2015: un año para recordar

El Zancudo
(No mata, pero hace roncha)

Arturo Soto Munguía

transas-sonora

Si algún evento hay que ponderar en el recuento de los días que se sucedieron en 2015, sin duda es la jornada del siete de junio, por lo que representa como rectificación sorprendente de una sociedad que se reconoció a sí misma en las urnas como sujeto de la historia, capaz de cambiar el rumbo de los vientos políticos.

“El que manda no se equivoca. Y si se equivoca, vuelve a mandar”, reza el refrán anónimo, que aplica bien a la sociedad sonorense entre 2009 y 2015, y que también queda como advertencia para los que hoy son gobierno.

Siendo justos, es posible que la sociedad no se haya equivocado en 2009 al votar mayoritariamente por el PAN, cansada como estaba de gobiernos tricolores, pero es indiscutible que el PAN, acaudillado por Guillermo Padrés y su banda, se quedó muy lejos de las expectativas generadas.

Durante 80 años, el PRI cometió suficientes errores y excesos para provocar la búsqueda de opciones distintas, que en Sonora, un estado eminentemente bipartidista, se orientaron hacia el PAN, con la salvedad de 1997 cuando el PRD se convirtió en segunda fuerza electoral, pero sus triunfos fueron flor de un día.

El siete de junio de 2015 resumió, en lo político, los acontecimientos previos, señaladamente los relacionados con los procesos internos de selección de candidatos y el fragor de las campañas electorales, sobre lo que conviene hacer un somero repaso, como un ejercicio de memoria, para que no se olvide, precisamente.

Respecto a su candidato a la gubernatura, el PAN no tuvo mayores problemas. Desde un año antes, Javier Gándara Magaña comenzó, con la venia y el apoyo del gobernador Guillermo Padrés, una abierta campaña de proselitismo encubierto en las acciones de la fundación GanFer.

Al más ortodoxo estilo priista, Padrés tiró línea para que los panistas de todo el estado cerraran filas en torno a un candidato que, al marchar solo (en el PAN), con tanta anticipación, y sin rivales de otros partidos enfrente, aparecía convenientemente posicionado en todas las encuestas.

Por estos días ya se sabe, a partir de filtraciones de varios padrecistas malheridos, que aquello que comenzó como un empecinamiento de Padrés por mantener a Javier como candidato, fue alimentado después por sus asesores, con estudios de opinión y análisis bastante chafas que llevaron el autoengaño más allá del límite.

Al parecer, la gran apuesta de esos asesores y operadores era al poder y el dinero para el ‘día D’; apuesta que perdieron pues, tras los primeros reportes del siete de junio, que indicaban una derrota segura, prefirieron embolsarse el dinero que utilizarlo en la compra de votos, que evidentemente no estaba funcionando.

En el PRI el proceso fue más complejo. El que aparecía como seguro candidato en todas las encuestas era el senador Ernesto Gándara Camou, que seis años atrás también había buscado la candidatura y, al imponerse la decisión del entonces gobernador Eduardo Bours Castelo en la persona de Alfonso Elías Serrano, provocó una decepción no sólo en el PRI, sino en amplios sectores de la sociedad civil que confiaban en la candidatura de El Borrego. Ese fue un factor clave para que al menos 40 mil votos tricolores migraran al blanquiazul, dándole el triunfo a Guillermo Padrés.

En 2015, ya sin un gobernador del PRI, la decisión vino del centro y recayó sobre Claudia Pavlovich Arellano, considerada hasta ese momento el rival más débil, la única a la que podría derrotar Javier Gándara, lo que alimentó versiones sobre una negociación entre Padrés y Manlio Fabio Beltrones, que se acrecentaron horas antes de la decisión, cuando ambos personajes aparecieron juntos y muy sonrientes en torno a sendas tazas de café, en la ciudad de México.

Desde el PAN sonorense y por supuesto desde el gobierno del estado se abrió una fuerte campaña propagandística en ese sentido, que conmocionó al priismo durante las dos primeras semanas de campaña.

El acto de arranque de Claudia Pavlovich, en el ExpoFórum de Hermosillo, fue un desastre. La candidata se veía nerviosa e insegura; su discurso, disperso, con más fiereza que idea. Varios de los asistentes al mitin abandonaron el lugar mientras la candidata daba su discurso, lo que fue aprovechado por el gobierno para el bullying respectivo. La historia se repetiría en los dos siguientes eventos, uno en Obregón y otro en Navojoa. La candidata no levantaba.

