Qué protocolo ni qué nada…

CPA santa ana

En el templete, Carlos Adán Porchas se pone de pie al escuchar su nombre. Levanta el brazo derecho con la mano extendida y luego la baja en un movimiento elíptico hasta la cintura, al tiempo que se inclina en una reverencia de caballero medieval.

Los aplausos resuenan en el llano de Santa Ana, Sonora.

Carlos Adán se endereza con la sonrisa del niño que sigue siendo, y con las medallas que musicalizan desde su cuello, ese momento de orgullo en que se reconoce su paso por paralimpiadas nacionales.

Es el tricampeón indiscutible en lanzamiento de jabalina. También luce su posición como el número seis en el mundo, portando la casaca de Sonora, de México.

Carlos Adán, originario de Santa Ana, nació con síndrome down y es un consumado atleta que hoy está allí para celebrar con todos el inicio de la reconstrucción de la Unidad Deportiva Andadores, que hoy es un gran llano donde atestiguan tímidamente los hechos unos pocos de hierros abandonados que algún día fueron aparatos para ejercitarse.

Un llano donde ayer iniciaron las obras para que nazca un campo de futbol con pasto sintético y equipado con gradas, porterías, redes; un campo de softbol también con campo sintético, gradas, dogouts, malla ciclónica; área con aparatos para ejercicios; mobiliario urbano y de recreación (columpios y resbaladeros, lo que emocionó a los reporteros presentes).

Todo con una inversión de siete millones de pesos, de acuerdo con el recuento que hizo el secretario de Infraestructura y Desarrollo Urbano, Ricardo Martínez Terrazas.

Esta es la primera parte de un paquete de 59 millones de pesos que la gobernadora Claudia Pavlovich Arellano recuperó del ejercicio presupuestal 2015, y que no había sido ‘bajado’ de la federación por la ya muy conocida incapacidad de la anterior administración estatal para hacer las gestiones correspondientes. Aunque algunos dicen que la federación no los liberó por el temor fundado de que se los fueran a robar. A saber.

 

II

En el templete también está Paul León, campeón de la Serie del Caribe 2016, de la novena titular de Mexicali, y cuyo gentilicio se disputan la gobernadora, y el presidente municipal de Santa Ana, Francisco Javier Moreno Dávila, que despunta como el alcalde de la anti solemnidad y el divertimiento.

Moreno Dávila no pierde oportunidad para agradecer los apoyos para la infraestructura deportiva de su pueblo, “para seguirle ganando a los membrilleros”, advierte, aludiendo al equipo de Magdalena, cuna de la gobernadora, poblaciones donde la rivalidad deportiva está documentada en los anales de esa liga regional de beisbol.

También está presente la joven Michelle Flores Verdugo, que no sé qué posición juegue en el equipo Bolitochas, tricampeonas de futbol femenil, pero tiene carrocería como de defensa central de esas que profesan el dogma de que “o pasa la jugadora o pasa la bola, pero nunca las dos juntas”.

Fue la encargada de dar el discurso a nombre de los deportistas, en el que recordó que en Santa Ana hay sólo un campo de futbol para 60 equipos, varoniles y femeniles, y agradeció la construcción de las modernas instalaciones que, dijo, se comprometen a cuidar y conservar. Junto a sus compañeras de equipo, obsequiaron a la gobernadora una camiseta de las tricampeonas Bolitochas, que toman su nombre de un caramelo agridulce con sabor a frutas tropicales y cubierto de chile.

En el templete, desde luego, el director de Codeson, Genaro Enríquez, cuya coordinación con Martínez Terrazas fue clave para determinar el destino de los 59 millones de pesos recuperados por la gobernadora para aplicarse en la reconstrucción -y construcción- de la infraestructura deportiva en los municipios de Sonora.

 

III

En ese mismo evento, la gobernadora Claudia Pavlovich anunció el resultado de gestiones ante el gobierno federal, para adquirir y asignar 30 vehículos equipados para la seguridad pública. Patrullas que reforzarán las labores de vigilancia y prevención del delito en los municipios de Sonora.

La necesidad de esos vehículos es grande. Lo expuso jocosamente el presidente de Santa Ana, cuando en su discurso comparó a su comandante de policía con un personaje de la localidad al que le falta una pierna. “Están iguales, porque nomás tienen una patrulla”, dijo.

En los próximos 45 días, esos vehículos serán entregados a los presidentes municipales de prácticamente todos los municipios de Sonora.

 

IV

Por la tarde, en el Hospital Infantil del Estado de Sonora, la gobernadora encabezó los actos por el Día Internacional contra el cáncer infantil. Acompañada del secretario de Salud, Gilberto Ungson Beltrán, Claudia Pavlovich escuchó el testimonio de Francisco Agüero Robles, un joven de 20 años que hoy forma parte del equipo de futbol Monarcas de Morelia, y a quien se le diagnosticó cáncer a la edad de dos años.

“Hoy puedo decir que el cáncer fue una bendición, Dios me hizo especial como a todos ustedes, seres dotados, con un súper poder que la mayoría teme y este se llama cáncer, esta palabra asusta a muchos, pero a mí me enseñó a vivir al límite, disfrutando cada respiro, cada atardecer, cada amanecer”, dijo el muchacho, frente a decenas de niños que hoy luchan contra esa enfermedad; frente al personal médico y de enfermería de ese hospital donde a diario se tejen historias increíbles que algún día serán conocidas y que harán estremecer a los más templados.

 

V

Lunes intenso. Principio de semana con agenda cargada en las tareas de reconstrucción de Sonora, donde también se reconstruye la esperanza de que los recursos públicos, cuyo origen es el sudor y el trabajo de los ciudadanos todos, les sean regresados en obras, en servicios, en espacios para hacer de este lugar en la tierra un sitio más habitable.

La gobernadora andaba con las pilas recargadas. Algunos dicen que fue por el contacto que en la víspera tuvo con el papa Francisco, durante su visita al país; otros, que porque encontró la llave para destrabar todos los millones de pesos que el gobierno federal le escamoteó a Guillermo Padrés ante el temor de que se los robara.

Su interacción con el papa fue envidiada por unos y festejada por otros. Que si el Estado laico, que si el juarismo y las Leyes de Reforma y la separación Iglesia-Estado; que si no debería haber besado la mano de Francisco.

La gobernadora dio, al terminar el evento en Santa Ana, su versión. La dio desde su condición de católica, afligida por la seria enfermedad que amenaza la salud de su padre.

Claudia estaba en la tercera fila, cual reza el protocolo en ese acto, donde los gobernadores son asignados en lugares por orden alfabético. Pavlovich va en la tercera fila. Aureoles en la primera.

El gobernador de Michoacán estaba allí en esa privilegiada primera fila que le da el apellido, pero tenía una silla vacía a un lado. Claudia le preguntó por ese espacio. “Es para mi hija, pero no pudo venir”, le respondió Silvano Aureoles.

Y a la gobernadora de Sonora le salió la membrillera que lleva dentro y compermisito pero de aquí soy. Y se puso en primera fila.

“Oye, pero el protocolo marca que”…, le quiso decir Aureoles.

“¡Qué protocolo ni qué nada! ¡Quién sabe cuándo lo voy a volver a ver!”, le dijo la gobernadora, y se puso en primera fila.

Allí le tocó el paso del sumo pontífice, a quien tomó de la mano y le puso en ella las estampas religiosas que están en el inventario de su fe.

-Se veía muy emocionada, gobernadora, se le dijo.

-Si hubieran visto su cara, también lo estarían, respondió, todavía enternecida.

Cosas de la fe.

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