La cruda realidad

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Durante la campaña pasada a la gubernatura de Sonora, hubo la oportunidad de darme cuenta de los manejos que realizaban aquellas empresas dedicadas al manejo de redes sociales, principalmente Facebook, que es el principal medio que se manejó y se maneja actualmente para crear promoción efectiva y con ello atraer más votos.

En el caso de twitter se utilizó principalmente para reforzar la guerra sucia, pero no sirvió ni para crear conciencia y mucho menos generar opinión pública.  Claro que también Facebook sirvió para la guerra de lodo, pero se daba campo a la respuesta y contrarespuesta.

En los dos equipos principales, el de  Claudia Pavlovich y el de Javier Gándara, predominaba la falta de talento en esto del manejo de redes. De hecho, los tiempos que manejaban ambos estaban desfasados, no había continuidad a las campañas blancas o negras y de aquel número de unos 800 mil usuarios en Sonora, si acaso apenas tocaron unos 200 mil cada bando.

Llamó la atención que a media campaña, la señora esposa de Javier, doña Marcela Fernández, contrató a una empresa que en el lapso de una semana la catapultó a más de cien mil seguidores. Es la que mejor funcionó, pero llegó muy tarde, la campaña ya iba de bajada.

El hecho es que este tipo de empresas demostró, posiblemente por su falta de efectividad debido a problemas internos de organización en los dos bandos sirvieron para aprovechar los errores del contendiente. La radio y televisión funcionaron –visión y oído–, a medias, así como los portales y los medios impresos.

Por supuesto que las empresas dedicadas al manejo de redes sociales en tiempos electorales –y que compiten con las encuestadoras–, deben profesionalizar sus procesos pues si bien es cierto que per se son necesarias, también lo es que están quedando como herramientas de la guerra de lodo, principalmente.

¿A dónde vamos con esto?

En el país no hay medios de comunicación, cualquiera, que cuente con un acertado departamento de distribución de su información, razón por la cual pasan a ser herramientas de segunda mano y en este sentido vale la pena señalar que el eje central de toda elección se rige principalmente en el sentir social de la población y analistas de este tipo, serios,  hay muy pocos siendo ese espacio el que quieren ocupar quienes manejan las encuestas, pero en su mayoría lo hacen mal.

Y ocurre que cuando la información es de mala calidad, todo se desprende en mala estrategia presupuestaria, mala comunicación interna y externa, malos discursos y por supuesto, todo fluye a una mala organización el día de las elecciones. Eso le pasó al PRI.

El PAN por su parte aprovechó lo que en sociología de los pueblos es una combinación de rabia y desencanto que impulsó su redoble de tambores, de hecho no requirieron un esfuerzo extraordinario para ganar.

Y es que los datos sobre características de los votantes son los mismos de hace años en la mayoría de las elecciones con diferencias mínimas:

Las mujeres suelen votar en porcentaje un poco (dos o tres puntos) más que los hombres.

Por edad se observa que los niveles más altos de participación se concentran en la población de 40 a 79 años. En contraparte, son los jóvenes de 20 a 39 años y las personas muy mayores —de más de 80 años— quienes tienden a participar menos en las jornadas electorales.

Una excepción de participación entre la población joven son aquellos de 18 y 19 años, es decir, quienes están ejerciendo por primera vez su derecho al voto (su participación es similar al promedio nacional).

Todo esto es conocido, pero donde los partidos se han equivocado y que los encuestadores son muy buenos para justificar sus fallas, es en lo que ahora llamaron “el voto escondido”, já.

Y para aterrizar la idea general, no veo en los estados, incluyendo Sonora, una estrategia mediática acertada de largo plazo que permita a la población fijarse mentalmente una idea concreta sobre el buen uso de los recursos  y que permita al partido que sea seguir o entrar al poder gubernamental.

Es que el día a día no permite ese tipo de estrategias y la falta de políticas de comunicación adecuada es un renglón que trastabilla pues es difícil vencer el protagonismo natural de los secretarios de estado.

Claro que se comprende pero no se justifica.

Entonces, si sumamos el ineficaz manejo de redes sociales y de cualquier medio de comunicación, la falta de claridad en los manejos de los dineros, la guerra sucia que siempre habrá y la falta de respuesta, sazonado con la falta de estrategias adecuadas para que la ciudadanía pueda bien vivir lo mejor posible, pues claro que se tendrá una derrota.

EN FIN, por hoy es todo, mañana le seguimos si Dios quiere.

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