En descargo, hay que apuntar que Javier Gándara no despegó nunca. El peso de un gobierno como el de Guillermo Padrés era demasiado sobre sus espaldas y, siendo como era, el candidato de la continuidad, siempre se le complicó demasiado articular sus propuestas a partir de presuntos logros en los que nadie creyó nunca.

No era lo mismo marchar solo, con la bandera de la filantropía, el altruismo y la subsidiaridad auspiciada desde el gobierno, pero cuidadosamente escamoteada en la fundación GanFer, que echarse a cuestas los escándalos de corrupción que después de esas dos primeras semanas, comenzaron a ventilarse con mayor fuerza en los medios nacionales, y que lo empezaban a involucrar como parte del engranaje de un padrecismo del que nunca quiso deslindarse ni tomar distancia.

Del discurso agresivo, cuestionador y de los retos a comprobar acusaciones que hacía el PAN, Claudia Pavlovich dio un giro a su campaña. Pasó a las propuestas y se concentró en las tareas de reconciliación entre las corrientes de su partido.

Al mismo tiempo, el escándalo de la presa en el rancho Pozo Nuevo de Padrés; el caso de la lujosa finca con caballos pura sangre, con clínicas de maternidad, albercas y aires acondicionados en las caballerizas; las transacciones financieras (moches) internacionales entre Miguel Padrés y el empresario Mario Aguirre, principal beneficiario del programa uniformes escolares ‘gratuitos’, entre otros, le cayeron encima al candidato del PAN, que ya no pudo levantarse.

La desesperación inicial en el PRI pasó a ser patrimonio de los panistas, que no encontraban la puerta. Esa desesperación los llevó a orquestar una campaña paralela desde el gobierno del estado, basada en la difusión de llamadas telefónicas grabadas ilegalmente. Si algo faltaba para proyectar a un gobierno corrupto y que además juega sucio, era eso. A la postre, esa campaña terminó victimizando a la candidata del PRI, y fortaleciendo la idea de que el candidato del PAN era más de lo mismo respecto a Padrés.

En la recta final, los eventos del PAN eran desangelados y fríos. Su candidato lucía cansado y sin fuerzas, con un discurso desarticulado y con auditorios que abandonaban la plaza antes de que comenzara a hablar.

La campaña paralela desde el gobierno del estado consideró que era buena idea propagandizar adhesiones ficticias, como las de grupos del PRD o Movimiento Ciudadano, que en realidad eran otra mentira.

El resultado ya lo conocemos. Más de 70 mil votos hicieron la diferencia en la victoria de Claudia Pavlovich.

Sin embargo, la principal lección de este año fue la que dieron los votantes, que en un número muy significativo mandaron el mensaje de que han adquirido la mayoría de edad y que ya aprendieron a quitar y a poner gobernantes con la fuerza del voto.

Ya como gobernadora, Claudia Pavlovich ha hecho una buena lectura de ello. El arranque de su gobierno se mantuvo en la línea de la congruencia respecto a lo que sostuvo en campaña: la lucha por la transparencia y contra la corrupción; el no incremento de impuestos y la gestión de recursos extraordinarios para reconstruir el estado, han signado estos primeros meses.

Hoy, que comienzan a surgir versiones en el sentido de nuevos ‘arreglos’ para ejercer una justicia discrecional y selectiva sobre los responsables de la depredación presupuestal del sexenio pasado, convendría mandar señales de que no es así. Hay más de un millón y medio de sonorenses con la credencial de elector en la mano, listos para hacérselo saber dentro de dos años. Y el tiempo se va volando.

Con esto comenzamos el año 2016, agradeciendo sinceramente a las exigentes lectoras, los críticos lectores, las atenciones brindadas durante el año que acabamos de dejar atrás, así como sus acuciosas observaciones en todos los tonos, para que El Zancudo siga volando por el campo.

Desde acá les deseamos mucha salud para ustedes y sus familias. Que haya trabajo y prosperidad y que este año sea mejor que el que dejamos atrás.

Por nuestra parte, ya iniciamos con algunos proyectos que en breve comenzarán a notarse, para que este su portal favorito, lo siga siendo. No les quiero adelantar mucho, pero pronto habrá sorpresas. ¡Muchas gracias por todo!

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