El Zancudo
(No mata, pero hace roncha)
Arturo Soto Munguía
Como su jefe Guillermo Padrés, el ex director de la Comisión del Deporte de Sonora, Vicente Sagrestano Alcaraz también tuvo mucha debilidad con sus amigos. Sobre todo si de hacer negocios al amparo del gobierno se trataba.
A su amigo Pedro Carmona, mejor conocido como “El Chory” (y a partir de hoy como “El Licenciado”), por ejemplo, lo contrató como Administrador y Coordinador deportivo de la Unidad Deportiva Ley 57, con facultades para comercializar esa área, no sólo los campos deportivos (cancha de pasto sintético de futbol soccer, dos canchas de básquet bol, campo de softbol de pasto sintético, pista para caminar y área de zumba), sino los espacios publicitarios, como se establece en el oficio fechado el 21 de mayo de 2014, eufemísticamente nombrado como el “Año de la Austeridad, Transparencia y Buen Gobierno”.
El chiste se cuenta solo.
“El Lic. Carmona cuenta con la autorización de comercializar el área como interiores y exteriores del espacio el cual podrá hacer un convenio de contrato hasta por un año con el fin de promover productos, empresas que así lo deseen”, reza el oficio firmado por Sagrestano Alcaraz, y seguramente también redactado por él mismo, considerando la pésima sintaxis.
El problema es que el señor Carmona Lucero también firmó un contrato de prestación de servicios como entrenador de handball de alto rendimiento, por lo cual recibía ingresos por 20 mil pesos mensuales, según consta en el contrato respectivo.
El que un empleado de Codeson sea a la vez administrador de espacios públicos de esa dependencia, podría derivar en un conflicto de interés que ya estudian las actuales autoridades.
Con el poder conferido por Vicente Sagrestano, el “licenciado” Chory Carmona firmó contrato de arrendamiento con la Liga Municipal de Softbol Hmo AC, representada legalmente por el señor Elías Salazar de la Puente.
En una situación similar se encuentra el señor Cristóbal Vargas Ibarra, quien fuera director del Instituto del Deporte de Hermosillo, y presidente de la Asociación Liga de Basketbol Futuras Estrellas de Hermosillo. Como funcionario público firmó un convenio para hacerse responsable de la administración, control y funcionamiento del interior y exterior del Gimnasio del Estado.
Ese convenio, suscrito entre Vicente Sagrestano Alcaraz y Cristóbal Vargas Ibarra, autoriza a este último “para la realización de contratos publicitarios y de renta de espacios con empresas públicas, privadas y comercios dentro del periodo de validez” de dicho convenio, firmado el 01 de octubre de 2014.
La concesión de espacios deportivos de Codeson fue catalogada por Sagrestano, en un boletín de prensa enviado ayer, como “una exitosa estrategia” para la conservación y mantenimiento de los inmuebles, pero la afición basquetbolera recuerda, por ejemplo, la suspensión de un partido de la final de la Cibacopa entre Rayos de Hermosillo y Zonkeys de Tijuana. El motivo, una lluvia que cayó sobre la ciudad, pero sobre todo en la duela del gimnasio, donde parecía que llovía más que afuera.
Fueron constantes las quejas también por el estado deplorable en el que se encontraban las instalaciones (seguramente aún se encuentran así) en albercas y campos deportivos también concesionados en esa ‘exitosa estrategia’ de Sagrestano.
Entre las instalaciones que el ex director de Codeson concesionó se cuentan la alberca Héroes de Caborca (en el CUM); el Centro Estatal de Gimnasia y la alberca del Gimnasio del Estado.
En el boletín de marras, Sagrestano asegura que es falso que el Gimnasio del Estado haya sido dado en comodato al señor Cristóbal Vargas, y quizá sea cierto, pues lo que se firmó fue un “convenio de uso”, pero para efectos prácticos, el señor Vargas tenía todas las facultades para hacer negocios con ese inmueble.
En el mundo paralelo desde el cual se redactó el boletín enviado por Sagrestano, esas instalaciones se encuentran en óptimas condiciones y son un ejemplo de administración y mantenimiento a cargo de la sociedad civil. En el mundo real, los usuarios de esas instalaciones tienen una opinión distinta que han documentado a lo largo de los últimos meses.
A esta redacción fueron hechos llegar varios documentos, entre los que se incluyen contratos, cheques y facturas por conceptos diversos, que se están integrando a un expediente que próximamente será entregado a Contraloría estatal para el deslinde de las correspondientes responsabilidades.
El notorio deterioro de las instalaciones deportivas, el desplome de Sonora en el medallero nacional, la falta de apoyo para atletas (que incluye suspensión de becas), y en contraste, la notoria hinchazón de los bolsillos de algunos allegados al ex director de Codeson (y de él mismo) no requieren muchas pruebas documentales, pero por lo visto en los próximos días comenzarán a salir por todos lados.
En fin, por lo pronto aquí la dejamos, a reserva de documentar en posteriores entregas, cómo se fue tejiendo la debacle en la administración del deporte sonorense y los nombres de más implicados en esta saga, que seguramente tendrá un nuevo capítulo en la Contraloría estatal, si no es que en la Fiscalía Especial Anticorrupción.
II
Por cierto, ayer acudió a ese órgano especializado, el ex secretario de Gobierno Roberto Romero López. Compareció por espacio de una hora, aunque ni él ni el vocero de la fiscalía, Salvador Ávila accedieron a proporcionar detalles de los asuntos por los cuales fue llamado a declarar.
A diferencia de Mario Cuen Aranda, el tesorero del gobierno padrecista, que salió por piernas y bastante desencajado, Romero López enfrentó a la prensa con una fingida tranquilidad y hasta con cierto cinismo de ese que, dicen, es la máscara del miedo.
Aseguró estar tranquilo y hasta saludó con entusiasmo la creación de la fiscalía especial anticorrupción.
También dijo que está tranquilo ante el fuego amigo, ese que viene desde algunos de sus ex colegas del gabinete, que lo acusan de ser el principal responsable del desastre financiero del gobierno, y el desastre político para el PAN: “Lo bueno que es fuego amigo, malo sería que fuera fuego enemigo”, dijo.
Entre otras cosas, aseguró que en estos días se encuentra ocupado en sus negocios, algunos de los cuales van bien y otros mal.
La gente se pregunta, sin embargo, por tales negocios, ya que hace seis años el señor Roberto Romero López era apenas un funcionario federal de medio pelo y hoy aparece como uno de los más acaudalados empresarios del estado.
Son capítulos que se están escribiendo y que en los próximos meses deberán tener su colofón. Ya veremos cómo viene.
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