Salvo que en esta elección el abstencionismo sea derrotado y vayan a las urnas más del 55 por ciento de la lista nominal, estamos ante una alegoría que podría ilustrarse en una frase: los votos no se crean ni se destruyen, sólo migran.
Es decir, la lista nominal en Sonora en 2015 no ha variado mucho en tres años y oscila en los dos millones cien mil votantes. La votación total ese año fue de un millón 23 mil sufragios, lo que habla de que sólo la mitad de los electores acudieron a las urnas.
La experiencia indica que por tratarse de una elección presidencial, haya una ligera variación a la alza y, por las particularidades de este proceso, es posible que así sea.
Pero veamos. En 2015, el PAN obtuvo 415 mil 745 votos en la elección para gobernador. Considérese que ese partido era gobierno y tenía a la mano todos los recursos humanos, materiales y económicos para operar la elección.
Aun así perdió. El PRI obtuvo 440 mil 507 votos que decretaron el efímero paso de la alternancia en el gobierno de Sonora. Sus aliados, el PVEM y el PANAL aportaron unos 30 mil votos más, que apabullaron al padrecismo.
Aquí les va otro dato interesante, que puede dimensionar la proeza de Morena si es que se mete, como todo parece indicar que será, en la pelea por los primeros lugares en distritos y municipios. El candidato de Morena en 2015, Javier Larmarque Cano obtuvo ese año 28 mil 694 votos.
En un escenario donde la disputa real por las posiciones en cámaras y gobiernos se significa por encima de los 400 mil votos, Morena no llegó a 30 mil. Ahora bien, no hay que desestimar el hecho de que en 2012, Andrés Manuel López Obrador como candidato presidencial del PRD obtuvo más de 250 mil votos en Sonora. Alfonso Durazo, que entonces fue candidato a Senador por ese partido, también obtuvo una cosecha similar de sufragios.
Es decir, en Sonora hay un voto importante por la izquierda desde hace años, que definitivamente registrará un incremento en esta elección.
Pero ¿De dónde vendrán esos votos?
Me queda claro que no de la afluencia inusitada a las urnas, sino de la migración de los sufragios.
Y en Sonora, esa migración se registra fundamentalmente, del PAN hacia Morena. Varios de los principales operadores electorales de Guillermo Padrés, se encuentran trabajando ahora para la causa de Andrés Manuel López Obrador, y algunos son candidatos de Morena.
Esa es una buena noticia para Morena, pero no para el PAN, que en 2015 obtuvo esos 415 mil votos y que esta vez verán reducida esa cifra sustancialmente.
En el PRI de Sonora tampoco están cantando victoria. La candidatura de Antonio Astiazarán al senado y la adhesión a esa candidatura de una importante corriente del priismo sobre todo en el sur del estado, hará que muchos votos migren al PAN, aunque no necesariamente para Ricardo Anaya ni para los candidatos locales de ese partido.
Es decir, el voto diferenciado será una variable digna de un análisis más detallado una vez que las boletas caigan en las urnas, no antes.
Vamos a ver el caso de Hermosillo, donde se concentra casi un tercio de la votación del estado. Hace tres años, Morena obtuvo aquí poco más de seis mil votos, en un municipio donde la alcaldía se disputa por encima del umbral de los cien mil sufragios.
Célida López, la candidata de Morena a la alcaldía está pensando que puede ganarle a Ernesto de Lucas, pero la agobian los números. Y las guerras fratricidas. Sabe que el PRI tiene hoy, como lo tuvieron ellos, los padrecistas en su momento, la disposición de todos los recursos para operar una elección. Sabe que Alejandro López Caballero está operando para el PRI y ha lanzado sus más enérgicas condenas en su contra. Enérgicas condenas que, por supuesto, no lanzó cuando la operación del ex alcalde la beneficiaba como parte del equipo panista padrecista al que hoy apoya una izquierda que es durísima en sus cuestionamientos, pero que hasta ahora no acredita trabajo de tierra para cosechar votos, que finalmente, son los que cuentan.
