Un asunto de mujeres

el zancudo - 20160122

Movidito estará este viernes por el sector oriente del Vado del Río, donde se encuentra el edificio del PAN y habrá de sesionar el Comité Directivo Estatal para tratar el tema de los cuatro diputados ‘rebeldes’.

Es posible que allí mismo se decida si se les impone una amonestación o si, en caso de considerar que hay elementos para endurecer la pena y llevarla hasta la expulsión, el tema pasaría a la Comisión de Honor y Justicia que encabeza el ex director de Bienes y Concesiones en el sexenio padrecista, Mario González Valenzuela, mejor conocido como “El Churrusquetas”, célebre porque se conejeaba los viáticos cuando era diputado y a cambio, le llevaba al personal del Congreso que lo acompañaban, ricos burritos hechos en casa para aguantar el hambre.

Esa comisión también la integran también Doliza Galindo (hermana del alcalde de Nogales, Cuauhtémoc Galindo) y el magdalenense Pedro Arellano, un panista de larga trayectoria que no ha ocupado cargos de elección o de gobierno, pero mantiene una reconocida solvencia moral entre los panistas.

El asunto es más complicado de lo que parece y merece una disección más a fondo.

A los ‘cuatro rebeldes’(Manuel Villegas, Lissette López, Sandra Hernández y Carolina Lara) se les ha abierto juicio por su voto a favor del paquete presupuestal propuesto por la gobernadora Claudia Pavlovich Arellano, que incluía la contratación de deuda por cinco mil millones de pesos.

Concretamente en este tema, lo que se argumenta es que el CEN del PAN trazó la directriz de no aprobar más deuda en ningún estado del país.

En el caso de Carolina Lara, además se le cuestiona su aprobación al incremento en las tarifas de agua potable en Hermosillo, un tema que ella ha explicado con detalle, desde su experiencia como directora de Administración y Finanzas del organismo operador durante el pasado trienio.

Los casos de cada uno tienen que abordarse desde la lógica de sus particularidades.

Por ejemplo, a Manuel Villegas no pueden enfilarlo por la ruta de la expulsión, porque no es militante del PAN, aunque explícitamente ha declarado que buscará la candidatura a la diputación federal por el distrito 04 en 2018, bajo las siglas del blanquiazul.

También se dice que, como parte del equipo de Roberto Romero López y su tenebroso pasado en el caso del ‘suicidio’ de María Jesús Llamas “La China” en Guaymas, es buena moneda de cambio a la hora de negociar impunidades.

Lissette López tiene un escenario más complicado, ya que ella llegó al Congreso por la vía plurinominal, es decir, le debe la curul al cabildeo entre las cúpulas de las corrientes internas, donde se le ubica cerca de la que encabeza el ex alcalde hermosillense Alejandro López Caballero y colateralmente, a Roberto Romero López, el polémico (por decir algo) ex secretario de Gobierno de Guillermo Padrés.

Sandra Hernández, en cambio, llegó al Congreso después de pasar la prueba de las urnas en una elección complicadísima, y en este proceso ha recibido el apoyo del alcalde de Nogales, Cuauhtémoc Galindo, de quien ha trascendido, advirtió que si la expulsan, él también se va del partido.

Esto tiene su lógica si nos atenemos a la historia que se fue tejiendo para que estos cuatro diputados votaran a favor del paquete presupuestal.

Y aquí conviene recordar algo. Antes de que este tema se pusiera de moda, el primer alcalde que solicitó un crédito de 100 millones de pesos, en diciembre del año pasado, fue el de Hermosillo, Manuel Ignacio Acosta Gutiérrez.

Como todos los alcaldes de los municipios en el estado, el Maloro tenía enfrente los compromisos de fin de año, relacionados con los aguinaldos a la burocracia municipal y el pago a proveedores.

A su solicitud, se sumaron las de muchos más, sobre todo de los municipios ‘grandes’, entre otros: Nogales, Navojoa y Guaymas, todos ellos gobernados por alcaldes de Acción Nacional.

La negociación en esos días, a decir de uno de los protagonistas directos de la misma, fue durísima. Se tuvo que convencer al Maloro de que renunciara a su solicitud de crédito, para ponerlo como ejemplo a los otros alcaldes, especialmente a los panistas, a quienes convencieron de que en lugar de negociar con la banca créditos individuales para cada municipio, se aprobaran los cinco mil millones para el gobierno del estado, y de allí saldrían los recursos para todos los ayuntamientos.

Unos días antes de la aprobación del paquete presupuestal, la propia gobernadora Claudia Pavlovich se reunió con los presidentes municipales para convencerlos de que esa era la mejor alternativa para todos. No fue sencillo.

La directriz de la dirigencia nacional panista era en el sentido de no aprobar más deuda a los estados, pero finalmente los alcaldes ponderaron sus necesidades de flujo de recursos y se convirtieron en los principales promotores del voto a favor del paquete presupuestal.

Por eso hoy algunos de los diputados que votaron a favor se preguntan si el juicio para sancionarlos, incluso con la expulsión, considerará a esos alcaldes que los presionaron de una y mil maneras para aprobar el paquete presupuestal. Y entre ellos se encuentra el de Nogales, Cuauhtémoc Galindo; el de Navojoa, Raúl Silva Vela; el de Guaymas, Lorenzo de Cima, entre otros.

Por otro lado, en el contexto de un partido en crisis como es el PAN en Sonora, donde las expectativas de refrendar algunos triunfos son realmente pocos, lo que comienza a aflorar es el canibalismo y el ‘sálvese quien pueda’.

¿A qué nos referimos? A que la casta de panistas que llegaron en 2009 y se emborracharon del poder y del dinero que generosamente fluye del presupuesto público, ya no están cerca de esa desbordada ubre.

Y sin el chorro de dinero al que se malacostumbraron rápidamente, sin saber que ellos mismos la convertirían en paraíso efímero, ya no saben qué hacer siquiera con ese gran edificio del Vado del Río de cuyo mantenimiento, ya sin el dinero del gobierno, nadie se quiere hacer responsable y dicen que las cuentas de luz, agua, predial y otros, están creciendo como en el muro la hiedra, diría Violeta Parra.

De hecho, el PAN municipal tuvo que regresar a la vieja casita del Cerro de la Campana cuando perdieron las elecciones en Hermosillo y perdieron también a los que financiaban el ostentoso edificio de Solidaridad y Navarrete, donde se sentían soñados hasta antes del siete de junio del año pasado.

Y como la victoria tiene muchos padres, pero la derrota es huérfana, algunos, y algunas están sacando las uñas.

La principal promotora de la expulsión de las tres diputadas en la mira (Carolina, Lissettte y Sandra) es Angélica Payán. Ella nunca ha pasado la prueba de las urnas y su paso por cargos públicos ha sido siempre  por la vía plurinominal o del amiguismo con los que mandan.

A ella le conviene mucho que expulsen a tres mujeres del PAN, porque eso reduciría mucho las opciones de designación de plurinominales, a la hora de considerar el género, y le permitiría prolongar su larga, ya muy larga trayectoria en la nómina, donde por cierto no ha hecho más que nadar de muertito. Y si no, que le pregunten a las mujeres de Sonora sobre su paso por el Instituto Sonorense de la Mujer, donde nomás vegetó con singular entusiasmo.

En fin, aquí la dejamos por el momento porque el fin de semana viene intenso.

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