer los programas y productos de Banobras para que, como institución de Banca de Desarrollo, siga impulsando el financiamiento de proyectos de infraestructura y servicios públicos, además del fortalecimiento institucional de los gobiernos estatales y municipales.

 

IV

Ayer concluyó, en Magdalena de Kino, el novedoso ejercicio de llevar los trabajos del Poder Legislativo a diferentes regiones del estado, sacándolos del edificio de Pedro Moreno y Tehuantepec en Hermosillo.

“Creo que se logró la idea fundamental de ir a atender los asuntos de cada una de las regiones. Tuvimos muchísimos temas, todos por unanimidad, todos contaron con el aval de todas las fuerzas políticas representadas en el Congreso, incluso al final asistieron todos los diputados. Yo creo que lo que antes se conocía como el periodo de receso, el Congreso en esta ocasión dejó de serlo¨, sostuvo el presidente de la Permanente, Luis Serrato Castell.

 

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