Arturo Soto Munguia
Esas ganas de estar allí, esa impotencia. El azoro que sacude la razón, en la fatalidad de la coincidencia, en el 19 de septiembre por el que pasan la muerte y la desgracia como en un espejo que nadie quiere ver, pero que atrapa todas las miradas, toda la rabia, todo el dolor y el miedo.
Un espejo también en el que pasan miles de manos y de rostros de hombres y mujeres, hijos, nietos quizá de aquellos que hace 32 años hicieron lo mismo: se desprendieron de todo, incluyendo sus egos, sus agendas, sus olvidos para dejar el cuero de las manos, las fuerzas de los brazos, el cansancio y el insomnio en un masivo ritual solidario en el que se reencontró la ciudad toda.
Y que irradió al país entero, porque como nunca -y en esto juegan un papel fundamental hoy, las redes sociales-, se detonó un imponente despliegue de solidaridad que avasalló cualquier inquina, cualquier diferencia, cualquier desencuentro por razones mundanales, ordinarias.
Los smarthpone captan todo y a través de ellos se difunde todo. No hay filtros oficiales, pero sí los que impone la compasión ciudadana: ni un meme sobre el tema, es la orden que se acata. La sociedad se organiza e impone sus propios códigos: el puño en alto es la solicitud de silencio ante la sospecha de haber escuchado a alguien bajo los escombros. Ese será otro símbolo de esta tragedia.
O el aplauso de la gente al Ejército Mexicano, cuando llegan marchando a paso veloz rumbo al colegio Rébsamen.
Los daños del sismo son grandes y están por distintos puntos de la ciudad. En la del Valle, en la Roma, en el centro histórico, en Coapa, donde el Colegio Rébsamen está llamado a ser el icono de esta desgracia. 22 niños muertos y cuatro adultos en su derrumbe. Bajo los escombros, en la madrugada del segundo día, cientos de voluntarios y marinos luchaban por sacar con vida a una pequeña cuyo nombre se supone es Frida y cuyos padres no aparecen a preguntar por ella. Es el gran misterio de esta larga noche en la que no se sabe si saldrá con vida.
“Le pidieron que moviera una mano, y movió en todo el país”, escribió alguien en su cuenta de Twitter, horas antes de que los rescatistas llegaran por ella.
El Colegio Rébsamen es el espejo negro en el que reaparecen desde el pasado las mismas escenas del 85 en el Hotel Regis y el Del Prado; la torre 4 del conjunto Pino Suárez; 50 edificios en la Morelos, Tepito, La Merced, Peralvillo; el taller de costureras; el Hospital Juárez y el edificio Nuevo León en Tlatelolco.
Tantos otros que reaparecen 32 años después en otras partes, con otros rostros pero con la misma desesperación, los mismos llantos y los mismos gritos. Cerros de escombros escalados por un ejército de voluntarios como hormigas que forman cadenas para retirar trozo a trozo los cascajos en búsqueda de vidas, celebradas con el corazón henchido de orgullo que canta el Cielito Lindo en medio de la oscura noche del 20 de septiembre.
Mientras en algún lugar de esa misma noche oscura, la muerte cuenta en una especie de rosario lúgubre, los cadáveres, que ya suman más de 240. No sólo en Ciudad de México. En Jojutla, Morelos también se clama por ayuda. Allí las víctimas fatales es la mayor aportación a esta desgracia y hasta ayer, donde menos ayuda había llegado.
Las horas pasan, los trabajos siguen, los héroes se multiplican. El rescate no para. Los perros entrenados son otra vez de ayuda vital. Han ayudado a localizar y rescatar un centenar de personas con vida.
Por todos lados se abren los corazones y las chequeras: donaciones en efectivo y en especie; wifi gratis de las compañías telefónicas; servicio gratuito de transporte público y privado. Todo cuenta: camiones, herramientas, baños portátiles, plantas de energía eléctrica, todo lo que ayude a salvar vidas es ofrecida en las redes sociales y canalizado a los lugares más afectados. Médicos, paramédicos, enfermeras se suman sin regateos a esta hazaña.
La mayoría de este ejército no pierde tiempo en cuestionamientos al oportunismo. Para eso están las redes sociales que se encargan de mandar a chapotear en su propia mierda a los políticos que se atreven a aparecerse con chalecos de sus partidos u organizaciones; a quienes acuden por la foto en medio de la desgracia. Van por lana y salen trasquilados.
Afortunadamente son los menos. El amor y la unidad en la tragedia vencen a la mezquindad de los oportunistas. Desde todo el país y el extranjero fluyen las muestras de solidaridad, el envío de personal especializado y material necesario. Hasta Trump debió encontrar wifi gratis y pudo enviar un mensaje de apoyo.
