
COMO TODOS los años, a nuestros lectores, amigos y familiares les deseamos lo mejor en estas fiestas decembrinas y que el año entrante cumplan sus propósitos.
2015 fue un año difícil para Sonora. Claudia Pavlovich no solamente tuvo que vencer la inercia poderosa de un Gobierno del Estado dispuesto a todo por sostenerse en el poder sino también a la misoginia del sonorense. No le fue fácil pero ya hemos visto su trabajo y va bien. Esperemos que siga así y no se descompongan los escenarios ni en un futuro lejano.
Vivimos una contienda insana, ruin, sucia. El Estado se partió en dos pues la diferencia de setenta mil votos y 400 mil y pico para cada contendiente coloca a Sonora en esa ruptura histórica del sur contra el norte. De allí que el 2016 se haya catalogado como el año del diálogo y la reconstrucción, dos características que deberán prevalecer en este nuevo gobierno pues la familia sonorense lo amerita, vale la pena luchar por ese objetivo.
Poco a poco las piezas empiezan a acomodarse, lo vemos en las calles de Hermosillo cuya nueva administración a cargo de Maloro Acosta recibió la capital con cien mil baches. Ahí la lleva en sus primeros cien días. Tomó al toro por los cuernos con eso del incremento al servicio de agua y drenaje y tantas cosas más que le toca hacer. Así de chamba tiene, lo bueno es que sigue con un ritmo de trabajo sostenido que empieza muy temprano y termina muy tarde. Es lo bueno de ser joven.
La gobernadora hace lo suyo con el grave problema de las carreteras en el Estado. Ya es un prioridad para su gobierno, agendada, y la recuperación de las venas sonorenses son parte importante si queremos hablar de progreso. Por lo pronto el nudo de los yaquis ya desapareció. Volvió a la normalidad la cuatro carriles.
Ernesto de Lucas, desde su trinchera, pelea a codazos para que los muchachos tengan donde sentarse en el salón de clases, sin el temor de que se les caiga el techo, claro cuando las aulas llegan a tenerlo. Cientos de escuelas que volver a levantar es una tarea difícil que se complica con el adeudo heredado de más de dos mil millones de pesos, pero al mal tiempo buena cara, por eso se prepara para implementar una estratégica impresionante, de alto impacto en enero, cuando lleve a cabo sus reuniones de planeación estratégica alineado al Plan Estatal de Desarrollo.
Miguel Ernesto Pompa Corella, entendió desde el principio el enorme esfuerzo que significa su participación en esto del manejo de la política interior. Se adecuo en formas y se fue al fondo en el tratamiento de la problemática política con pláticas todos los días con los diferentes actores que componen el tinglado sonorense, de allí que podemos quitarnos el Jesús en la boca ahora que en enero se maneje el contrato colectivo de trabajo de la Unison cuya discusión siempre terminaba en huelga. Habrá el siemprero emplazamiento porque así empieza la negociación pero la lumbre no llegará a los aparejos. Pompa Corella maduró bastante en estos tres meses conforme le hemos dado seguimiento.
Natalia Rivera, desde una posición con pocos reflectores porque así lo quiere, al pendiente de todo y de todos como lo necesita la gobernadora. Es la primera y la última en irse de Palacio de Gobierno. Y a como se ve el año venidero, poco a poco logrará que se apacigüen los ánimos, se controlen los impulsos y se fortalezca el equipo, por lo menos hasta inicios del 2018.
Elda Molina poco a poco retoma el control del manejo de la información. Batalla como todos por la escasa herramienta de trabajo dejada por la anterior administración, pero pone sus puntos sobre las íes, como debe ser y le está imprimiendo a una dirección de comunicación que se convirtió en un ente de manipulación y manejo político, más que técnico.
