CANANEA, que está considerado para ser Pueblo Mágico ha aportado dos gobernadores a Sonora y en unos meses la segunda mina más grande del mundo. Claro, un seis de junio se festeja el inicio de la revolución en dicha ciudad y en el país, y cada sexenio se convierte en un polvorín político que cada administración debe sufrir.
Ha sido más noticia por el lado de los daños que por los beneficios. La contaminación del Río Sonora, ni se diga, y ahora, por la trágica muerte de tres empleados en un accidente que conllevó protestas de los habitantes y hasta el cierre de esta columna aun no hervía el caldero de los revolucionarios, pero hacia allá se enfocaban las baterías pues, me cuentan, no es la única muerte que ha ocurrido.
El resentimiento contra Grupo México no es nuevo.
Desde que cerró el hospital dejando en el abandono a cientos de ex empleados enfermos mortalmente de los pulmones, desde que les quitó el agua potable con la que surtía al pueblo y desde que salió a flote la contaminación exagerada y por años del río que nutre a Magdalena (que tanto se ha negado pero basta con ver su laguna de oxidación), ya son varias causas que enardecen a la población.
A ello hay que sumarle la prepotencia de los policías federales que resguardan las instalaciones así como la política racista de trabajo (pues no quieren que sus trabajadores sean de la localidad y de hecho dos de los fallecidos eran de Agua Prieta y otro de Caborca), pues todo esto conjuntado convierte a esa población en un polvorín que requerirá de mucha, mucha atención por parte de la gobernadora Claudia Pavlovich y de su gabinete en conjunto.
Los polvorines en Cananea son cíclicos, como le comenté y solo necesitan de una chispa para encender. Además, la fuerza sindical que desaparecieron para lograr la imposición y control de la CTM –vía Javier Villarreal–, aún sigue latente y no tarda en volver a aparecer con este tipo de sucesos.
Recuerdo que en tiempos de Manlio, ALN y EBC, tuvo que entrar el ejército al quite para que dejaran laborar la minera. Con Guillermo Padrés fue diferente, con los policías federales bastó y el polvorín fue la contaminación que, según recuerdo, hubo la entrega de cien millones de pesos iniciales que se le entregó al Gobierno del Estado y que no se sabe dónde quedaron pues el Programa de Rescate donde aportaron dos mil mdp fue de carácter federal.
Y si pensamos mal, pues ¿dónde quedaron esos cien mdp iniciales?, exacto.
El hecho es que el monstruo llamado Grupo México –ojalá el pago de prediales se quedara en ese municipio–, aparte de ser dueño de vidas y haciendas, lo es también de carreras políticas. ¿O cree usted que es de a gratis que de Cananea hayan surgido dos gobernadores?
En el caso de nuestra gobernadora hay que recordar su consigna luego de la contaminación del Río Sonora: “El que la hace, la paga” con lo cual dejaba en claro su posición con respecto a Grupo México.
Por esta razón, la gobernadora y su equipo están a punto de pasar a la historia como el equipo de gobierno que enfrentó al monstruo pues según testimonios, no son los únicos muertitos ocurridos en la minera pero no dejan pasar a los empleados con celulares para que tomen evidencias según sus reglas y a como hemos visto, las medidas de seguridad fueron cambiadas por medidas de productividad de allí que ya no laboran ocho horas, sino 12 que según Javier Villarreal el sindicato así lo quiso y afirmaron los mil 800 seres humanos que allí laboran.
El hecho es que la mano del Estado debe imponerse. Se les deben revisar sus procesos de producción y determinar si el rubro de seguridad cumple con las normas, aunque claro, la minera no va a dejar que nadie entre a sus instalaciones y ahí es donde empezará el agarre al querer ser más que el mismo Estado, llámese federal o estatal. Hay que olvidarnos del municipal.
EN FIN, mejor mañana le seguimos si Dios quiere. Por cierto, tendremos de invitado en Contrapunto 10 al alcalde Maloro, ya le comentaremos sobre lo que platiquemos.
