
Poco a poco van quedando en el pasado los desplantes de ineptitud y de cinismo que fueron desgastando las instituciones y edificando ese reino de corrupción que acabó por llenarle el buche de piedritas a los sonorenses hasta que el pasado siete de junio decidieron que Sonora no podría aguantar una extensión del fallido gobierno padrecista.
Aún quedan en la memoria algunos de esos recuerdos con los que no se sabe si reír o si llorar. La voracidad y el importamadrismo fueron elementos de la cotidianidad en el ejercicio de gobierno. En el sector salud, por ejemplo, que Padrés le confió a su pediatra familiar, se fue derruyendo paulatinamente mientras el doctor Campillo se entretenía jugando a los caballitos.
Desabasto de medicamentos, déficit de personal médico y de enfermería, falta de equipo y materiales; inhabilitación de quirófanos entre otras cosas eran el relato frecuente en los hospitales. Cuando al doctor Campillo le preguntaron, en cierta ocasión por el deplorable estado del Hospital General de Hermosillo, donde los enfermos esperaban atención hacinados en los pasillos, respondió con frescura que en realidad, los pacientes se tiraban de las camillas para llamar la atención y alimentar las críticas contra el gobierno.
Cuando se supo que el gobernador tenía un rancho en San Pedro, donde sus caballos eran atendidos por especialistas, en caballerizas refrigeradas y clínicas de maternidad para yeguas finas, la indignación ciudadana creció y terminó traducida en los votos que los echaron fuera.
Las tareas de reconstrucción en el sector salud han comenzado. Como lo advertíamos en despachos anteriores, el gobierno de Claudia Pavlovich tendrá un relanzamiento este año, una vez que comience a fluir el presupuesto y está obligado a ejercerlo con transparencia y eficiencia, dejando atrás esa etapa en la que fueron de la sorpresa al coraje, al encontrarse apenas una que otra cucaracha en los cajones de los escritorios de sus oficinas.
Ayer, la gobernadora anunció una inversión de 185 millones de pesos para aplicarse en lo que denominó el Plan de Rescate de la Infraestructura de Salud, donde destaca la ampliación del Hospital General del Estado en Hermosillo (áreas de Urgencias, servicios sanitarios y sala de espera) y la construcción del Centro Estatal de Transfusión Sanguínea, todo con una inversión de 20 millones de pesos.
Otros 91 millones de pesos serán destinados a obras prioritarias (y que habían sido pospuestas, olvidadas o de plano abandonadas por la anterior administración) en diferentes municipios, como Caborca, Santa Ana, Agua Prieta, Magdalena y Moctezuma, entre otros.
También se aplicaran 45 millones de pesos para rehabilitar el cuarto de máquinas y el segundo y tercer piso del Hospital Infantil y de la Mujer del Estado de Sonora.
Hay que darle el crédito respectivo a la seriedad y profesionalismo del doctor Gilberto Ungson, que como secretario de Salud se ha convertido en uno de los principales apoyos de la gobernadora. Ungson es, definitivamente la antítesis de la frivolidad que signó el ejercicio de su antecesor.
Estas son buenas noticias para el sector salud, pero sobre todo para los usuarios de clínicas, hospitales y centros de salud públicos.
En el evento encontramos al doctor Carlos González, médico despedido por el anterior gobierno, quien celebró que ya se haya detectado y ‘congelado’ a más de cien ‘aviadores’ de la Secretaría de Salud, faltando solamente oficializar su baja, lo que podría suceder entre febrero y marzo.
Por cierto, la gobernadora también dijo esperar para esas fechas, resultados sobre los cientos de expedientes que están siendo investigados por la Fiscalía Especial Anticorrupción y sobre los que la opinión pública comienza a presionar, exigiendo resultados.
II
Mientras tanto, sigue apareciendo información sobre las trapacerías del ex gobernador Guillermo Padrés, a quien se le descubrieron operaciones financieras por 8.8 millones de dólares en lo que parece un nuevo caso de lavado de dinero sobre el que la Procuraduría General de la República se está viendo lenta.
Ayer conversamos unos momentos con el corresponsal del periódico Excélsior, el colega y amigo Daniel Sánchez Dórame que fue quien reveló este nuevo caso, exhibiendo incluso documentos (talones de cheques) que comprueban esas operaciones millonarias. Daniel nos dijo que en los próximos días se sabrá mucho más de este caso, pues ya le tienen agarrado el hilo y no lo van a soltar.
El caso suena interesante porque es el Departamento del Tesoro de Estados Unidos el que detectó una transferencia por 8.8 millones de pesos a una cuenta de Guillermo Padrés en el banco BBVA Compass de Nueva York, dos semanas antes del proceso electoral del año pasado.
El 26 de mayo de 2015, Padrés convirtió los dólares a pesos mexicanos y los transfirió a una cuenta suya en Banamex en México. Se trata de 134 millones de pesos cuyo origen se desconoce, pero están siendo investigados tanto por el Departamento del Tesoro de EU, como por la Unidad de Inteligencia Financiera de la Secretaría de Hacienda y la PGR.
Como en los casos en poder de la Fiscalía Anticorrupción en Sonora, sin embargo, las investigaciones parecen ir a lomo de tortuga, y la expectativa sobre acciones concretas y definitivas contra el ex gobernador y algunos miembros de su familia, también involucrado en esas acciones, sigue creciendo.
III
El director de Agua de Hermosillo informó que ya se tuvo un primer encuentro con la maestra Reyna Castro Longoria, quien denunció presencia de metales pesados en el agua de un pozo de La Victoria, en el área rural oriente de Hermosillo, para contrastar datos y despejar dudas respecto a la potabilidad del agua que se consume en la ciudad.
Acompañado por Esthela Araiza, Jefa del Departamento de Calidad de Agua de Hermosillo; Ulloa Valdez puntualizó que es normal la presencia de metales en el agua, pero deben de estar dentro de ciertos parámetros, establecidos precisamente por la Norma Oficial Mexicana.
Reconoció que en tiempo pasado se batalló en el norte de la ciudad por problemas de flúor, pero que actualmente la calidad del agua cumple con todas las especificaciones necesarias, esto avalado por el único laboratorio certificado en Sonora para llevar a cabo ese tipo de análisis, que es Analítica del Noroeste, además de ser revisados periódicamente por Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris).
“El agua que llega a los domicilios de la ciudad cumple totalmente con la norma y también en las comunidades rurales, nosotros vigilamos constantemente, Cofepris también lo hace, inmediatamente nos pararían, ellos son la autoridad competente en este tema, nosotros tenemos una estrategia desde hace tiempo que es la mezcla de los pozos”, precisó.
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