El Zancudo
Arturo Soto Munguía
Hay mucha discrepancia en relación a quién resultó ganador en el debate de ayer entre aspirantes a gobernar Sonora, pero hubo un consenso en cuanto a quién fue el perdedor: Guillermo Padrés Elías.
La ominosa sombra de un gobierno que fue objeto de puntuales y documentadas críticas por el estado en que mantiene la administración en áreas tan sensibles como salud, educación y seguridad públicas estuvo presente a lo largo de las dos horas de exposición de todos los candidatos.
Y por extensión, las críticas le pegaron a Javier Gándara, que se convirtió en el primer candidato del partido en el gobierno, que en la historia de los debates en Sonora, no menciona ni por equivocación el nombre del gobernador en funciones o alguno de sus programas o acciones de gobierno. Antes bien, en su última participación, Gándara Magaña acusó la presión de las críticas y tuvo que enfatizar que él es él, lo cual pareciera una perogrullada, pero también es un tímido intento de deslinde.
Por su parte, Claudia Pavlovich se vio serena y crítica, puntual en sus apreciaciones sobre el desastre en que se encuentran las principales áreas de la administración padrecista: “Si ustedes creen que las cosas en Sonora están bien, ya tienen candidato y no soy yo; pero si creen que las cosas deben cambiar, la candidata soy yo”, dijo desde su primera intervención.
Respondió un cuestionamiento que hizo el candidato del PT, Jaime Moreno Berry sobre el caso de la avioneta rentada a Samuel Fraijo, mostrando documentos que explican la legalidad de esa operación y en general, fue la que mostró un mejor desempeño en el manejo de escenarios y perfiló propuestas concretas.
Javier Gándara también esbozó algunas propuestas, pero el fuego graneado venía de todos los demás aspirantes y ocupó parte de su tiempo en capear el temporal, pues le debate parecía más un juego de ‘tírenle al negro’, como también era previsible considerando su condición de candidato oficial, abanderado de un gobierno al que le llovió duro y tupido, sobre todo por asuntos relacionados con la corrupción.
A Carlos Navarro, el candidato del PRD le tocó abrir el debate y su presentación tuvo como elemento central ese tema, precisamente. Se comprometió a combatir la corrupción y hacer justicia por los desfalcos de este sexenio: “con uno solo que metamos a la cárcel se darán cuenta de que voy en serio”, dijo.
Le siguió Manuel de Jesús Baldenegro , que explotó su larga experiencia como pastor evangélico y su largo y retorcido colmillo afilado a su paso por el PRI, para proyectar sus dotes histriónicas, en las que no estuvo exento de algunos pucheros y dos tres sollozos que anticipaban el llanto. Se dio tiempo, sin embargo, para el sarcasmo y llamó a los sonorenses a votar por él, especialmente “a los panistas avergonzados porque vaya, vaya que el PAN salió gandalla”, dijo, citando un jingle que él mismo mandó hacer durante su campaña por la diputación federal en 2012, misma que por cierto, perdió.
La decepción en este primer debate fue Javier Lamarque Cano, el candidato de Morena, cuyas participaciones fueron muy planas y difusas, por no decir somníferas, al grado que en las redes sociales alguien planteó que su presencia ahí obedecía a la necesidad de abrir ciertos espacios de receso para ir al baño o algo.
Al debate no se presentó el candidato del Partido Humanista, José Pérez Yescas, a quien todavía no se le conoce públicamente.
Difícil encontrar la mejor propuesta ya que el formato del evento no da para tanto. Digamos que en términos generales todos coinciden en que hay que mejorar el estado de cosas, pero lo interesante sería conocer los ‘cómo’, algo que resulta prácticamente imposible desarrollar en exposiciones de dos minutos.
Por eso la atención estaba centrada en la morbosa expectativa por ver de qué lado salían los obuses más letales, y en ese rubro el campeón fue Carlos Navarro, que tocó temas sensibles como la impunidad en el caso de la guardería ABC; la triplicación de la deuda en la administración de Javier Gándara como alcalde y en la de Guillermo Padrés; los desfalcos no aclarados en el FEMOT y el fondo de pensiones en el Isssteson; la reducción del presupuesto a la Unison.
También Claudia Pavlovich fue dura al recordar el desastre de la Transformación Educativa, un programa que sólo sirvió para enriquecer a funcionarios y proveedores amigos, citando datos duros como ese de que la construcción de un aula se incrementó en 300% y la del metro cuadrado de impermeabilización en 900%. Un verdadero asalto al presupuesto.
En resumen, este ejercicio sirvió fundamentalmente para insistir sobre un diagnóstico ya muy citado, que describe un sexenio de corrupción, transas e ineficiencias que le siguen pesando al candidato del PAN, convertido en el depositario natural de todas las críticas, por razones obvias.
En un escenario donde las tendencias indican que será una contienda entre dos, se advierte difícil que un tercero se meta en la pelea.
Difícil también se advierte que Javier Gándara rompa lanzas con el gobierno saliente, aunque insista que él no es Guillermo Padrés y que, como lo dijo en su última intervención, su gobierno sería uno de cero tolerancia a la corrupción y el tráfico de influencias, una promesa de campaña que si se cumpliera, ya tendría temblando a la mitad del gabinete legal y ampliado de Guillermo Padrés.
El segundo y último debate organizado por el IEES será el 21 de mayo próximo y tendrá como sede Ciudad Obregón. Veremos cómo se mueven los cartones para entonces.
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