¿Cómo se le llama al que viola la ley?

Guillermo Padrés Elías

El Zancudo
(No mata, pero hace roncha)

Arturo Soto Munguía

 

La multa de 4 millones 037 mil pesos que impuso la Comisión Nacional del Agua a Guillermo Padrés por violar la Ley de Aguas Nacionales es, antes que cualquier otra cosa, el reconocimiento de que el gobernador cometió un delito.

La percepción generalizada es que el señor Padrés ha cometido infinidad de delitos de toda índole, pero por alguna u otra razón -entre ellas el hecho de ser jefe de jueces y fiscales en Sonora-, ha permanecido impune.

Solamente en el caso del Acueducto Independencia hay un catálogo de resoluciones judiciales no acatadas, y acciones ilegales llevadas a cabo con total naturalidad, hasta que alguna autoridad federal llega para detenerlas, como ha sido el caso del ramal norte, y más recientemente, la construcción de una planta potabilizadora, ambas, obras complementarias del Acueducto, que tampoco contaban con permisos de uso de suelo ni manifestaciones de impacto ambiental.

El propio Acueducto carecía de esos requerimientos, pero lo construyeron de todos modos, a marchas forzadas, para cobijarse en el argumento de los hechos consumados.

Según trascendió ayer, el gobernador viajó a la ciudad de México para entrevistarse con autoridades federales -se dice incluso que con el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong-, para negociar la sanción económica y la eventual destrucción de la infraestructura hidráulica en su rancho Pozo Nuevo de Padrés, ordenada por Conagua.

Hasta hoy, Guillermo Padrés ha dado sobradas muestras de su capacidad de negociación en temas similares, moviéndose muy bien en las altas esferas de la política nacional, pactando con sorprendente habilidad para mantenerse intocado por el brazo de la ley.

En estos días veremos si esa capacidad se mantiene, en el ocaso de su mandato, o si, como advierten algunos, a cuatro meses de las elecciones que marcarán su despido de Palacio, el manto de impunidad comienza a desaparecer.

Mucho ruido por 4 puntitos

Pues ya está en el DF la caravana que José Guadalupe Curiel encabeza para protestar por su destitución como dirigente estatal del PRD en Sonora, y para que le reconozcan su denodada vocación por una alianza con el PAN, al que le vendieron la idea de que, frente a una apretada votación con el PRI, los 4 puntos porcentuales que significa la preferencia electoral por el Sol Azteca, podría hacer la diferencia y garantizarle al panismo un refrendo en la gubernatura.

El padrecismo debe estar al menos preocupado por el resultado de las elecciones de junio, para invertirle lo poco y lo mucho a la alianza con esa facción del PRD con la que desde 2009 ha venido trabajando de la mano, y que en los hechos no podría aportarle más votos que aquellos que les dio en el pasado, pues en los hechos, esos perredistas de la caravana no trabajaron para el Sol Azteca en pasados procesos electorales, sino para los candidatos del PAN.

Pero una cosa es lo que sucede en Sonora, donde el Tribunal Estatal electoral acaba de fallar a favor de la alianza PAN-PRD, y desde la secretaría de Gobierno se financia a la destituida dirección estatal perredista, pero otra cosa es lo que sucede en el PRD, cuya dirección nacional le dio con las puertas en las narices a los curielistas, negándose a recibirlos en su sede, y remitiéndolos con Mary Telma Guajardo, precisamente quien encabeza la Comisión Provisional en funciones de dirigencia en Sonora.

Es previsible que el tribunal federal falle en contra de la alianza, lo que dejaría a los curielistas no solamente desarmados, sino exhibidos en su propanismo, señalados por sus correligionarios de otras corrientes, marginados y eventualmente, expulsados del PRD, con lo que no les quedaría más que oficializar su condición de empleados del padrecismo, hasta hoy mal disimulada.

Veremos en qué para todo este drama.

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