
El Zancudo
(No mata, pero hace roncha)
Arturo Soto Munguía
Corrían los últimos días de septiembre de 2014 cuando acudimos al municipio de Baviácora, invitados por los delegados federales que atendían la contingencia en el Río Sonora, suscitada por el derrame de tóxicos de la Minera Buenavista del Cobre un mes antes.
A la cabeza de los delegados, venía el titular de Semarnat, Juan José Guerra Abud, a quien el gobernador Guillermo Padrés fue a recibir al aeropuerto de Hermosillo. Allí, el ejecutivo sonorense se autoinvitó a la gira, en la que serían entregadas las primeras ministraciones del recién constituido Fideicomiso del Grupo México, a los pobladores afectados por el derrame.
El gobernador no había sido invitado, pero ya que se sumó oficiosamente a la comitiva, no había manera políticamente correcta, de ‘desinvitarlo’, y así fue que apareció en la plaza de Baviácora y hasta pidió el micrófono para, entre otras cosas, despotricar contra el Grupo México y azuzar a los pobladores en su contra.
Ya habían pasado algunos días del reportaje con que Denisse Maerker documentó en cadena nacional, la existencia de una presa construida en el rancho Pozo Nuevo, propiedad del gobernador y su familia, y recién se había registrado la misteriosa creciente del río Manzanar, que derribó parte de la cortina de esa presa, justo cuando un equipo de investigadores de Conagua realizaba labores de inspección y escudriñaba en los archivos para ver si esa obra había sido legalmente construida.
El punto es que también por esos días, se supo que además de la presa misteriosamente destruida, en el rancho del gobernador había por lo menos otro embalse de agua, de considerables dimensiones.
Para confirmar de primera mano esa versión, este reportero preguntó directamente al gobernador sobre la existencia de ese embalse de agua. Su respuesta, consignada en este mismo espacio el 24 de septiembre fue, literalmente: “Como siempre, mi querido Chapo, no sé de qué me hablas”.
Pasaron casi cinco meses después de ese breve encuentro, hasta que el titular de Conagua, David Korenfeld anunció que efectivamente, además de la presa multicitada, en el rancho Pozo Nuevo de Padrés había no uno, sino dos represos con capacidad para almacenar 250 mil metros cúbicos de agua. Pero no sólo eso, sino que, al igual que la presa (y al igual que el 90 por ciento de las obras que se realizan en Sonora, según reveló en su momento el secretario de Gobierno, Roberto Romero López), carecían de los permisos correspondientes, señaladamente la Manifestación de Impacto Ambiental.
Por esas razones impuso además una multa de 4 millones 037 mil pesos.
Conagua ordenó, por tanto, que esas obras fueran demolidas en un plazo de diez días hábiles y de no hacerlo, la propia dependencia federal procedería a ejecutar el ordenamiento.
La respuesta de Padrés fue al más puro estilo de sus típicas evasiones: “Agradezco a Conagua, el rancho no es mío sino de mis hermanos, no pagarán la multa, se defenderán en tribunales y ojalá que Conagua no quiera destruir los dos mil represos que hay en Sonora”, palabras más, palabras menos. Típico. Pero Padrés voló al Distrito Federal otro día para buscar la ayuda de Gustavo Madero y su intercesión ante el secretario de Gobernación para anular el ordenamiento.
No regresaba de allá cuando Profepa estaba anunciando una nueva multa de un millón y medio de pesos, también por la construcción ilegal de los represos.
La respuesta de Padrés fue en el mismo tono. Negó haber sido notificado y dijo desconocer tal sanción.
Ayer, aparecieron públicamente los documentos que acreditan el hecho de que, desde el 5 de febrero pasado, el señor Régulo García Montaño en su calidad de representante legal para oír y recibir notificaciones a nombre de la persona moral “Pozo Nuevo de Padrés”, recibió el documento de parte de las autoridades de Profepa.
Padrés, pues, volvió a mentir en relación a este asunto de cuyo desenlace se sabrá en los próximos días.
II
Interesante charla con el hasta hoy síndico municipal Fernando Miranda Blanco, invitado por el Colectivo de Reporteros en su sesión semanal, para abundar sobre sus aspiraciones como precandidato a la diputación local por el distrito XI, Hermosillo Costa.
Miranda Blanco se muestra confiado en su experiencia como alcalde de Moctezuma, funcionario del gobierno federal y ahora como síndico municipal, un trabajo que le permitió el acercamiento constante con los hermosillenses, resolviendo varios asuntos relacionados con la tenencia de la tierra y la regularización de 21 asentamientos urbanos y rurales que estaban fuera de la ley.
En el distrito XI hay un padrón de aproximadamente 2 mil 500 panistas, a quienes tiene que convencer de que es la mejor opción, por encima de su contendiente (que habrá de registrarse hoy) Humberto Souza.
Hasta hace poco, había otro aspirante a ese distrito en la persona de Vicente Sagrestano Alcaraz, actual director de Codeson y quien se retirara de la contienda al advertir que no había piso parejo, según confió a algunos colegas, aunque en realidad se sospecha que su declinación obedece al hecho de que no gana una elección ni en la cuadra donde vive.
Otro de los puntos relevantes que tocó Miranda Blanco, fue el relativo a su posicionamiento, donde dice que en recientes mediciones mandadas hacer por él mismo, aparece por arriba de la virtual aspirante priista, Iris Sánchez Chiu, actual dirigente del Sindicato Salvador Alvarado, que agrupa a miles de jornaleros en la Costa y zona rural de Hermosillo.
Sin embargo, el ex síndico sostiene que en esas mediciones, Iris aparece incluso por debajo del también priista Vicente Solís Granados, por lo que se muestra confiado en ganar. La moneda, sin embargo, está en el aire.
III
Y a propósito de registros, hoy a las 11:30 de la mañana estaremos presentes en la sede estatal del PAN, a donde acudirá la cajemense Sara Martínez de Teresa para apuntarse como aspirante a la candidatura por el distrito XVI, que comprende el sureste de Ciudad Obregón; una demarcación que ya ganó en 2009 y en la que pretende repetir el triunfo.
Más tarde harán lo propio otros aspirantes, a saber: Nidia Valencia (VIII), que le disputará en la interna a Carolina Lara, quien recién renunció a su cargo como directora de Administración de Agua de Hermosillo, y que tiene ya una largo camino recorrido en el apuntalamiento de su candidatura, por lo que se ve difícil que Valencia le haga siquiera cosquillas.
Posteriormente se registrará Jesse Gastélum por el distrito I, con cabecera en San Luis Río Colorado, y por la tarde, Humberto Souza levantará la mano para disputarle a Miranda Blanco la candidatura por el XI.
Así las cosas.
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