Por allí los hombres duros del sistema: el secretario de Seguridad, Adolfo García Morales y el Fiscal General, Rodolfo Montes de Oca Mena intercambiando información y comentando los últimos sucesos en el área de sus competencias.
También presente el diputado federal Ulises Cristópulos, que andaba de muy buen ánimo, pero no quiso decir por qué, lo mismo que el diputado local David Palafox y su compañera de bancada, Iris Sánchez Chiu.
Todos, junto a periodistas de cualquier atisbo de identidad, o de identidad probada, conviviendo como hace varios años no se veía. Sí. También andaban allí esos que la sospechosista lectora, el troleador lector suponen que son incómodos para el gobierno, pero que en realidad, la mayor incomodidad que le generan al gobierno, es cuando pasan a ventanilla a cobrar sus abultadas facturas.
II
Con ciertas reservas y varios amuletos y espanta-malas-vibras, acudimos anoche a la convivencia convocada por la gobernadora Claudia Pavlovich, con colegas y colegos que se dejaron venir desde todos los puntos del estado para compartir momentos de sano esparcimiento y mucha grilla.
Lo de los amuletos lo decimos porque la cita fue en la Casa de Gobierno, una hermosa mansión en la colonia Pitic, que de unos años a la fecha emana energías más bien lúgubres, por no decir sórdidas y tétricas, considerando que entre esas paredes se tejieron historias de terror, como la tortura a Gisela Peraza, la ama de llaves de la familia Padrés Dagnino; o de bajas pasiones que no viene al caso mencionar.
De hecho, la gobernadora decidió desde el inicio de su mandato, no habitar esa casona, cual eran los usos y las costumbres hasta 2015 para las familias de los gobernantes, y permanecer en el hogar donde ha vivido desde hace muchos años, en la misma colonia, a varias cuadras de ese lugar que prefirió dejar para otros eventos.
Con todo y las reservas, no hubo impedimento alguno para que a la casona se dieran cita representantes de medios de comunicación de las más diversas líneas editoriales, incluyendo aquellas que mantienen una crítica a veces fundada, a veces inducida por nostalgias del pasado reciente.
Y eso es digno de mencionarse, pues si algo ha caracterizado la política de comunicación social del actual gobierno, es la inclusión y el respeto, a diferencia de los seis años anteriores, donde esos encuentros se reservaban sólo para los que hicieron del culto a la personalidad de Guillermo Padrés su profesión de fe, y que por cierto, anoche andaban como Pedro por su casa, departiendo alegremente sin acordarse ya de aquellos días en que, aun cuando la elección estaba decidida a favor de Claudia Pavlovich, insistían con virulencia ejemplar en que el resultado de la elección se iba a revertir a favor de Javier Gándara.
Y le daban macizo a las campañas negras contra la hoy gobernadora, que anoche, sin los prejuicios ni rencores que constituyeron los ejes de la comunicación social del padrecismo, les abrió las puertas de la Casa de Gobierno y convivió con ellos como con todos.
Sutil cachetada con guante blanco que, si tuvieran vergüenza, algunos habrían evitado con su ausencia. Pero como no es algo que aparezca en sus códigos de ética, no sólo estuvieron allí, sino que buscaban con singular falderismo la selfie, el espacio y el momento para aparecer sonrientes al lado de quien hasta hace poco denostaban de fea manera. Pero bueno, así es la naturaleza humana de algunos y algunas.
El mensaje de la gobernadora fue breve y claro. Respeto por el trabajo de periodistas y un llamado a seguir documentando la realidad todos los días, aportando a la construcción de una sociedad más democrática, con señalamientos, críticas, observaciones; con el relato de los hechos, que cuando es necesario pasan por el reconocimiento de los logros gubernamentales, y cuando es necesario, por el cuestionamiento de las fallas y omisiones.
La gobernadora anunció la creación de una agencia especializada en delitos contra periodistas, que no es cosa menor, porque requerirá de reformas constitucionales, toda vez que esos delitos son del fuero federal. Este es un tema sobre el que aún hay que bordar mucho, sobre todo en materia de derecho.
Buena parte del gabinete acudió a esta convocatoria. El secretario de gobierno, Miguel Ernesto Pompa Corella; el de Salud, Gilberto Ungson; el de Educación, Ernesto de Lucas; la jefa de la Oficina del Ejecutivo, Natalia Rivera que no deja de chambear ni en las fiestas, porque se la pasó buena parte del tiempo revisando documentos con el personal a su cargo y girando instrucciones.
Manuel Puebla Espinoza de los Monteros, secretario particular de la gobernadora, que es un auténtico short stop a la hora de resolver jugadas antes de que se compliquen; el secretario Técnico Jorge Durán Puente, que cada día le entiende mejor a los asuntos a su cargo.
Desde luego, la coordinadora de Comunicación Social, Ivonne Andrade, que asume con convicción el hecho de que no se puede volver al pasado de marginación y persecución contra periodistas de líneas divergentes y sólo pasea la mirada por la concurrencia, para constatar que allí están, whisky en mano y con sonrisa de oreja a oreja, algunos que dicen abominar al gobierno, con la misma pasión que se suben al columpio de la puntual facturación.
III
Mañana miércoles, San Luis Río Colorado cumple su primer centenario desde que el capitán Carlos G. Calles, enviado por el gobierno federal a establecer una colonia agrícola militar en esa región, bautizó así la ranchería que diez años antes, había establecido la familia Osuna Domínguez en la margen oriental del río.
22 años después, el Congreso del Estado decretó su elevación a rango de municipio, nombrando a su primer presidente municipal; en 1958 adquiere el título de ciudad y actualmente cuenta con casi 200 mil habitantes dedicados a la agricultura, ganadería, pesca, comercio, entre otras actividades.
Ubicado a más de 500 kilómetros de la capital, es el municipio más apartado de Hermosillo, y suele decirse que su gente se identifica más con sus vecinos de Baja California y Arizona, con quienes comparte la frontera noroeste.
En el marco de una nueva política municipalista, y por gestiones de su presidente municipal, Enrique Reyna Lizárraga, San Luis Río Colorado será nombrado mañana capital del estado por ese día, convirtiéndolo en sede de los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial, como parte de las celebraciones por su primer centenario.
El acto, más que simbólico, representa la vocación integradora y de respeto a todos los municipios del estado, que ha signado el quehacer de la actual administración estatal, sin distingo de los partidos políticos que los gobiernen.
El acuerdo fue aprobado por unanimidad en el Congreso local, que por cierto sesionará mañana en aquella ciudad, donde sus habitantes se preparan para celebrar por todo lo alto los primeros cien años de su fundación.
Felicidades por su primer centenario a San Luis Río Colorado, que también es Sonora, y a los sanluisinos, que también son sonorenses.
IV
El que sigue cubriendo mucho terreno es el dirigente estatal del PRI, Gilberto Gutiérrez Sánchez, que ayer estuvo en Ciudad Obregón para dictar una conferencia sobre el presente y futuro de los partidos políticos, y la participación política de los jóvenes, en un foro organizado por el Instituto Tecnológico Superior de Cajeme.
Nos reportan lleno total en el auditorio y un buen ambiente de interacción con el ponente, que bien le entiende al tema; de allí se trasladó a las oficinas que albergan la sede de la Fundación Colosio, para inaugurarlas con un panel donde el tema fue, ineludiblemente, la política.
Y mejor no le sigo porque, para qué derrumbar mitos…
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