Arturo Soto Munguia
Es curioso cómo en Sonora, últimamente ha cobrado fuerza una especie de cinismo político según el cual la historia debería leerse al revés: los villanos son héroes y los lobos, corderos.
Cuando Jorge Morales Borbón, el ex secretario de Comunicación Social del padrecismo fue aprehendido y encarcelado por presuntos delitos de extorsión y los que se acumulen, no faltó quienes salieran en su defensa, arguyendo que se trató de una venganza política.
No muchos, por cierto, pero sí hay algunos como su esposa, Kathia Félix; la diputada Célida López, su colega Javier Dagnino y en menor medida algunos otros como Luis Ernesto Nieves y Luis Serrato, que han salido a la defensa de Morales, llegando incluso a considerarlo un preso político.
No han sido muchos, porque el ex funcionario ni siquiera es militante del PAN, y más bien fue uno de los varios advenedizos que se montaron en el triunfo blanquiazul de 2009 y en seis años tiraron el piojo de manera escandalosa, dejando al partido con un estigma que nadie se hubiera imaginado un par de décadas atrás: el de la corrupción y el vandalismo hecho gobierno.
Ayer, cuando se supo que fue detenido Francisco Bueno Ayup, nuevamente se reeditó el discurso de la persecución política, de las venganzas y de los miedos que el gobierno priista tiene a personajes como él. Pero es claro que no se trata de presos políticos, sino de políticos presos que, de hecho, la ciudadanía en Sonora está convencida no sólo de que deberían permanecer en la cárcel, sino también devolver lo que se robaron. Y también de que no han sido apresados los principales.
A Bueno Ayup ni siquiera lo detuvieron por cuestiones relacionadas con su actividad política, sino por un asunto civil; una demanda de su ex esposa que lo acusa de desobligado.
El ex director de Alcoholes durante los dos primeros años de Guillermo Padrés en la gubernatura, Francisco Bueno Ayup fue detenido en Durango ayer, en un operativo coordinado entre procuradurías de varios estados, para cumplimentar una orden de aprehensión derivada del incumplimiento de obligaciones familiares.
El guaymense fue demandado por su ex esposa, al no hacerse cargo de la manutención de la familia que procreó con ella. El asunto tomó tintes políticos, ya que Bueno Ayup se encontraba trabajando en la campaña del PAN por la gubernatura de Durango, pero la detención no tuvo que ver con temas electorales, sino con un juicio civil.
Sin embargo, en las redes sociales algunos padrecistas como la diputada Célida López y otras cuentas troll identificadas con el panismo emitieron una serie de protestas alegando que se trataba de un secuestro y que el paradero del guaymense se desconocía. A la diputada le tupieron en redes, sobre todo las mujeres, reclamándole que saliera a la defensa de un hombre que deja a su suerte a la familia, incumpliendo sus obligaciones económicas, lo cual es especialmente paradójico en su caso, pues se asume que problemas económicos no tiene.
Por la tarde, la Procuraduría de Sonora emitió un boletín confirmando la detención e informando que Bueno Ayup se encontraba recluido en el Cereso 1 de Hermosillo.
El ex funcionario estatal seguramente saldrá de la cárcel en las próximas horas, después de cubrir la fianza correspondiente y cubrir con las obligaciones familiares que no fueron cubiertas en los pasados meses.
Por la noche estuvo circulando en redes sociales un video en el que Paco Bueno, como le conocen sus amigos, es detenido por agentes de policía, pero esas imágenes corresponden a un caso registrado el año pasado, cuando fue detenido en Querétaro, donde también se encontraba apoyando la campaña a gobernador, haciendo labores de mapache electoral.
Francisco Bueno parece empeñado en hacer de su apellido una paradoja. Salió del gabinete padrecista acusado por sus propios jefes de malos manejos y acaparamiento de moches. Y ya para que los padrecistas corran a alguien por malos manejos, su caso debe incluirse en los récords Guiness, mínimo.
Luego volvió a Guaymas y de allí se fue a Querétaro, donde al triunfo del PAN en la gubernatura se le dio un importante cargo, al que renunció para volar a Durango a contribuir con sus aportaciones en materia de mapachería electoral. Allí fue detenido ayer.
Veremos qué sigue, aunque si por la víspera se saca el día, puede adelantarse que el PAN seguirá empeñado en invertir las consignas que hace no muchos años levantaba, como esa de ¡Presos políticos libertad!, que hoy se convierte en ¡Políticos presos libertad!
Lo que hay que ver…
II
Después de 11 años al frente de Sonora Ciudadana, una organización especializada en temas de transparencia, acceso a la información y rendición de cuentas; derechos humanos y participación ciudadana, Guillermo Noriega dejó ayer ese cargo, que recayó en manos de la colega y amiga Leticia Cuesta Madrigal, que ayer fue muy felicitada.
Leticia ocupará ese cargo por cinco años, con oportunidad de reelegirse una vez por otro periodo igual. Guillermo Noriega, por su parte, anunció que regresará a actividades privadas.
“Sonora ciudadana ha trabajado transparencia, acceso a la información y derechos humanos, ahora nos vamos a enfocar un poco más en participación ciudadana y rendición de cuentas, estos habrán de ser nuestros dos ejes pioneros que tendremos en el organismo”, dijo en sus primeras declaraciones Leticia Cuesta.
“La tendencia es la colaboración con las instituciones, antes era una situación de mayor enfrentamiento de las ONG con los gobiernos, y ahora la tendencia internacional indica que forzosamente tenemos que entrar en un proceso de colaboración con los gobiernos, para construir y no nada más enfrentarlos”, agregó.
III
La oposición del magisterio disidente a la reforma educativa, en Sonora está muy lejos de adquirir dimensiones como las que está tomando en Chiapas, Guerrero, Oaxaca y otros estados del centro y sur del país.
Después de algunas manifestaciones no muy nutridas, los profesores disidentes parecieran haberse replegado, optando por métodos menos ortodoxos que la confrontación con los cuerpos policiacos, pero que no obstante provocan cierta inconformidad entre los padres de familia.
Ayer nos enteramos del caso de la maestra Rocío Reyes Flores, quien dejó de tarea a sus alumnos de segundo grado de primaria, elaborar carteles con frases contra la reforma educativa.
Rocío Reyes es maestra en la escuela Justo Sierra, de Huatabampo, y fue cuestionada por padres de familia, quienes se quejaron por involucrar a los pequeños, de apenas segundo grado, en un tema que incluso para muchos adultos es complejo, y más lo será para los niños de siete u ocho años.
Quizá la profesora haya sido comisionada para elaborar pancartas para la próxima manifestación, y quiso ahorrarse la fatiga, las cartulinas y los marcadores, poniendo a los pequeños a escribir consignas contra Aurelio Nuño, el Pato de Lucas y Peña Nieto. O sea, tengan tantita madre.
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