LA MASSANA, Andorra.- Sidonie Nargeolet, hija del renombrado oceanógrafo francés Paul-Henri Nargeolet, una de las cinco personas que se encontraban a bordo del sumergible desaparecido cerca del lugar del naufragio del Titanic, expresó el jueves que encuentra consuelo al saber que su padre está en el lugar que más amaba.
En medio de la incertidumbre que rodea la búsqueda en las profundidades del Océano Atlántico, donde aún no se han hallado restos humanos, Sidonie Nargeolet compartió con Reuters el cúmulo de emociones que ha vivido durante esta fase crítica de la operación de rescate.
“Él era un apasionado del Titanic desde que lo encontraron hace 30 años, y sé que ahora está en el lugar donde le gustaría estar“, reveló Nargeolet, de 39 años, en una entrevista realizada en la ciudad de La Massana, Andorra, donde reside.
Paul-Henri Nargeolet, de 77 años, ha sido descrito por sus colegas como un destacado experto en el Titanic, con más de 35 inmersiones en el famoso naufragio a lo largo de su carrera de dos décadas en la marina francesa.

El sumergible Titán, en el que se encontraban cinco personas, descendió a las profundidades del océano Atlántico el pasado domingo 18 de junio y perdió comunicación con la superficie después de una hora y 45 minutos de iniciada la travesía.
La hija de Nargeolet compartió que se enteró del accidente el lunes, cuando recibió un mensaje de texto de la esposa de su padre, quien le informó que debería haber regresado a las 18 horas del domingo.
“Lloré mucho”, confesó Sidonie Nargeolet al recordar su reacción inicial ante la noticia. La última vez que vio a su padre fue justo antes de la Navidad del año pasado en Andorra.
Nargeolet reveló que su padre hizo su primer viaje al naufragio en 1987. Durante un viaje en otro barco operado por OceanGate Expeditions, con sede en Estados Unidos, le comentó que no estaba seguro de si regresaría a salvo, aunque finalmente lo hizo.
“Él sabía cómo manejar una situación de crisis. Estaba preparado para eso. Creo que les habría dicho a las otras personas que respiraran suavemente para conservar el oxígeno. Tal vez les dijo que patearan el submarino para hacerse escuchar”, reflexionó Nargeolet.

Con los ojos llenos de lágrimas, la hija de Nargeolet expresó: “Será muy triste para nosotros porque ya no lo volveremos a ver. Lo que más le gustaba era estar en un submarino, cerca del Titanic. Está donde realmente amaba estar. Prefiero que haya quedado en un lugar donde fue muy feliz”.
El reconocido oceanógrafo, excomandante de la Marina francesa y director de investigación submarina de una empresa con los derechos sobre los rest