Y en Hermosillo el PRI obtuvo más de 140 mil votos en 2015. Dejó muy abajo al PAN, su principal competidor, que en esa coyuntura y en el entendido de que las fisuras en el blanquiazul lo dañaron bastante, obtuvo cien mil votos.
Sólo como dato, el candidato de Morena a la alcaldía de Hermosillo en 2015 fue Jacobo Mendoza Ruiz, y obtuvo 5 mil 840 votos (de nuevo hay que dimensionar la competitividad en un municipio donde se requieren más de cien mil votos para ganar).
Como dato adicional, el INE canceló la candidatura de Jacobo Mendoza por rebasar los topes de campaña, que era de 3.5 millones de pesos.
En resumen: no hay más votos que un millón cien mil y esos se los habrán de disputar en tierra los candidatos en Sonora. Y Ahí ganan los que en esta churriguresca democracia mexicana, lleven más votantes a las urnas. Ya veremos.
II
Caló hondo en las filas del PAN la detención de varios personajes ligados a la administración padrecista, acusados del presunto desvío de recursos por el orden de los 400 millones de pesos, correspondientes a las cuotas que se les descontaba a los militantes en la nómina gubernamental, estatal y municipal.
Esos recursos deberían haber ingresado a un fideicomiso creado ex profeso por el brazo ejecutor de Guillermo Padrés, Roberto Romero López, pero nunca se supo el destino de ese dinero, aunque originalmente se presumía que era para el financiamiento de campañas electorales.
El tema salió a la luz pública desde 2016, cuando dirigentes locales denunciaron ante la comisión anticorrupción del CEN del PAN que preside Luis Felipe Bravo Mena, quien se comprometió a darle seguimiento.
La contraloría estatal retomó el tema y presentó una querella ante la Fiscalía Especializada en materia de delitos electorales que derivó en cinco órdenes de aprehensión, ejecutadas el pasado viernes contra el ex dirigente estatal del PAN, Juan Bautista Valencia Durazo; el ex secretario General Enrique Terrazas; Miguel Méndez, ex director de Recursos Humanos en la administración padrecista, así como otras dos personas, una de nombre Douglas Alejandro Taylor Dueñas y otra de nombre Dalia Jaqueline Zozaya.
La dirigente estatal del PAN; Alejandra López Noriega emitió un posicionamiento en el exige el esclarecimiento de los motivos por los cuales fueron detenidas esas personas, y un alto a las filtraciones sobre los hechos: “El llamado es para evitar que este hecho sea catalogado como una consecuencia del abuso de poder por parte del PRI gobierno hacia opositores a través de la procuración de justicia”, dice el documento.
Pero el motivo es claro: el gobierno padrecista transfirió a lo largo de los años, esos 400 millones de pesos hacia el Partido Acción Nacional, en una operación ilegal y no reportada ante las autoridades electorales. Lo peor de todo es que ese dinero quizá nunca entró a las arcas del partido y los ganones fueron otros.
¿Quiénes? Es posible que para estas horas, los hoy detenidos ya hayan revelado algunas pistas en ese sentido, y algunos nombres entre los que sin duda aparecerán los de Roberto Romero López, Alejandro López Caballero, algunos de los Dagnino y Padrés, más lo que se acumule en la semana previa a la elección.
III
Y a propósito de cierres de campaña, reportan buenas cuentas del Maloro Acosta por rumbos de Puerto Peñasco y San Luis, donde traen toda la intención de recuperar la plaza. Mañana estará en Nogales y el martes en Cajeme, para cerrar junto con Sylvana Beltrones en Hermosillo el miércoles.
Toño Astiazarán y Alfonso Durazo también cerraron fuerte y la expectativa sigue siendo una votación terciada en la que cualquiera puede disputar la posición como puntero. Eso se verá después del mediodía del próximo domingo. Pero de que se está poniendo bueno, se está poniendo bueno.
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