
El Zancudo
(No mata, pero hace roncha)
Arturo Soto Munguía
La derrota, dice el lugar común, es huérfana.
Atrás quedaron los días de soberbia y arrogancia; de la presunción y las baladronadas, de las cuentas alegres que sumaban y multiplicaban cientos de miles de echadas que al final de cuentas resultaron unas cuantas ponedoras.
Hora de abandonar hasta las cuentas de Twitter y Facebook donde se agredía sin miramientos desde el presunto cobijo de impunidad que les daba la seguridad de creerse sus propias mentiras.
“Aquí con mis mapaches favoritos”, presumía hace unos días el mediocre Jorge Morales, secretario de Comunicación Social del gobierno del estado, posteando una foto en la que aparece con Sergio Gutiérrez Luna y Cristina Ramírez. El primero, abogado especialista en temas electorales que presuntamente daría curso a la reforma penal en Sonora y terminó de vil troll; la segunda, funcionaria de relevo en el Registro Civil, con blasones de académica y hoy con orden de aprehensión obsequiada por la PGR, para que responda por delitos electorales, bajo el zahiriente alias de “La Chola”.
Días de estertores de un panismo que quiso ser emblema de la transición a la democracia al estilo Chile o España, y terminó siendo una mala copia de dictaduras bananeras tipo Nicaragua de Somoza; Chile de Pinochet; Paraguay de Stroessner; mala copia, versión caricatura churriguresca.
Traigo para ustedes el testimonio de alguien que acompañaba a los padrecistas en la última cabalgata de la campaña de 2009, por rumbos del Río Sonora. Allí estaba Roberto Romero, tristeando bajo los árboles a la vera del Río, lamentando la derrota anticipada: “ya perdimos; hay que agarrar lo que podamos ahorita, porque esto ya se acabó”, le decía, palabras más, palabras menos a su clica.
Ese era el ánimo de aquella parte final de la campaña del PAN en 2009. Pero ganaron. Por alguna razón, la que usted guste y mande, ganaron.
Y despertaron la expectativa de un cambio, pero la victoria los tomó por sorpresa. Y se emborracharon de poder. Acabaron en seis años con cualquier esperanza y también acabaron con la historia de un partido que en Sonora había levantado las banderas de la democracia y el buen gobierno.
No hay que repetir lo que ya todo mundo sabe. El resultado de la elección 2015 es la mejor evaluación de un gobierno que el domingo pasado fue echado a fuerza de votos, por la puerta trasera de la historia.
Les queda, sí, el recurso del pataleo, la desesperada reacción del ahogado antes de soltar el cuerpo y dejarse ir por donde los quiera llevar la fuerza de la corriente, que en este caso parece apuntar al Ministerio Público Federal y eventualmente, a la cárcel.
Ayer pasé por el Instituto Estatal Electoral, donde los panistas mantienen un plantón exigiendo contar voto por voto y casilla por casilla. Una veintena de señoras con sus hijos pequeños bajo unas carpas que parecen incrementar los 40 grados del verano hermosillense.
No hay ánimo de pelear, sino resignación por resistir las inclemencias del clima por 200 pesos diarios y una causa en la que no creen, acaso pensando que podrían vivir mejor en las caballerizas refrigeradas donde los Pura Sangre del gobernador esperan la hora de salir a entrenar en su alberca especial.
Y detrás de la imagen del plantón a pleno sol, el candidato del PAN, Javier Gándara, alimentando las arengas para violentar el escenario poselectoral, pero sin salir públicamente a mandar algún mensaje a la población de Sonora, que ya se hartó de esto y lo que quiere es que cese el fuego y comenzar a trabajar por lo que viene.
Triste papel, el del candidato del PAN, que se mantiene agazapado, contagiado por la megalomanía del padrecismo que atiza un conflicto poselectoral sin destino cierto, mientras comienza a sacar sus caballos pura sangre del rancho de San Pedro, con la esperanza de que el brazo de la justicia no se los decomise.
Todo esto no pasará del próximo domingo. El proceso de entrega recepción deberá estar en marcha la próxima semana.
Serán días de definiciones.
II
Como era de esperarse, tras la derrota del panismo en Sonora, ya comenzó el reparto de culpas y la búsqueda de responsables.
