El Zancudo
(No mata, pero hace roncha)
Arturo Soto Munguía

Para cuando la desesperada lectora, el ansioso lector lean esta columna, faltarán 24 horas o menos para que termine un sexenio de pesadilla para la mayoría de los sonorenses, aunque de vacas gordas para un hatajo de mercenarios de la política que en seis años perfeccionaron de muchas maneras las técnicas de depredación presupuestal, el atraco en despoblado y ese humor tan inexplicable de las hienas, que después de comer caca todavía se ríen.
Al relevo llega un equipo muy bien legitimado en las urnas, encabezado por Claudia Pavlovich Arellano, que aplastó impresionantemente al candidato de Guillermo Padrés, Javier Gándara Magaña, sacándole más de 80 mil votos de ventaja, una diferencia que no se veía desde hace 24 años, en 1991, cuando Manlio Fabio Beltrones hizo lo propio con el panista Moisés Canale Rodríguez.
De entonces a la fecha, a los panistas sonorenses les costó mucho trabajo abrirse brecha, conquistar espacios en ayuntamientos y posiciones legislativas par air cerrando la brecha que los separaba de un priismo que seguía ganando pero con márgenes cada vez menores.
Para 1997 Armando López Nogales ganó la gubernatura con unos 60 mil votos a Enrique Salgado Bojórquez, candidato impuesto a los blanquiazules desde el centro del país, para desbancar a Adalberto Rosas López. Seis años después, en 2003, la diferencia entre el PRI y el PAN se redujo a menos de un punto porcentual, cuando Eduardo Bours Castelo ganó trabajosamente a Ramón Corral Ávila.
En 2009 se combinó la imposición de Alfonso Elías Serrano en el PRI, lo que provocó una desbandada de tricolores; la tragedia en la guardería ABC y la expectativa ciudadana por la alternancia, para abrir las puertas de Palacio a Guillermo Padrés y su gente.
La decepción y el hartazgo fue total, y la prueba está en la recuperación de la gubernatura por un PRI que supo capitalizar bien los errores, omisiones, abusos y corruptelas de un padrecismo que, hoy se sabe, no llegó para gobernar, sino para sublimar todas aquellas trapacerías que precisamente, llevaron al PRI a la derrota.
Valga el recuento para recordar que nadie escarmienta en cabeza ajena, y dimensionar las tareas que tienen enfrente las mujeres y los hombres que a partir del primer minuto del 13 de septiembre, estarán al frente del gobierno de Sonora, algunos ya muy versados en las labores de gobierno, con experiencia en labores ejecutivas y legislativas, y otros que se estrenan en estas faenas.
Y es que frente a una sociedad que ya aprendió sobre el valor de sus votos, y que además ha encontrado en las redes sociales una poderosa y efectiva herramienta de participación ciudadana, el llamado ‘bono democrático’ para el gobierno que comienza se reducirá considerablemente.
El ‘bono democrático’ es, por llamarlo de alguna forma, ese voto de confianza, ese periodo de gracia que se le da a una nueva administración, para probar que puede hacer las cosas mejor que quienes le antecedieron.
A Guillermo Padrés no le duró ni un año, pero a Claudia Pavlovich puede durarle menos, si no toma decisiones de gran calado en materia de transparencia, saneamiento financiero, verdadera inclusión ciudadana en las políticas públicas y, entre otras cosas y sin duda alguna, aplicación de la ley para llamar a cuentas a los responsables del desastre financiero y obligarlos a que resarzan los daños.
Ese será el gran reto que tienen las mujeres y los hombres que ayer fueron anunciados como integrantes del gabinete legal y ampliado de Claudia Pavlovich y en el que ciertamente, no hubo sorpresas, pues casi todos los nombres ya habían sido adelantados en diversas columnas periodísticas.
Destaca la inclusión, en este primer anuncio, de 12 mujeres, aunque ninguna en la titularidad de una Secretaría, excepción hecha de Elda Molina Yépiz en la de Comunicación Social, aunque habría que recordar que esa dependencia regresará al rango de Coordinación una vez que la gobernadora comience a reestructurar algunas cosas en su gobierno.
Natalia Rivera Grijalva es un caso único en estos momentos, cuando ostenta al menos cuatro cargos: es regidora del Ayuntamiento de Hermosillo que aún no concluye; es secretaria general del PRI estatal; es diputada plurinominal de la próxima legislatura y ayer fue anunciada como la jefa de la Oficina del Ejecutivo. Natalia, como se sabe, tiene batería para eso y más y es una de las decisiones de la gobernadora que generaron más consenso.
Al frente de Radio Sonora estará María Elena Verduzco Chaires, comunicóloga huatabampense y colaboradora de Claudia Pavlovich desde hace muchos años, en quien ha depositado la confianza para rescatar ese importantísimo medio de comunicación, hoy alejado de las audiencias gracias a la mediocridad de sus directivos, la entronización de vocingleros sin credibilidad alguna, y la falta de reconocimiento y oportunidades a un personal experimentado y capaz que, sin embargo, ha sido tratado con la punta del pie en este sexenio.
