La ineptitud debería tipificarse como delito grave

El Zancudo
(No mata, pero hace roncha)

Arturo Soto Munguía

carreteras

Con suma facilidad, en espacios periodísticos diversos suele aludirse a la incompetencia de los principales personeros del anterior gobierno, como una de las causas que, complementadas con una gran vocación por la corrupción y el gusto por el dinero malhabido, terminaron por completar el cuadro de la ruina económica y moral, citada en su primer discurso como gobernadora, por Claudia Pavlovich.

No se tiene hasta el momento, a pesar de la documentación que paulatinamente se está acumulando sobre las trácalas del pasado reciente, una idea siquiera cercana de los estragos que esas malas prácticas gubernamentales provocaron.

Ayer tocó al secretario de Infraestructura y Desarrollo Urbano, adelantar parte del diagnóstico elaborado en los renglones de la competencia de esa dependencia, concretamente en lo que se refiere a la red carretera y un poco sobre las vialidades en las principales ciudades del estado.

Y el diagnóstico es, para no variar, de desastre.

Pero el asunto no sólo tiene que ver con el saqueo presupuestal, sino con la ineptitud que citábamos al principio.

Veamos. Desde 2011, la federación dejó de enviar recursos para inversión en rehabilitación y conservación de caminos y carreteras, y eso se debió, según el titular de SIDUR, Ricardo Martínez Terrazas a una pésima capacidad de gestión y para justificar técnica y financieramente los proyectos para los cuales se solicitó el recurso.

Los padrecistas simplemente no supieron cómo hacerlo y, a pesar que durante 2009 y 2010 se incrementó el presupuesto federal, durante los años 2011, 2101 y 2013 no hubo recursos federales porque no se justificaron los proyectos. En esas condiciones, para 2014 y 2015, cuando comenzaron a fluir los recursos, éstos fueron insuficientes ante la magnitud del deterioro en la red carretera.

Lo anterior no requiere más comprobación que el cotidiano viacrucis de transportistas y usuarios de las carreteras estatales, y ni qué decir de los habitantes de ciudades como Hermosillo, Obregón, Navojoa, Guaymas, Nogales, por citar las más densamente pobladas.

No es un asunto de discurso político, de militancias partidistas o de afanes electorales adelantados. La movilidad urbana es un desastre y las condiciones para el transporte de pasajeros y mercancías en las carreteras de los valles del Yaqui y Mayo; en la costa de Hermosillo y toda la región de la sierra sonorense son deplorables.

El tema de la movilidad ha pasado a ser un tema de seguridad y también de economía, pues los productores agrícolas y ganaderos; los empresarios exportadores pierden tiempo, dinero, vehículos debido al lamentable estado en que quedó la red carretera.

Hoy, se requieren 3 mil 600 millones de pesos y un lapso de al menos dos años y medio para rehabilitar esos caminos. En Sonora hay 5 mil 050 kilómetros de carreteras alimentadoras y el 70 por ciento de ellas (unos 3 mil 500 kilómetros) se encuentran en muy mal estado. Ni qué decir de los 18 mil kilómetros de caminos vecinales que presentan un estado similar.

Las revelaciones del secretario cayeron, como han caído otras por el estilo, en el costal del escepticismo ciudadano, no porque pongan en duda la veracidad de esas afirmaciones, sino porque conforme avanza el tiempo la gente comienza a preguntarse por el deslinde de responsabilidades, por el llamado a cuentas de los que causaron el desastre.

Es posible que muchos funcionarios públicos del nuevo gobierno toquen el tema con demasiada cautela, pues quizá no sea ‘políticamente correcto’ aceptar que los agraviados sonorenses quieren ver a varios personeros del anterior gobierno en la cárcel, pero es un hecho que por donde quiera que se pregunte, la gente sí quiere ver a más de cuatro con las esposas puestas.

A propósito, un colega preguntó en la rueda de prensa acerca de las investigaciones que se están haciendo a empresas constructoras de las que se presume, fueron parte del mega atraco carretero, particularmente sobre una propiedad de Roberto Dagnino, mejor conocido como el cuñado incómodo de Guillermo Padrés, aunque otros lo identifiquen como el más cómodo (y redituable) de la familia.

Al respecto, Martínez Terrazas se montó en el discurso de la cautela y dijo que en ese tema están avanzando con mucho cuidado para no cometer errores, pero es un hecho que están investigando todos y cada uno de los contratos que se hicieron en el pasado sexenio y, llegado el momento informarán sobre esos asuntos y turnarán a las instancias correspondientes para deslindar las responsabilidades a que haya lugar.

Y todo eso está muy bien, pero la gente comienza a cansarse de promesas y declaraciones. Será interesante ver hasta dónde se estira la liga y sobre todo, por dónde se rompe.

II

Este miércoles la gobernadora Claudia Pavlovich estará en Guaymas y Empalme para supervisar la distribución de recursos del Fondo de Desastres Naturales (Fonden), durante una gira en la que estará acompañada por la secretaria de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano, Rosario Robles Berlanga.

Junto a otros funcionarios federales, estatales y municipales, realizará un recorrido por las zonas más afectadas de Guaymas y Empalme, hacia donde se están canalizando no sólo los apoyos gubernamentales, sino aquellos que se están recolectando en varios centros de acopio instalados por diversas organizaciones de la sociedad civil.

Las solidarias lectoras, los desprendidos lectores seguramente ya se pusieron la de Puebla para contribuir con lo que esté al alcance de sus posibilidades para aliviar un poco las penas de los damnificados en aquellos lugares que, créanlo, lo necesitan mucho.

III

Ayer lo hicimos personalmente, pero lo hacemos de nuevo, con las mismas ganas de transmitir fortaleza y fe, y le damos un abrazo bien fuerte a la colega y amiga Oralia Acosta, en el durísimo, doloroso trance por el que pasa al perder a su compañero de vida, Enrique Gastélum Figueroa.

No le enviamos palabras para la resignación ni el olvido, sino para alimentar la certeza de lo efímeros que somos y la esperanza de que su recuerdo permanezca en su memoria, en la de sus hijos y los suyos, porque finalmente la muerte no es un adiós, es un hasta pronto.

¡Te abrazo, amiga!
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