Gilberto Ungson está poniendo su sello de efectividad. Las quejas en hospitales han disminuido considerablemente, se rodeó de un buen equipo encabezado por el doctor Luis Becerra en el área de salud y en la administración con el ingeniero Humberto Valdez Soto quien se apoya fuertemente en la experiencia del cuasi doctor en administración pública, Sergio Garibay.
Su proyecto inmediato para enero es incrementar el Seguro Popular sobre todo para gremios, entre ellos el de periodistas, será sumamente interesante, así como los diferentes diagnósticos que conllevarán al reforzamiento de la estructura hospitalaria y en aquellas nuevas instalaciones que empezará a construirse entrando el año tanto en Magdalena, Moctezuma y la capital sonorense.
Enrique Claussen ha sabido imprimir la preponderancia del diálogo y la concertacesión antes que la soberbia y la reticencia. El Isssteson, posiblemente la papa más caliente que dejó el anterior sexenio con más de cuatro mil millones de pesos de deuda, supo, primeramente, detener la ola de intranquilidad y susto en el que vivían miles de empleados públicos y sus familias al ver diezmada su salud por falta de medicamentos. Las quejas públicas disminuyeron radicalmente, por eso el golpeteo contra su imagen que era la constante, tocó fondo y ahora le toca innovar pues su dependencia no deja de estar tutu, pero sin la presión de olla que se vivía cuando tomó las riendas.
Rogelio Díaz Brown, en Sedeson, tiene ante sí retos impresionantes como ese que le dictó la gobernadora de no más pisos de tierra, esto sin contar con que deberá echar mano de toda su creatividad para que le alcance un presupuesto siempre con faltante, pues el bienestar social es una constante difícil de mantener al cien por ciento. Ahora, con estos fríos, se incrementan la necesidad de programas efectivos y luego, cuando haga calor, también, pues los más necesitados son su mercado clave. Tiene mucha chamba.
Horacio Valenzuela, un personaje bien probado en situaciones difíciles, por supuesto que se blindó con gente de mucha experiencia como su jurídico, José García y su principal trabajo es mantener la tranquilidad laboral en el Estado, objetivo harto difícil pero en estos cien días los levantamientos de las fuerzas que componen el escenario laboral fueron apaciguados, y si por la víspera se saca el día. Claro, su reto más fuerte será minimizar el rezago de 35 mil expedientes.
Miguel Ángel Murillo, junto con el Procurador Rodolfo Montes de Oca y Odracir Espinoza tienen en sus hombros la difícil tarea de aplacar el sentimiento popular de justicia contra los que ya se fueron. A mi parecer lo han hecho bien en estos cien días, pues hay una gran diferencia entre ser copartícipes de actos de venganza y en consecuencia actuar al trochi mochi y en llevar a cabo acciones sistemáticas dentro de un marco legal establecido. No han dejado que sea ni la sociedad, ni los periodistas quienes les apliquen agenda y eso habla bien de su chamba.
El titular de turismo, ni idea, así como del de Economía y Sagarpita, quienes se han mantenido alejados de los reflectores, no sé la razón de ello.
De los otros poderes, el legislativo, esa jugada de aprobar el presupuesto 2016 y la reestructuración fue de ligas mayores, ¿se imagina de no lograrse?, buen trabajo del equipo comandado por el Pano Salido Pavlovich. Ni se diga del poder judicial donde el presidente del Supremo Tribunal de Justicia, Francisco Gutiérrez hará historia con el cambio de sistema y que por lo pronto cumplió a gritos y sombrerazos con los tiempos oficiales.
En cuanto a la gobernadora Claudia Pavlovich, eso del tres de tres es sin duda una medida que, bien o mal, garantizan un piso de comparación. Y lo del Plan Estatal de Desarrollo sin duda alguna dejará de ser un referente para convertirse en una herramienta de indicadores que deberán cumplirse. Claro, sin contar con su constante trabajo de gestoría que ha rendido sus frutos.
EN FIN, por hoy es todo, le seguimos hasta enero si Dios quiere. Lo mejor para usted y los suyos, un abrazo estimado lector.
