“… ¡Y eso que no has conocido a los Sánchez!”

ARCHIVO CONFIDENCIAL
POR ARMANDO VÁSQUEZ A.

HUBO LA OPORTUNIDAD de intercambiar palabras con Sylvana Beltrones. Queríamos conocerla para darnos una idea de quién es.

Ocurrió el pasado miércoles por la noche en una amena convivencia. La plática fue agradable. Ambarinas de este lado, agua de su lado. Acompañados de otros colegas las preguntas y respuestas iban y venían.

Tiempo más que suficiente para conocerla, la primera impresión fue grata, es delgada, qué será, un metro y 60 centímetros de estatura, más menos, no soy bueno para eso. Para nada tiene voz del sur del país y mucho menos poses de diva o de chica fresa como lo han querido hacer ver sus contrincantes y la guerra sucia que se ha desatado contra ella.

A sus 35 años de edad se nota su manejo fácil, inteligente, estudiado, con palabras cuidadas en cada respuesta por más rara que sea la pregunta. Escucha y estudia a quien le pregunta con toda seguridad conformándose mentalmente una imagen de quien le cuestiona y con seguridad preguntándose internamente qué es o quien es el que está atrás del entrevistador.

En ninguno de los cuestionamientos, que fueron muchos, titubeo o dijo  un poco más de lo que no debía, salvo en esa pregunta escenificadora de que sí ha llorado en la campaña poniéndole como antecedente que Claudia Pavlovich lo hizo dos veces durante su búsqueda del voto por la gubernatura.

Se pudo percibir un recuerdo que le hizo aflorar la sensibilidad y recordó que sí, una vez lloró cuando era visitadora de la CNDH y le toco atender una injusticia, fue un caso de personas que eran amarradas a las vías del tren para que fueran mutiladas. Le marcó esa denuncia.

Supo ganarse a los presentes desde que llegó saludando de una manera sencilla, sin aspavientos Y hubo un espacio donde le dijeron que el apellido Beltrones era reconocido por su bravura y contundencia y un largo etcétera de buenas característica y exclamó levantando un poco la voz, lo suficiente para dejarse oír entre la música y la cantada ambiental…”¡Y eso que no has conocido a los Sánchez!”… en obvia referencia a su señora madre quien dijo que era la más feliz con esta campaña pues es quien cuida de sus dos hijas.

Esa respuesta, el tono y la contundencia tiene su chiste, algo similar a lo que le dijo a Leticia Cuesta ante un cuestionamiento algo duro durante el debate y cuando la priísta explayó: “vergüenza es vivir en Sonora y no hacer nada por los sonorenses”, y luego el remate tras exponer sus propuesta de las cuales dijo que le faltaba tiempo y le encasquetó “y a ti te va a sobrar”.  O algo así.

La escuché en su momento hablar con damas periodistas. Entendí ese deseo de empoderar a la mujer, de buscar que se anime a salir de esa burbuja en la que le han colocado. En ningún momento dijo un exabrupto, mucho menos al estilo Célida y por supuesto no hubo una mala palabra ni un comentario que incomodara a sus oyentes, claro está, ponía sus cartas sobre la mesa cuando no estaba de acuerdo con alguna parte de la plática. Centrada, sin duda.

Hizo aclaraciones precisas: decidieron no ir a más debates pues tenían 17 ofrecimientos y no querían quedar mal con ninguno así que atenderán únicamente los debates que defina el INE, de hecho no les alcanzaría la campaña para atender tantas invitaciones. Luego, sobre la campaña negra en su contra titulada “Capítulo uno”, dijo que le divirtió y que está esperando el siguiente capítulo. Dejó en claro que sí, hubo un poco de dolor (a lo mejor fue decepción) cuando se fue Toño Astiazarán a otro partido.

En un momento determinado se le cuestionó sobre si buscaría la gubernatura y contestó, “primero el Senado”, no cerró el círculo. Y ante la pregunta si apoyaría a Ernesto Gándara cuando busque la gubernatura. Habló con enjundia de su amistad con el Borrego y las veces que trabajaron juntos dentro del PRI nacional. Tampoco cerró el tema original.

Aunque en la semana no había tomado la lectura de su libro por las ocupaciones, señaló que uno de sus autores favoritos era Umberto Eco. De hecho lo recomendó y explicó los porqués.

Enrolados en temas de actualidad como ese en el que solicitan al INE que los candidatos presenten un examen médico ante la posible enfermedad de AMLO, se bajó el tema a la mesa señalando por parte de los comensales que a Lily Téllez se le ve desmejorada, a la espera y sin deseo de que este enferma y contestó de manera positiva estando de acuerdo pero sin poner mucho énfasis en la situación.

El brinco lógico en la plática era sobre el gen del cáncer de los Beltrones (deja tu eso, el gen de la inteligencia diría después el Chino Madero) pues hemos visto esta característica en sus tíos y abuela, de quien por cierto, se dijo su nieta preferida y lo mucho que le dolió su partida, de allí la permanencia de doña Beatriz en su mente y corazón a través de la Fundación Beltrones que ha atendido a miles de mujeres en los estudios sobre el cáncer cérvico uterino. Por cierto, recordó a su tatarabuelo que murió de cáncer pulmonar. Ups, era quien esto escribe el único fumador en la mesa.

Y se le recordó la vez que su papá, Manlio Fabio Beltrones se cortó el bigote en solidaridad con su hermano Álcides y recordó que ella lo obligó hacerlo con un cierto dejo picaresco que no pasó desapercibido.

¿Y el varoncito cuándo?, preguntamos en el entendido de que son dos hijas las que tiene y de alguna manera se añora lo que no se tiene, ¿vas a ir por él?  Insistimos.

Soltó sutilmente una de esas frases sin terminar que dicen mucho o poco según el cristal, pero que dejan en claro que  si quisiera pero de momento es un futuro proyecto que está en stand by, a su abue Manlio le gustaría aunque piensa que sería niña pero ello no refleja desesperanza sino al contrario pues la vida de Manlio ha girado en torno a las mujeres, vive feliz con su esposo, por cierto, su único novio según aclaró varias veces a las damas periodistas insistentes en el tema y claro está, incrédulas por naturaleza y con esa lengua viperina que suena a latigazo.

Fue una plática extensa. Sabrosa. Diferente y nutritiva. Me agradó su prestancia, las respuestas claras y su don de gentes. Una dama completa y moderna. Estuvo suave la plática.

EN FIN, por hoy es todo, el lunes le seguimos si Dios quiere.

Armando Vásquez Alegría es periodista con más de 30 años de experiencia en medios escritos y de Internet, cuenta con posgrado en Administración Pública y Privada.

Correo electrónico: [email protected]

Twitter: @Archivoconfiden

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