Por favor, no quiten el terreno donado a los Shriners

Archivo Confidencial

Donación de terreno  Shriners
EN EL 2004 comentábamos mi amigo  que en paz descanse, Beto Barreda y un servidor sobre el gran sueño que era traerse para Hermosillo un hospital tipo Shriners a Hermosillo. Inclusive el gran consejo había determinado que el hospital de Los Ángeles cambiara de sede previendo un magno terremoto por la falla de San Andrés y la capital sonorense se contaba entre las posibles sedes.

Sin embargo, al paso de unos cuantos años la idea fue desechada porque en Sonora no se cumplieron algunos requisitos y quedó en sueños, como dicen los masones, ese proyecto.

Ahora que de nueva cuenta surgió el tema me llamó la atención y pensé que a lo mejor se le movía una patita a ese proyecto. Que el Ayuntamiento donó el terreno para un hospital, qué bien. Que un representante Shriner recibió esa donación, mejor. Pero al rato, Arturo, el hijo del Beto y quien comanda la organización en Sonora desmintió que fuera a construirse un hospital.

Son tres hectáreas y media, con valor catastral de 23 millones 450 mil pesos otorgadas en el parque industrial norte. Ahora que el alcalde Alejandro López Caballero investigó más al respecto y de seguro sintió que le tomaron el pelo ante la negativa de la proyección de un hospital, bien vale la pena resaltar que aun y cuando el proyecto hospitalario no pueda construirse, esa donación significaría un importante aporte a una de las más fantásticas organizaciones altruistas del mundo.

Y es que los Shriners no solamente atienden casos de niños con quemaduras, sino múltiples y gravosas enfermedades más y requieren para su funcionamiento de millones de pesos que, quienes manejan la organización, entregan vida y corazón en conseguir esos recursos para lograr sus objetivos de traslado y atención de los pacientes.

No por el hecho de que se ponga en tela de duda el destino del terreno, no por ello se los vayan a quitar. Si ya son dueños del bien inmueble, lo que sigue es toda una estrategia para aprovecharlo en bien de tanto chamaco enfermo que requiere la atención que presenta esta organización.

Si hay problemas internos entre los shriners, como sea se llega a algún acuerdo. El hecho es que se obtenga el mayor beneficio posible para quienes necesitan del servicio.

Hay tres ideas loables de lograr con ese terreno:

a).- Que se venda entre industriales, o bien se rife para conformar un fondo financiero que permita acceder a algunas necesidades como la renta de aeronaves o la adquisición de una que sirva en sociedad,  como taxi para que se sostenga económicamente. Es de los gastos más fuertes.

b).- Conformar una sociedad de pequeños industriales y cuyas ganancias repercutan en la organización Shriners.

c).- También pudiera, esta organización, invitar a Shriners de otras partes del mundo a invertir en este terreno con la repartición de ganancias, claro está.

d).- O bien, hacer un llamado a la masonería en general para que se instalen fábricas que incidan en el terreno de la salud. Son múltiples los productos especiales que pudieran surgir: sillas, mesas, camas, con ruedas, sin ruedas, con extensiones, gran parte de productos que se emplean en los hospitales.

e).- Y por último, ese terreno se puede cambalachear por otros más manejables financieramente que caerían en los rubros comerciales o vivienderos. Pero con una cartita de ese tipo ya se puede pensar en un aprovechamiento máximo.

Ahora bien, si el problema se torna político, como parece ser, bien valdría la pena colocar a una organización civil como vigilante de los proyectos que pueden surgir de esta donación, esto es que si la duda va encaminada a un mal manejo del inmueble, con ese resguardo ciudadano se blindaría cualquier tipo de desvío de recursos.

En lo personal me queda muy claro que es una intención sana que ahorita está endeble políticamente por lo lastimados que estamos todos con la serie de corruptelas mostradas a lo largo del sexenio, pero insisto, este baño de ácido de la propuesta ya aceptada por Cabildo debe reducirse al mínimo pues los Shriners es una, de tantas organizaciones filantrópicas, que vale la pena apoyar.

Es de esas cosas en las que se puede empezar mal, pero terminar muy bien todo. Se requiere una segunda oportunidad. Ojalá el alcalde y cabildo realicen su buena obra del día y dejen todo como está. Es cosa de diálogos y acuerdos entre las partes.

EN FIN, por hoy es todo, mañana le seguimos si Dios quiere.

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