Ayer arrancó una interesante campaña en redes sociales para alentar la difusión de casos de éxito; historias personales de hombres y mujeres de todas las edades y de cualquier condición, que destacan por sus méritos en la academia, el deporte, el arte, la cultura, el trabajo.
Interesante porque esta campaña busca valorar en su justa dimensión esos casos que cotidianamente pasan desapercibidos, se pierden bajo el alud de noticias amargas, tragedias descarnadas, vituperios salvajes y/o casos impresionantemente churrigurescos como el de #Lady100Pesos, que hoy reparte autógrafos y camina sobre la alfombra roja de la fama, después de protagonizar un incidente bastante penoso.
Las redes sociales están llenas de casos así, unos más pintorescos (por llamarlos de algún modo) que otros, que de pronto se convierten en tendencias nacionales, en una reedición cibernética del éxito de publicaciones sensacionalistas, de nota roja o sucesos extraordinariamente sangrientos, tipo la muy famosa Alarma!
La participación masiva de toda clase de seres en la red social, vuelve inevitable la proliferación de estos casos; el morbo, la vocación por el bullying desde el teclado, por el escarnio y el chascarrillo; por el ajuste de cuentas político en las redes sociales abona generosamente a ese estado de cosas.
Interesante también que sea la propia gobernadora de Sonora, Claudia Pavlovich quien esté promoviendo el #RolemosTmbLoBueno a través de sus cuentas en redes sociales, porque eso habla de la voluntad por rescatar de entre las cenizas en que a diario se achicharran reputaciones y honras, aquellos casos que deben ser ejemplo de vida, especialmente para las nuevas generaciones que, por cierto, son quienes utilizan más las redes.
Hay, en cada casa, en cada barrio, en cada escuela, en cada centro de trabajo, uno o varios casos de éxito que merecen ser conocidos y alentados. Esperemos que esta iniciativa sirva para ello.
II
Sin salirnos de ese contexto, prendió como yesca entre la trolliza y uno que otro acomedido, la arenga sobredimensionada acerca de las labores de patrullaje del Ejército mexicano en el sector norponiente de Hermosillo, como coadyuvante en las labores de reforzamiento a los operativos de seguridad desplegados por los gobiernos estatal y municipal.
Esas labores de coadyuvancia se han venido dando desde hace algunos años, sin que a la fecha en Hermosillo se hayan registrado casos de violación a los derechos humanos o crímenes tan lamentables como los que ciertamente han ocurrido en otras partes del país -Tlatlaya, el caso más reciente, y donde ya fueron apresados los militares involucrados-, especialmente en aquellos donde el crimen organizado ha tomado bajo su control territorios enteros.
Es cierto que los militares no están formados para ejercer labores de policías y de allí los excesos en que han incurrido en otras regiones del país, pero también es cierto que los operativos conjuntos en los que participan policías federales, militares, policías estatales y municipales son algo que se ha visto en Sonora desde hace varios años, y eso incluye al sexenio pasado.
Por eso llama la atención que dirigentes del Partido Acción Nacional y ex funcionarios del padrecismo hayan puesto el grito en el cielo, vaticinando escenarios de guerra y exterminio, aduciendo que Sonora se convertirá en Tamaulipas, Coahuila, Nuevo León, Michoacán, Chiapas, Sinaloa o Guerrero, por citar algunos de los estados donde la situación es mucho más crítica.
Es innegable que Hermosillo presenta problemas de inseguridad, pero éstos son, en lo fundamental, de una naturaleza distinta a la de aquellas entidades, sin descontar tampoco que aquí operan bandas del crimen organizado, esas a las que Felipe Calderón declaró una guerra en la que involucró al Ejército, precisamente, con resultados desastrosos para la sociedad civil, algo que los súbitos críticos del patrullaje conjunto hacen abstracción deliberada.
