Archivo Confidencial
Armando Vásquez

HAY TRES ESENCIAS QUE diferencian al buen político del malo en su lucha por alcanzar sus propios objetivos.
La primera es entender, palpar, analizar, a quien o a quienes le darán el visto bueno para subir un escalón en su carrera que en algunos casos puede ser un público de votantes o una persona que define su destino.
La segunda es comprenderse a sí mismos. Conocer sus alcances, sus fortalezas y debilidades para actuar en consecuencia. Algunos políticos se venden como proyectos y presentan un rostro que no es, por lo mismo se les dificulta contar con el visto bueno del gran elector en sus dos empaques mencionados líneas arriba.
Y la tercera esencia de la cual nos referiremos en esta columna es el manejo de los tiempos. Aquellos políticos que no cuentan con el arte y las características de este tipo suelen, en una de sus consecuencias, abandonar a sus partidos cuando las circunstancias de tiempo no les favorecen. Hay ene cantidad de ejemplos de ello.
Los objetivos de cualquier tipo cuentan con tres características propias que reflejan metas al exterior, interior e íntimas. Esta última siempre corresponde al líder. Y a su vez, con dos vectores: tiempos de cumplimiento y recursos presupuestarios, entendidos estos últimos como factores económicos, humanos y materiales.
En el factor tiempo se presentan los contratiempos, que son, como su nombre lo indica, escollos a superar los cuales por lo general se presentan en los picos iniciales con mayor incidencia pero no tan seguidos, en cantidad minoritaria en el desarrollo de las actividades para conseguir el objetivo y con mayor ocurrencia y constantes al final de la búsqueda del objetivo. Es un orden natural.
Es así como en la carrera de los precandidatos priístas por la gubernatura, el jaloneo, el fuego amigo y enemigo, así como los tropezones, traiciones, dudas y enojos de los protagonistas se vuelven más fastuosos, precisos, perjudiciales y costosos en todos los órdenes. Se echa toda la carne al asador.
No son de extrañar las acusaciones, infiltraciones de rumores en los medios, de informaciones perniciosas y sobre todo, de esquemas de cortísimo plazo que busquen destruir el cumplimiento de los objetivos en su etapa final.
Las agresiones se vuelven físicas, sicológicas y mediáticas y son directas. Por ello, en esta etapa los precandidatos deben cuidar todos estos aspectos. En un extremo vemos lo que le pasó a Colosio. Dios guarde la hora que alguno de los cuatro precas priístas sufra un accidente que no es tan descabellado.
Y por el otro extremo existe la búsqueda de crear un ambiente raro para limitar al máximo la realización de dicho objetivo para lo cual se utilizan diferentes herramientas que ya las hemos vistos: propaganda negra, rumorología negativa, ataques al principal o a su equipo y compra de personas de los círculos rojos de cada líder, que obvio es decir, se convierten en traidores. Se le pega a la lealtad, pues.
Entre esas herramientas se encuentra la filtración de llamadas telefónicas como lo que le ocurrió a Ernesto Gándara y Ricardo Mazón en noviembre del año pasado que fue editada y que ahora le pasa a Antonio Astiazarán en su plática con Héctor Franco, misma que aquí se la muestro. Está en mi portal www.archivoconfidencial.com.mx si gusta escucharla. Está muy grilla, nada más. Quien o quienes la filtraron a las redes sociales quieren causar división pues, en la ruta final por las definiciones del PRI. Se refleja desesperación en este acto.
Un hecho claro es que en el respeto de los tiempos, el próximo miércoles pedirán licencia los precandidatos que cuenten con la opción de ser el candidato y si se sigue el esquema manejado en Nuevo León, insisto, habrá un solo ungido y los demás deberán declinar para ejecutar la operación cicatriz vía negociaciones.
Si no es así, si se permite la contienda interna el PRI corre el riesgo de causar una división infranqueable. Pero todo indica que la decisión cupular busca que no haya ni sentados, ni sentidos, de allí la importancia del manejo de los tiempos, como lo indicamos al principio.
Estos tres días de enfrente van a ser de ataques directos por parte de los amigos y enemigos de los precandidatos. Lo curioso es que cuando la campaña es negra de más, se revierte la situación pues en lugar de crear división crea unión. Y en esta última etapa es cuando se define, califica y separa al buen político del malo. En menos de 72 horas vamos a conocer de qué están hechos los precandidatos priístas. Va a estar suave.
En fin, por hoy es todo, mañana le seguimos si Dios quiere.
