Bueno, después de un largo asueto los consejeros electorales de Sonora se pusieron las pilas y volvieron a su agotador trabajo para promover la cultura democrática a través del concurso de dibujo “Ponle color a la democracia”, que probablemente abra un boquete financiero a las arcas del Consejo, debido a que tendrán que gastarse 15 mil pesos para premiar a los nueve ganadores en cada una de las tres categorías.
Sí, 15 mil pesotes distribuidos entre nueve ganadores, entre los que se encontrarían jóvenes de primaria, secundaria, preparatoria y adultos, que se harían acreedores a sumas que van de los 500 a los cuatro mil pesotes contantes y sonantes.
Desde este espacio se sugiere una cláusula en la próxima convocatoria, que permita a los ganadores donar el monto de su premio al mismo Consejo, toda vez que en ocasiones batalla para completar la nómina de las consejeras y consejeros, que ganan algo así como cien mil varos mensuales y a veces no les alcanza para vitaminas y bebidas energéticas tan necesarias para aguantar la intensidad de su trabajo, sobre todo en los ocho meses del año que se la pasan tirando barra y organizando concursos.
Entiendo que la democracia sale cara, pues el presupuesto aprobado por el propio Consejo para el año 2015 fue de 460 millones de pesos, al que si se le restan los 15 mil 500 pesos de los premios de este concurso, pues francamente los deja en la bancarrota y sin capacidad operativa, razón por la cual se explica la inoperatividad del organismo en todos estos meses.
Bueno, la inoperatividad no es tanta, considerando que es una chinga eso de buscar jurados y solazarse viendo dibujitos que plasmen la visión de los niños y jóvenes sobre la democracia, aunque si los participantes vieran de cerca cómo se manejan las instituciones electorales, quizá sus obras serían verdaderas piezas del arte escatológico.
En fin, esperemos que con este concurso se promuevan masivamente los valores de la democracia, que tanta falta hacen, y que no vaya a resultar muy oneroso para el Consejo Electoral, porque luego van a andar solicitando recursos extraordinarios ya que, como se dijo, eso de promover la democracia sale muy caro.
II
Pues finalmente se impuso la cordura y la voluntad de no lastimar más las de por sí saqueadas finanzas del Isssteson, y ayer se firmó el convenio 2016 entre el sindicato y los directivos de la institución, después de varias semanas de escarceos, en ocasiones no muy amistosos y a veces francamente agresivos entre algunos protagonistas secundarios de esta trama.
Ayer, las partes en conflicto se reunieron en la sala de juntas del instituto para anunciar, en un marco de reconocimientos mutuos, que finalmente se había llegado a un acuerdo “en el que no hay perdedores y todos somos ganadores”, según dijo el director Enrique Claussen Iberri y suscribió la líder sindical Xóchitl Preciado.
Ambos tuvieron palabras elogiosas para la promoción del diálogo y la apertura mostrada por la gobernadora Claudia Pavlovich Arellano para recomponer el rumbo de las negociaciones y aterrizar en la pista de los acuerdos, algo que se veía difícil de inicio, pues el pliego petitorio articulado por la dirigencia sindical lucía disparado y fuera del alcance de las magras finanzas de la institución.
Xóchitl tuvo cuidado de no abundar sobre los detalles de los acuerdos que desembocaron en la firma del convenio, ya que los protocolos de ese sindicato indican que el informe respectivo se dará a conocer punto por punto durante la asamblea del próximo 8 de abril, cuando celebren el 39 aniversario de la organización sindical.
Tras la firma del convenio, los sindicalizados allí presentes se desprendieron el moño rojinegro que portaban en sus ropas y celebraron con aplausos, consignas y porras el resultado de la negociación aunque, desde fuera, luce muy lejana a las pretensiones iniciales del sindicato, que en general solicitaba una serie de cláusulas que terminaban sumando 258 millones de pesos, de los cuales se les concedieron poco más de ocho millones de pesos.
En frío, pareciera que se trató de una negociación desventajosa para el sindicato, pero ubicando las cosas en su contexto parece razonable, ya que varias de sus exigencias provenían de acuerdos hechos con la anterior administración que encabezó la hoy diputada federal del PAN, Teresa Lizárraga a quien, si poco le importó dejar temblando el fondo de pensiones con un desfalco de más de tres mil millones de pesos, menos le iba a importar comprometer hasta los recursos futuros del instituto, en proyectos como la construcción de un centro de recreación y esparcimiento, así como oficinas nuevas para el sindicato, que tendrían un costo de 30 millones de pesos.
Hay más. El ‘costo’ de algunas cláusulas, como las relativas a basificaciones, eventualidades, promociones; apoyo para gastos de administración, becas, incrementos diversos, no tuvieron modificación o fueron desechadas. Nada más el incremento de dos niveles a médicos, sumaba 73 millones de pesos.
Como sea, el conflicto que se perfilaba en esa institución fue desactivado por la vía de los acuerdos, lo cual oxigena un poco el ambiente laboral en el estado; un poco, porque todavía falta ver qué es lo que pasará con las revisiones salariales y contractuales del STAUS y STEUS, respectivamente, algo que tiene a la Universidad de Sonora en la antesala de una huelga, si es que los buenos oficios de todas las partes en este proceso no son suficientes para alcanzar los acuerdos necesarios.
Los sindicatos universitga, si es que los buenos oficios de todas las partes en este proceso no alcanzan los acuerdos necesariosarios, como se sabe, tienen una mayor tradición de lucha y corrientes a su interior que siempre apuestan por la huelga, aunque en los últimos años no les ha ido tan bien cuando optan por esa vía, y a la postre tienen que levantarla en una negociación donde eventualmente han conseguido incluso menos de lo que originalmente ofrecía la parte patronal.
En los próximos días veremos qué rumbo toman las negociaciones en la Máxima Casa de Estudios.
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