
TIENE RAZÓN El secretario de Gobierno, Miguel Humberto Pompa Corella al señalar que la lucha contra la delincuencia va aparejada al combate contra la distribución de la droga llamada cristal. Pero, ¿es la única medida?, claro que no.
No es nada nuevo. El ex gobernador Eduardo Bours implementó esta estrategia en su gobierno para abatir la delincuencia y encargó a su procurador de justicia que por lo menos dos distribuidores diarios fueran aprehendidos en Sonora. Esa era la cuota y si no la cumplía iban a rodar cabezas de dicha dependencia como ocurrió con el entonces subprocurador.
Y no se acabaron los distribuidores a pesar de que se les puso cola diaria y pasaron meses aprehendiéndolos y aun así pululaban. Es decir, caían unos, pero surgían otros en un cuento de nunca acabar.
Fue cuando subieron de precio todas las drogas y en consecuencia la tasa de delitos aumentó como puede observarse en las estadísticas del Sistema Nacional de Seguridad Pública. Los drogos se volvieron locos consiguiendo más dinero para comprar sus enervantes y los mariguanos, por ejemplo, empezaron a consumir crystal a veinte pesos la tacha –que allí se estancó–, que les servía para un día de avión y dejaron de comprar mota que subió hasta 50 pesos el carrujo. Las metas se fueron a 30 pesos la pastillita.
¿Qué pasó entonces y qué puede pasar hoy?
Todos nos imaginamos la complejidad del problema de seguridad y su asociación al consumo de droga por parte de los malechores como pretexto para adquirir dinero y adquirir droga. Es lo común.
Pero el ataque a la inseguridad debe ser por parte de la autoridad en dos vías para cerrar el círculo: una, combatiendo esto de la distribución de droga y la otra, por supuesto, apretando las inspecciones en los lugares donde se adquiere lo robado: casas de empeño, donde compran el cobre, ferreteros que venden estupefacientes, prestamistas y una fuerte campaña contra todos aquellos que se atrevan a comprar productos de procedencia ilícita que nunca se ha hecho.
A usted o a mi, cualquiera se nos acerca a vender un producto equis y por lo general la tentación es grande, pues debemos de saber todos que se convierte uno en cómplice y puede ser encarcelado por ello. Una campaña sobre esto sería ideal.
Entre medio del origen y fin del dinero, está el asalto, el robo, esto es chamba de atención policiaca inmediata. Pero además de eso, sería un acto de justicia que si gobierno no puede combatir la delincuencia casera, nos permitiera a los ciudadanos poder adquirir diferentes herramientas para instalar en nuestras casas, sobre todo cámaras que podamos conectar a nuestros celulares para mantener una vigilancia constante en nuestro entorno.
Pero son muy caras. Las más corrientes no bajan de mil 500 pesos. Y me pregunto, ¿será posible que papá gobierno las adquiera en mayoreo y nos las venda en abonos descontadas vía predial o recibo del agua o bajo cualquier otro sistema?
Y es que, si bien es cierto que piensan instalar dos mil cámaras para una mayor vigilancia, también lo es que a uno le preocupa que un malhechor se vaya a querer meter a la casa. Claro, un buen perro y una alarma sería lo ideal, además del enrejado de cajón y el tener la costumbre de siempre al salir y entrar, cerrar con llave, tanto la puerta del cerco como la de la casa.
Claro está, e iluminar al máximo tanto nuestro pedazo de calle como el patio. La luz aleja a las cucarachas.
Todo lo demás: tratamiento a los drogos y a sus familias, encarcelamiento de rateros que luego regresan a sus fechorías pues no podrán contar nunca con una carta de no antecedentes penales para conseguir empleo –aparte de que no saben hacer nada, no tienen un oficio–, así como los rondines continuos o bien, la posible existencia de policías de proximidad, son acciones de cajón que deben usarse, pero si todo esto no tiene el apoyo ciudadano, nunca vamos a detener la acción de esos transgresores más que tomando la ley en nuestras manos, como ha ocurrido en algunas colonias y con el peligro que ello representa para los mismos vecinos y para aquellos que, comprendiendo que cometen un delito, golpean a un delincuente o lo matan.
Por ganas no queda. ¿Quién no ha sufrido un acto de inseguridad y el enojo respectivo que no puede limitar ni la policía, claro, cuando llegan?
Por un punto se debe de empezar y algo es algo que inicien esa lucha contra la distribución –y manufactura–, de la droga llamada crystal. Por cierto, nuestras cárceles están llenas de este tipo de delincuentes. Quien sabe, a lo mejor sería bueno, como se propuso en cierto momento, trasladar a estos malvivientes a cárceles abiertas, cercadas, pero ubicadas en lugares inaccesibles como el desierto o la montaña bajo una estricta disciplina y con programas de capacitación ad hoc para que sepan hacer algo.
Ya después se pensará en empresas que los contraten como ocurre en Estados Unidos.
Todo se vale en la lucha contra la inseguridad.
FELICITACIONES al buen amigo Franco Becerra quien este jueves tomó posesión de la presidencia de la Sociedad Sonorense de Historia. La toma de protesta estaba programada para las siete de la tarde.
EN FIN, por hoy es todo, mañana le seguimos si Dios quiere.