A mi correo llega una denuncia de reconocido panista que por lo menos en estos días prefiera mantenerse en reserva como fuente, y que relata cómo es que durante las primeras horas del domingo 7 de junio, tras conocerse las primeras tendencias desfavorables, los operadores financieros para la movilización optaron por embolsarse el dinero destinado a la compra de votos, el acarreo y otras lindezas mapacheriles con las que pretendían ganar la elección.
Entre los principales beneficiarios de esa práctica que coloquialmente se conoce como ‘capar la cochi’, señala al subsecretario de Egresos del gobierno del estado, Saúl López, por cierto uno de los que llegaron al nuevo sonora con una mano atrás y otra adelante, vivía en la clasemediera colonia Las Quintas y batallaba para pagar los abonos de su carrito, pero hoy vive en el exclusivo residencial La Joya, presume propiedades en Estados Unidos y una vida de excesos.
La lista de quienes se embolsaron millones destinados a mapachear una elección que apareció perdida desde las primeras horas del domingo incluye a Roberto Romero López y su hermano Felipe; Bernardo Campillo, Jorge Luis Ibarra (por medio de su yerno Guaty Araiza); Pancho Platas, el Chicote López, Carlos Tapia Astiazarán; Javier y Roberto Dagnino, entre otros.
Sorpresas de media semana
Hasta entrada la noche de ayer, seguía el conteo en el Comité Municipal Electoral de Nogales, donde seguían contando votos y se va cerrando la brecha que de momento pone en ventaja al candidato del PAN, Cuauhtémoc Galindo, pero que poco a poco acercan al del PRI, Humberto Robles Pompa.
Lo mismo sucedía en el conteo referente al distrito 03 federal de Hermosillo, donde Javier Neblina, del PAN, mantenía una ligera ventaja sobre el candidato del Partido Verde, Gustavo Claussen, que realmente resultó una sorpresa al aparecer disputando voto por voto esa demarcación, donde se suponía que Neblina Vega traía una ventaja de más de 20 puntos incluso al cierre de la jornada.
Lo que también resultó una sorpresa para algunos, fue el resultado en el distrito 05 federal, donde el candidato de la Coalición por un gobierno honesto y eficaz, Ulises Cristópulos se alzó con un triunfo contundente frente a Luis Ernesto Nieves, el candidato del PAN que aparecía arriba en casi todas las encuestas.
En casi todas, porque dos semanas antes de la elección, el CEN del PRI puso en manos de Ulises una encuesta que lo ubicaba cuatro puntos por encima del Güero Nieves. Desde luego, ese resultado no era gratuito: Ulises comenzó tarde su campaña pues el PRI tardó mucho en definir algunas candidaturas.
Sin embargo Ulises demostró ser un verdadero ‘todoterreno’ a la hora de recorrer el distrito llevando sus propuestas en jornadas diarias en las que sostenía hasta 12 encuentros con vecinos de todas las colonias que comprende esa demarcación. El triunfo en ese distrito fue producto del trabajo diario e intenso y de la capacidad de este político para transmitir sus mensajes a la población.
El Güero se quedó en el camino, lamentablemente, porque es uno de los mejores cuadros del PAN en Sonora. Admito que yo era uno de los que pensaba que obtendría un mejor resultado, ya que a lo largo de la campaña dedicó buena parte de la misma a proyectar a otros candidatos como Javier Gándara y Damián Zepeda, lo que a la postre no resultó tan buena idea.
Quizá fue un exceso de confianza en su carisma y su anterior campaña triunfadora para diputado local; quizá fue el error de haberse rodeado de gente bastante nefasta como el Felipe López y otros mercachifles de la propaganda gubernamental que al final le restaron presencia y lo llevaron a la derrota. Eso es algo que el Güero tendrá que evaluar ahora, para posteriores retos, que sin duda le quedan por delante. Hay que recordar que el Güero no es de los que se cansan pronto y está acostumbrado a las carreras largas.
Al cierre de esta columna, llegaban informes en el sentido de que el conteo de votos en el distrito 03 federal, Gustavo Claussen derrotaba a Javier Neblina. No hay nada confirmado, pero de ser así, sería otra palada a la tumba del padrecismo.
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