Archivo Confidencial
Armando Vásquez

LA IMPORTANCIA DE la visita del Presidente Enrique Peña Nieto la hemos estado viendo desde que se anunció hace varios días atrás y sobre todo por el cobijo que la serie de secretarios han hecho con la gobernadora Claudia Pavlovich.
Así lo señaló la gobernadora en el discurso de bienvenida que le dio al Presidente en su visita a Hermosillo en el marco de la conmemoración del 101 aniversario de la Fuerza Aérea. No se cansó de dar gracias y no era para menos pues, como ella mismo lo dijo, trajeron a Sonora una serie de programas que le permitirán en este 2016 poner al Estado en la línea que corresponde para un futuro cercano con buenas expectativas.
Obviamente el apoyo carretero –2 mil 600 mdp–, salió a flote en su discurso por estar más a la mano, pero hubo otros que ya se han dado a conocer como el combate a la pobreza, el apoyo extraordinario a la educación, la lucha contra la delincuencia, los apoyos a empresarios de todo tipo, entre otras consideraciones.
Eso le ha permitido a su gobierno sostenerse aun y cuando el presupuesto y el préstamo saldrán hasta el mes que entra.
Desde allá de luneta donde nos puso la Sedena, que fue la que organizó el evento de pe a pa, pudimos notar un ambiente tanto en la gobernadora como en su gabinete, funcionarios municipales y legisladores locales y federales, de sonrisa continua. Luego, ya durante la presentación de los malabares por parte de la Fuerza Aérea notamos a un Peña Nieto contento, agusto, como que había cumplido con un compromiso.
De hecho se despidió de las fuerzas castrenses allí presentes en el graderío con agradecimientos por bloques de tal forma que saludó, se dejó apapachar, habló a capela poco antes de retirarse. Suave. Cuando se subió a su camioneta la comitiva tuvo que hacer un alto para esperar a que Osorio Chong se apurara y se subiera a su carro. Curioso pues podía irse en cualquier otra camioneta, pero no, tenía que ser la del Presidente por aquello del cuidado de las formas, me supongo.
El rigor implementado en el evento por la Sedena se notó en su rigidez de reglas. Tanto así que ni agua tomamos. Por supuesto que protestamos. Luego nos llevaron a los de la prensa al evento de la comida y nos dejaron a pie, a que viéramos cómo comían los cientos de soldados.
Pasaron unos minutos y por fin, la presión surtió efecto pues ya nos atendieron como debía ser y pasamos al comedor y al agua de jamaica. Se puso fuerte nuestro anfitrión de comunicación del Gobierno del Estado y la maquinaria empezó a funcionar adecuadamente para nosotros, claro está.
Fuera de esta expresión poco placentera, el resto del evento y su coordinación fue sin salirse del renglón y bien ejecutada. Estábamos en su terreno y los militares no se caracterizan por tratar de quedar bien con los chicos de la prensa.
Un detalle que no entendí del discurso de la gobernadora al referirse a los gobernadores de otras entidades invitados, dijo que ¿pensaban quedarse en Sonora?, ¿sería por aquello de que nos han visitado algunas veces o alguno de ellos ya piensa cambiar de residencia a nuestro suelo?
Vimos el avión José María Morelos, pero como no tenemos un marco de referencia sobre si es bueno o malo, muy costoso o baratón, pues no le dimos en mi caso la debida importancia. Lo fuerte fue sin duda la presencia del mandatario y de la gobernadora que, ambos, por cierto, recordaron el natalicio de Luis Donaldo Colosio, un 10 de febrero de 1950.
Por supuesto, Peña Nieto dijo durante su despedida que pronto nos volvería a visitar.
EN OTRO TEMA, resulta preocupante la declaración de Odracir Espinoza en torno a que la procuraduría en tiempos de Carlos Navarro, dio carpetazo a varias demandas, entre ellas las del Isssteson entre otras más. Me pregunto si habrá derecho de amparo a favor de la procuraduría pues de ser así con seguridad se reabrirán dichos casos. Es cosa de esperar unos días. ¿Quién sigue en la lista de posibles detenidos?…
EN FIN, por hoy es todo, mañana le seguimos si Dios quiere.