Entre las mujeres del gabinete se encuentra también María Inés Aragón Salcido en la dirección de Notarías. Ella es notaria con una larguísima carrera en el servicio público, sirviendo al menos a tres gobernadores como responsable de elaborar las leyes que enviaban al Legislativo.
Esther Salas Reátiga va al Instituto Sonorense de la Mujer, cargo que ya ocupó durante los primeros años del boursismo.
A la dirección de Bebidas Alcohólicas va otra mujer, obligada a probar que en esa dependencia, históricamente marcada por la corrupción, se pueden hacer las cosas de otra manera: Imelda González Zavala, uno de los rostros nuevos, al menos para este columnista.
Yalia Salido Ibarra, empresaria de la construcción y quien fuera coordinadora de la oficina de enlace en Navojoa, durante la campaña de Claudia Pavlovich asumirá las riendas del Instituto Sonorense de Infraestructura Educativa, donde encontrará una peste a azufre dejada por el hermano cómodo de Roberto Romero, Luis Felipe, de los mismos apellidos del ex secretario de Gobierno que ayer comenzó su peregrinar por las barandillas del Ministerio Público.
Al Instituto de Crédito Educativo va Yazmina Anaya Camargo, de quien no tengo mayores datos, y al Instituto Sonorense de la Juventud, Brenda Vivian Martínez, de acreditada vocación por el trabajo.
Al DIF, Karina Teresita Zárate Félix, a quien le esperan días difíciles por el maloliente asunto del tráfico de menores del que es epicentro esa dependencia.
Al Icatson, Lupita Olvera, aún regidora en el Ayuntamiento de Hermosillo y quien no necesita cartas de presentación, como mujer de trabajo y de resultados.
Elia Sallard Hernández va a Oficialía Mayor, donde, dicen los enterados, se encuentra el verdadero meollo de la corrupción del tristemente célebre nuevo sonora, y donde hasta hoy firmó como titular Carlos Tapia Astiazarán.
Hasta aquí la lista de mujeres que en este primer anuncio se integran al equipo de Claudia Pavlovich.
Entre los ‘cardenales’, no hay sorpresas: Miguel Ernesto Pompa a la secretaría de Gobierno; garantía de lealtad para Claudia Pavlovich y con una mano izquierda que debe educar más, para decirlo en términos boxísticos; Manuel Puebla Espinoza de los Monteros (que tiene nombre como de galán de telenovela) a la secretaría Particular, ni dudar de su cercanía y confianza de la gobernadora; Erik Iván Sánchez Archundia, que comandó el equipo de abogados durante la campaña electoral, va a la Consejería Jurídica.
En el gabinete destacan los hombres de experiencia y cuya responsabilidad será crucial en este arranque del sexenio, pues estarán a cargo de áreas delicadísimas. Entre ellos se cuenta a Raúl Navarro Gallegos, que sustituirá en la secretaría de Hacienda a Carlos Villalobos Organista y que tendrá que echar mano de todo su retorcidísimo colmillo para hacer cuadrar números en medio del desastre.
También Enrique Claussen, que se hará cargo del Isssteson, donde se encuentra uno de los asuntos más escabrosos del agonizante sexenio: el desaparecido fondo de pensiones, donde más de 3 mil millones de pesos se fueron por el agujero negro de Teresa Lizárraga, hoy flamante diputada federal plurinominal, gracias a la debilidad de Padrés por sus amigas y amigos.
Junto a ellos, también se cuenta Daniel Galindo, de larga trayectoria en el servicio público, que se hará cargo de la Tesorería, otro agujero negro del padrecismo por el que se fueron miles de millones de pesos.
Además de saber cuadrar números, estos tres tipos tienen formación política y relaciones de primer nivel, por lo que se esperan grandes cosas una vez que tomen las riendas de sus oficinas. En el remoto e improbable caso de que no se las hayan robado sus antecesores, desde luego.
Otros de los nombramientos que estaban súper anunciados, ya que su capacidad está fuera de toda duda, son los del doctor Gilberto Ungson en la secretaría de Salud; Miguel Ángel Murillo en la Contraloría; Luis Iribe en la dirección del Transporte; Jorge Vidal Ahumada en Economía; Rodolfo Montes de Oca en la Procuraduría y Horacio Valenzuela en la secretaría del Trabajo.
En la SEC se confirmó a Ernesto de Lucas Hopkins, mejor conocido como El Pato y aunque para algunos no cuenta con el perfil requerido en esa dependencia, para otros significa un aire nuevo después del fracaso de ‘académicos de prestigio’ como el mismísimo Jorge Luis Ibarra Mendívil.
En fin, la lista es más larga y el espacio corto, así que por ahora aquí la dejamos. Seguiremos informando.
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