Todo es culpa de las administraciones posteriores

El Zancudo
(No mata, pero hace roncha)

Arturo Soto Munguía

Meme Claudia

Mucha confusión se generó ayer con la información relativa a un posible aumento en la tarifa del transporte urbano, uno de los temas peor manejados de la actual administración estatal, y lo que se tradujo en la quiebra técnica de las empresas concesionarias y una pésima prestación del servicio.

Sería largo enumerar aquí la serie de choques frontales entre el gobierno y los concesionarios; los conflictos a inducir disidencias que se agruparon en nuevas empresas para hacerles frente; los intereses de funcionarios como Roberto Romero en el negocio y desde luego, el famoso caso de los 600 millones de pesos que el Congreso del Estado autorizó solicitar en préstamo a tres instituciones bancarias, y que nunca llegaron al Fondo Especial para la Modernización del Transporte (Femot); o peor aún, nunca se supo su destino.

El anuncio de un nuevo incremento en las tarifas desde luego que detonó el descontento ciudadano y la opinión pública se manifestó inmediatamente en contra de tal medida; los diputados rechazaron también el incremento y hasta la Unión de Usuarios amenazó con movilizaciones para revertir este nuevo golpe a la economía familiar.

Pero los que se volaron la barda, y eso habla del precario equilibrio emocional que les dejó la derrota del pasado siete de junio, fueron algunos funcionarios de medio pelo en la administración estatal, así como uno que otro troll que todavía sigue en la nómina padrecista para estar jodiendo en redes sociales.

Los señores (y señoras, porque hubo algunitas) comenzaron una campaña para endosar a la gobernadora electa, Claudia Pavlovich Arellano el polémico incremento de tarifas. Ni siquiera se fueron contra los integrantes del Consejo Ciudadano que aprobó el aumento (aunque más tarde se desdijeron y anunciaron una nueva reunión para analizar el tema) o contra los concesionarios.

En medio de sus locos desvaríos, donde no encuentran paz ni sosiego entre el llanto por la derrota, el reparto de culpas, el guarecerse del fuego amigo y el entretenido sube y baja de la lengua sobre las heridas, los ‘Memozombies’ queman los escasos cartuchos que les quedaron a salvo, en infiernitos que los exhiben en su dimensión de malos perdedores y revanchistas a ultranza.

El propio gobernador fue entrevistado sobre el tema y, al estilo, rehuyó las preguntas, dijo que más tarde las contestaría y que todo estaba muy bien.

Por su parte, Claudia Pavlovich lo que hizo fue urgir al Consejo Consultivo a dar una explicación de lo que consideró un incremento excesivo e injusto para los usuarios, aunque señaló también que la actual administración estatal no ha entregado los recursos que corresponden a los concesionarios, a pesar de estar etiquetados para ello.

De paso, recordó que hay 600 millones de pesos que tampoco se sabe dónde quedaron, refiriéndose a los recursos que citábamos al inicio de esta columna.

A lo largo de la administración del Guillermo Padrés, él y sus funcionarios convirtieron en un cliché apto para toda ocasión que les preguntaran acerca de desorden administrativo, la frase “es culpa de las anteriores administraciones”.

Con ello eludieron una y otra vez asumir sus responsabilidades al frente del gobierno, y justificaron su ineficacia e ineficiencia para resolver los problemas de la población.

“Las administraciones anteriores” fueron un excelente pretexto para hacer como que la virgen les hablaba, pero a la postre no resultó tan buena idea, pues la gente se cansó de que les estuvieran viendo la cara de tontos, y les propinó tremendo patadón en salva sea la parte, para expulsarlos de Palacio de Gobierno.

La gente no se equivoca. El larguísimo conflicto del transporte urbano debió ser resuelto en las instancias estatales, pero jamás hubo voluntad política para ello, y sí mucha ambición y revanchismo de parte del ex secretario de Gobierno, Roberto Romero López, para encontrar una salida.

Por eso, resulta por lo menos cómico el intento de los ‘Memozombies’ por endosar el incremento de tarifas a la gobernadora electa. Ya en el ocaso de su fallido gobierno, Guillermo Padrés no culpa a las administraciones anteriores del desastre de su gobierno, ¡sino a las administraciones posteriores!

Dígame, sorprendida lectora, incrédulo lector, si esas no son chingaderas.

II

En otro tema, ayer fuimos invitados por la gobernadora electa a una gira de agradecimiento por el sur del estado, que comenzó en Cajeme donde Claudia Pavlovich encabezó la donación de material y equipo hospitalario con un valor superior a los diez millones de pesos, en cuya gestión ella fue pieza clave como senadora de la República.

No menos clave fue la participación del Club Rotario de Cajeme, así como el DIF municipal, para conseguir ese valioso equipamiento que fue donado al Hospital General de Ciudad Obregón y a otras instituciones de asistencia médica de la localidad.

Posteriormente, pavlovich Arellano asistió a una verbena popular en la que agradeció a los cajemenses el apoyo para alcanzar la gubernatura, y se comprometió con ellos a no dejarlos solos, a escucharlos siempre y a atender sus problemas.

“Ya no traigo una piedra en el zapato”, dijo, en alusión a una frase que externó durante un mitin de campaña en esta misma localidad, cuando efectivamente, traía dicho fragmento pétreo en su calzado: “yo creo que es Padrés”, mencionó entonces, suscitando el aplauso de los presentes.

Un gran recibimiento en esta tierra que le dio 36 mil votos de ventaja sobre su contrincante del PAN, casi la mitad de los que le valieron la gubernatura.

Claudia estuvo acompañada del alcalde Rogelio Díaz Brown y su esposa; así como el alcalde electo Faustino Félix Chávez y su esposa; el diputado federal electo Abel Murrieta Gutiérrez y los cuatro diputados locales que hicieron el carro completo en la elección del pasado siete de junio.

En fin, mañana comentaremos un poco más de esta gira, que hoy sigue por Navojoa. Hasta entonces.

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