ARCHIVO CONFIDENCIAL
POR ARMANDO VÁSQUEZ A.
ESTO DE LA política es como la carrera de los boxeadores: ya no pueden vivir sin aplausos. Y ahí van, destartalados, a subirse al ring una y otra vez.
Por esa razón y a pesar de lo dicho por López Obrador de que una vez fuera de la presidencia se retiraría de la política, nadie se lo cree.
Lo que han surgido son variantes que le colocan como el poder tras el trono una vez que ensille en la presidencial a su “hija” Claudia Sheinbaum, no a su “hermano”, Marcelo Ebrard pues conocido es que las herencias se les deja a los hijos.
¿Y qué le parecería lector una nueva especulación sobre el destino del peje allende el primero de octubre del 2024 y que versa en que retomará el control como dirigente nacional de Morena?
Se ve viable pues aparte de los aplausos seguiría siendo dueño de los destinos de miles de morenistas, así como del otorgamiento de candidaturas y el reforzamiento de su partido con miras a debilitar al resto de las organizaciones partidistas hasta lograr su exterminio, de ser posible.
Si a ello le aunamos que su sueño es bolivariano y castrista, pues se redondea la idea de un país con un solo partido como en Cuba.
Aunado a ello estaría vigilante de que su cuarta transformación se mantenga y sostenga a través del envío de iniciativas de ley que le permitan seguir destruyendo la Constitución y apoderándose de cada rincón del país.
Estaría libre a su vez para volver a recorrer aquellos espacios en manos de sus adversarios y arrebatárselos.
¿Se imagina al peje impulsando a los candidatos para apoderarse de todos los municipios?
Pero no solamente eso, su presencia en la dirigencia nacional de Morena en automático le permitiría que la organización no se vaya al barranco.
No hay que olvidar que en un lapso de nueve años todos los gobernadores del país cambian. Así tenemos que este 2024 además de la presidencia habrá cambios en las gubernaturas morenistas de Ciudad de México, Puebla, Tabasco, Veracruz, Chiapas y en el aliado Morelos. Asimismo, en los panistas Yucatán y Guanajuato, así como en el emecista Jalisco.
Para el 2027 será otro puñado y si Morena como partido pierde su integración, se amplía la posibilidad de que se pierdan esas plazas.
Porque la idea clara es que se perpetúen en el poder de los Estados pues de no ser así se corre el riesgo que padezca lo que le pasó al PAN que luego de dos sexenios perdió la presidencia. Lo mismo le puede pasar a Morena si la tranca se afloja.
Si lo analizamos bajo este reflector, cuadrarían algunas hipótesis que se han estado manejando en torno a que las corcholatas perdedoras bien pudieran descuartizar a Morena y subdividirlo generando cotos de poder, como ocurrió en el PRI, donde predominaron los cacicazgos regionales. La presencia de Andrés Manuel al frente de Morena limitaría esta situación en grado extremo.
Aunado a ello contaría con la libertad y el presupuesto para saciar su ego en su búsqueda de reconocimiento latinoamericano, impartiendo conferencias, estableciendo agendas plenipotenciarias y sobre todo, representando a México en el Foro de Sao Paulo del cual, con seguridad buscará su titularidad.
Morena sin él se convertiría en un partido de tribus como le pasó al PRD. Además, la calva oportunidad le permitiría sostener los pasos que no han fructificado para lograr la dictadura perfecta como ese programa de origen cubano que busca la conformación de comités de vigilancia de la 4T en las colonias que, en papel, supuestamente llegaron a tres mil en el país en lo que va de su sexenio, diez por cada uno de los distritos federales que no pintan.
Su visión dictatorial coloca los controles de la población como pieza fundamental en su ansiada transformación desde los barrios, tal y como pasa en Cuba y Venezuela.
Es el amarre abajo, en el populo. Los comités serían el ojo avizor, los pone dedo del barrio, aquellos que levantarán encuestas, descubrirán enemigos –pues quien no esté con ellos…–, será el poder del pueblo como suelen llamarle en ese tipo de regímenes dictatoriales.
Además, con seguridad impulsaría la generación de nuevas hordas de candidatos surgidas desde abajo sin importar la preparación sino únicamente la lealtad para que Morena se refresque en cada elección y a su vez propiciaría el surgimiento de liderazgos nuevos.
¿Qué para entonces tendría 71 años y estaría viejo?… cuando se consume de manera constante la vitamina P (de Poder), la edad no cuenta, recuerde a Porfirio Díaz.
Así pues, esta hipótesis no suena tan descabellada si la analizamos por encimita pues contaría con dos fuerzas, tanto la de su partido como la de la presidencia de la República de llegar Claudia Sheinbaum.
Lo bueno es que todavía le cuelga a esto y es una simple hipótesis.
EN FIN, por hoy es todo, mañana le seguimos si Dios quiere.
Armando Vásquez Alegría es periodista con más de 35 años de experiencia en medios escritos y de internet, cuenta licenciatura en Administración de Empresas, Maestría en Competitividad Organizacional y Doctorado en Administración Pública. Es director de Editorial J. Castillo, S.A. de C.V. y de “CEO”, Consultoría Especializada en Organizaciones…
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