Y es que no hay tiempo para los ajustes de cuenta políticos. Hay escarceos, desde luego, que nunca faltan. Comparan la capacidad de respuesta del gobierno federal y el de la Ciudad de México actuales, con los de 1985, cuando éstos se quedaron pasmados y la gente les pasó por encima.
Hay intentos de amarres de navajas en las redes sociales, pero es mayor el número de gente que pide calma. Que ya vendrá la hora del recuento, la evaluación y el juicio. Ahora de lo que se trata es de salvar vidas, de ayudar.
Comienza a despuntar el debate sobre el financiamiento de los partidos políticos, unos 12 mil millones de pesos para este año electoral, que debería ser destinado a la reconstrucción. Comienza el regateo: que si el 20 por ciento, que si la ley no permite donarlo, que ni un peso a los partidos…
Los desastres en el país, las desgracias se han traducido siempre en fuertes movilizaciones políticas y han sido motor de cambio. San Juanico en 1984, los sismos del 85, las explosiones del sector Reforma en Guadalajara en 1992, la guardería ABC…
Es muy temprano para vislumbrar cómo este más reciente episodio, en vísperas de la elección presidencial 2018, incidirá en el proceso. Ya veremos.
Y mientras, Frida sigue atrapada entre los escombros.
II
Ya se está poniendo de risa loca el liderazgo de Salvador Díaz en el sindicato del Ayuntamiento de Hermosillo.
Ayer la autoridad municipal lanzó una convocatoria de empleo temporal para los turnos de la tarde en el servicio de recolección de basura y, como las horas extra no le estorban a quienes sí quieren trabajar, casi al mismo tiempo el señor Díaz envió un mensaje de audio a los ‘tirabichis’, conminándolos a que salieran a cumplir con su trabajo, de manera que en los últimos dos días se han cubierto las rutas completas.
Recordemos que uno de los argumentos del dirigente sindical era que no había suficientes unidades para el servicio, pero ya se están cubriendo las 47 rutas normalmente.
Pero sin quitar el dedo del renglón, Salvador Díaz envió a un grupo de incondicionales para advertir a los trabajadores sindicalizados para que no se inscribieran en el programa de empleo temporal, amenazándolos con sanciones.
Y bueno, como al parecer ya le mataron el gallo de los tirabichis en la mano, ayer se hizo presente con un grupo de trabajadores del servicio de bacheo, para protestar por otras cosas. En fin…
III
Con fuerza viene marcando presencia en la estructura nacional de la Confederación Nacional Campesina, la joven legisladora sonorense Iris Sánchez Chiu, que destacó en la mesa de estatutos realizada en Campeche antes de la XXII Asamblea Nacional del PRI, al lado de su dirigente nacional, Rubén Escajeda Jiménez.
Líder estatal de la CNC en Sonora, Iris ha sabido posicionarse en el entreverado generacional de esa central campesina, y en días pasados se le vio trabajando muy cerca de las principales figuras de esa organización, como Beatriz Paredes Rangel, Maximiliano Silerio Esparza y Heladio Ramírez.
Lo anterior, en un encuentro previo al Congreso Nacional de la CNC que se realizará próximamente, y donde la hija del recordado Trinidad Sánchez Leyva dio muestras de que su juventud no es un impedimento para trabajar al lado de los líderes históricos de la central, como los mencionados líneas arriba.
Iris Sánchez ha sacado el trabajo en el sector. Abrió el año logrando importantes acuerdos en la firma del CCT del Sindicato Salvador Alvarado y la Asociación de Organismos Agrícolas del Norte de Sonora, pero no se concretó sólo a eso, sino que fue pieza clave en la gestión para electrificar la colonia Trinidad Sánchez Leyva en el poblado Miguel Alemán, donde 10 mil personas carecían de ese servicio hasta la semana pasada.
Hoy, se vota en el Congreso una iniciativa de la diputada, para modificar la Ley de Adultos Mayores para establecer en el próximo presupuesto estatal, una partida específica para apoyar económicamente a los abuelos que cuiden a sus nietos, cuando los padres justifiquen motivos laborales.
En Sonora, son casi 60 mil niños entre 0 y 6 años, que son atendidos por sus abuelos, que a veces sacrifican parte de su presupuesto para cubrir las necesidades de los pequeños.
Una iniciativa interesante, que incluye la capacitación y certificación obligatoria de esos abuelos, por parte de la Secretaría de Salud, en materia de atención y cuidado de los infantes.
No pierdan de vista de vista a la diputada que, como se ve, anda muy movida.
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