
El Zancudo
(No mata, pero hace roncha)
Arturo Soto Munguía
Este martes en la sede del PRI estatal habrá de realizarse una gran concentración para anunciar el lanzamiento de la campaña de Claudia Pavlovich Arellano como su candidata a la gubernatura del estado.
Atrás quedaron meses de intensas jornadas de negociación, no exentas de zancadillas y piquetes de ojos, en las que los cuatro aspirantes, unos con más enjundia que otros, buscaron representar al tricolor en la contienda por la sucesión 2015.
Claudia Pavlovich Arellano finalmente resultó ser la candidata de unidad, y en ese nombramiento tiene uno de sus principales retos. Conseguir la unidad del priismo será una de las primeras tareas en las que tendrá que aplicarse la senadora con licencia, pero no la única, habida cuenta que su designación dejó no pocos resquemores en los equipos contendientes, principalmente y hay que decirlo, entre los seguidores de Ernesto “El Borrego” Gándara.
El Borrego, institucional y disciplinado, terminó plegándose a la decisión del alto mando priista pero, también hay que decirlo, una muy buena cantidad de ‘borreguistas’ que no militan en el PRI, y que en realidad son los que aportan la mayor cantidad de votos, se sintieron por lo menos desilusionados con la candidatura de Claudia Pavlovich.
Ese es otro de los grandes retos que tiene por delante la senadora con licencia: la unidad no sólo en el PRI, donde de una u otra manera existen los controles corporativos para disciplinar disidencias, sino en una sociedad civil suficientemente politizada para discernir a su modo, lo que está ocurriendo, y cuyo voto es bien volátil.
Y lo que está ocurriendo es la separación cada vez más evidente, entre las prioridades de la clase gobernante y las de esa sociedad civil. Señaladamente en Sonora, durante el llamado ‘gobierno de la alternancia’ que encabeza aún Guillermo Padrés, es obvio que una muy reducida horneada de nuevos ricos marcha por el anchuroso camino de la bonanza en sus finanzas personales y el pergeño de cargos públicos, mientras el grueso de la sociedad se debate en la supervivencia, lidiando con calamidades terribles en su devenir por la vida cotidiana.
Las principales tareas del gobierno se han descuidado de tal modo en los últimos años, que los servicios de salud, seguridad y educación; acaso los que mayormente impactan a la ciudadanía, aparecen siniestrados y bajo sospecha de saqueo y corrupción.
Resulta evidente que el gobierno de Guillermo Padrés acredita eficiencia en muy pocos rubros, y uno de ellos es el de la política al estilo de la Ley de Herodes, en la que, como su nombre lo indica, o te chingas o te jodes.
Le pueden preguntar a los diputados del Congreso local o a los consejeros del Instituto Estatal Electoral; lo mismo que a ciudadanos que se movilizan contra el alza de impuestos, el mal servicio de transporte urbano o a los cajemenses opositores al Acueducto Independencia.
El nuevo Sonora ha sido de justicia y gracia para los amigos, y para los enemigos, la ley a secas. Dijera que es una paradoja que un gobierno panista siga principios del juarismo, pero mejor habría que reconocer que el pastorcillo oaxaqueño que llegó a presidente de la República también fue un cabrón bien hecho una vez en el poder.
Pero bueno, nos estamos apartando del tema.
Hay indicadores muy claros, que desde el gobierno del nuevo Sonora se estuvo impulsando la candidatura de Claudia Pavlovich, lo que no pocos interpretan como una estrategia para favorecer a quienes ellos consideran la rival más débil en la contienda. Al mismo tiempo, desde esas instancias del poder estatal, se estuvo atacando sistemáticamente a quien punteó todo el tiempo en las encuestas: el senador Ernesto Gándara Camou.
De eso hay evidencia sobrada y no tiene caso hacer aquí el recuento. Digamos que Claudia Pavlovich no es culpable de ello, y concedamos que se trató de circunstancias, momentos y personajes de la actual coyuntura.
Pero eso construyó una percepción en el sentido de que, con Claudia de candidata, el nuevo Sonora tendría para sí ciertas facilidades para hacer ganar a su candidato, Javier Gándara Magaña y prolongar otros seis años de gobierno panista en Sonora.
No digo que sea cierto. Sólo apunto que esa percepción existe.
Apunto también que, dadas esas condiciones, otro de los retos de Claudia, ya candidata, será mantener el discurso que en los últimos meses la hicieron crecer como aspirante a la candidatura, en el que menudearon los señalamientos, las críticas y las puntuales observaciones al desempeño del gobierno de Guillermo Padrés, especialmente las que aluden a la corrupción y la falta de transparencia.
Me quedo con el discurso de Claudia en su informe de trabajo, allá en la explanada de la Unión Ganadera Regional de Sonora, cuando habló de la gran reforma que le falta a este gobierno, que es la reforma moral.
Las arengas de los priistas que hoy corean la unidad como consigna, no tienen el efecto deseado, considerando que desde el gobierno estatal hay toda una maquinaria en marcha, para satanizar y hacer escarnio de quienes quedaron en el camino a la candidatura del PRI, especialmente de Ernesto Gándara, sobre cuya ‘no candidatura’ se complacen con malicia hoy, en el entendido que descarrilaron al candidato más fuerte.
Pero bueno, como dijera en su cuenta de Twitter el senador panista Javier Lozano, uno de los duros del calderonismo, que de esto sabe mucho: “Es la Real Politik”. Y con ella, el PAN refrendará la gubernatura en Sonora.
Es muy temprano para adelantar vísperas. El hecho cierto es que el PRI ya tiene candidata y es Claudia Pavlovich Arellano. El PAN también tiene candidato y se llama Javier Gándara Magaña (lo de las precandidaturas sigue siendo un eufemismo).
De entre ellos dos saldrá el nombre de quien gobierne Sonora durante los próximos seis años. No hay una tercera opción. Incluso si el PRD hace buenos los pronósticos, consigue deshacer en tribunales la alianza con el PAN y postula a Ana Gabriela Guevara, las posibilidades de la gacela sonorense lucen lejanas, frente al evidente poder que han mostrado las dos principales fuerzas políticas en Sonora, tratándose de la disputa por el poder. De la despiadada disputa por el poder.
Así que ya están abiertas las cartas sobre la mesa y la contienda será entre Javier Gándara y Claudia Pavlovich. El relato de los próximos meses, desde luego, la grillísima lectora, el sorprendido lector, lo seguirán encontrando en este, su portal favorito www.elzancudo.com.mx
Porque aquí termina un capítulo de esta historia, pero comienzan a escribirse otros, acaso los más intensos. Pendientes.
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