No, no hay que minimizar los problemas de seguridad pública, pero sí dimensionarlos en el contexto y la coyuntura política, esa que tiene que ver con las condiciones en las que la pasada administración dejó a las instituciones respectivas: bases operativas cerradas, flota vehicular chatarrizada e insuficiente; sin armas ni equipo básico… Todavía está fresca en la memoria aquella estampa en que los policías no salían a las calles porque no tenían ni para la gasolina de sus patrullas.
Es fácil arengar desde un micrófono sobre el apocalipsis que está a la vuelta de la esquina, y más fácil aún replicar la histeria colectiva que ya ve a los soldados asesinando civiles a diestra y siniestra.
Ayer me permití hacer una encuesta tuitera preguntando a la gente de Hermosillo si ha tenido alguna experiencia con el Ejército en las calles, y cómo ha sido ésta. Hubo 141 votos: el 65 por ciento contestó no haber tenido tal experiencia; el 24 por ciento dijo que esa experiencia fue buena, y el 11 por ciento que fue mala.
Incluso @La_Gr0sera, hermosillense avecindada en Querétaro reveló que la única experiencia de ese tipo fue cuando alcanzó un convoy militar y les hizo un “chichis para la banda” con el objetivo de que la dejaran rebasarlos, lo cual consiguió rápidamente y “los militares parecían muy contentos”, escribió en su cuenta de Twitter.
El punto es que ese dantesco escenario en el que los militares van por las calles asesinando civiles a bayoneta calada es francamente un despropósito, pero muy útil para atizar la paranoia.
¿Que Hermosillo tiene problemas de inseguridad? Sí. ¿Que se están haciendo cosas para abatirlos? También.
Pero de eso a que el sector norponiente se convierta en la nueva Tlatlaya, hay un abismo.
Ayer nos tocó cubrir el encuentro que sostuvo el presidente municipal Maloro Acosta con su homólogo, el Mayor de Phoenix, Greg Stanton y una comitiva de funcionarios y empresarios norteamericanos para promover el desarrollo turístico de Bahía de Kino, potenciando inversiones en la zona costera del municipio.
Un buen evento con vista al mar y a la isla más grande del país, la del Tiburón, que ofrece grandes atractivos para el turismo nacional e internacional, donde se expuso el proyecto Kino Mágico, que será la segunda playa incluyente en el País con áreas deportivas, palapas, estacionamiento, malecón, comercios, hotel social, entre otras.
El Mayor de Phoenix se mostró de muy buen ánimo y hasta le atizó un par de ganchos demócratas al hígado de Donald Trump, cuando dijo apoyar al 100 por ciento los proyectos del Maloro Acosta y entre veras y bromas, subrayó que entre México y Estados Unidos lo que se debe construir son puentes y no muros.
La comunidad norteamericana de Bahía de Kino estuvo presente en esa reunión, donde se detallaron los proyectos de inversión para la región. Por la noche, en el Parque Madero, en pleno corazón de la ciudad, se llevó a cabo una cena en la que se firmó un convenio de asociación económica entre Phoenix y Hermosillo, ciudades hermanas desde hace 40 años.
Nada de esto sería posible, si el apocalipsis pregonado con tanta vehemencia estuviera a la vuelta de la esquina. Los gringos no se han caracterizado nunca por poner sus ojos en zonas de alto riesgo.
III
Ya para cerrar, nos llega información acerca de una demanda presentada ante el Tribunal Estatal Electoral, por el ex alcalde Alejandro López Caballero contra el Partido Acción Nacional, en la que impugna el nombramiento y la permanencia de Leonardo Guillén como dirigente estatal de ese partido.
La demanda llega justo en el momento en que el PAN arrecia sus campañas contra el gobierno estatal y municipal, mientras el PRI permanece impasible frente a los ataques, quizá profesando la idea de que para que la cuña apriete, debe ser del mismo palo.
Si alguien acumuló experiencia en esa táctica durante 70 años, fue el PRI. No sería de extrañar que sacara juventud de su pasado para desarticular a un PAN que anda haciendo lo que mejor sabe hacer: ser oposición. Porque como gobierno resultaron un fiasco, eso está a la vista.
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