No sorprende el poder y alcance de las redes sociales en estos días; sorprende aún más el hecho de que, sobre todo los funcionarios públicos no entiendan que los tiempos del Big Brother se han acabado o, por lo menos, ya no es el Estado el detentador absoluto de la violencia legítima, que hasta hace poco incluía la supervisión de la vida pública y privada de los ciudadanos.
Las redes sociales han hecho palidecer las profecías de George Orwell y su visión sobre los Estados totalitarios; han introducido un elemento de democratización sui géneris en una función que hasta hace un par de décadas o menos, se creía prerrogativa de los gobiernos. Hoy, un ciudadano con un Smartphone en la mano puede ser más temible que cualquier marcha, mitin o plantón.
Particularmente en las últimas semanas, Sonora ha sido pródiga en ejemplos. Cayó un subsecretario del gobierno estatal que pretendió usar las redes sociales para joder a un colega del gabinete, y las redes le estallaron en las manos, revirtiendo el efecto buscado porque, también hay que decirlo, si no se saben usar, las redes suelen ser como el detonador de un chaleco explosivo confiado a un yihadista con mal de Parkinson.
Ayer le tocó el turno al director de compras del Organismo Operador de Agua Potable en Nogales, Jorge Picos Nichols, detenido por agentes de la corporación municipal de aquella fronteriza ciudad, en evidente estado de ebriedad, algo que lo molestó sobremanera (que lo hayan detenido, no andar persa) y lo hizo amenazar e insultar en reiteradas ocasiones a los agentes, además de involucrar a mandos superiores y otras autoridades, gestionando favores para que lo dejaran en paz.
Nada habría pasado, si el episodio no hubiera sido grabado en video y ‘colgado’ en las redes sociales, donde se volvió viral en unas cuantas horas, mostrando al funcionario público en toda su prepotencia y altanería; en su lenguaje de carretonero y su condición de “Canaca” nogalense.
¿Se acuerdan de El Canaca, aquel hombre detenido por la policía, que saltó a la fama por un video en el que aparecía gritando “me amarraron como un puerco”, y así? Pues hagan de cuenta el señor Picos, cuya identidad era desconocida para la inmensa mayoría de los sonorenses, pero que hoy seguramente es famoso en todo el país.
Es obvio que el video del señor Picos fue grabado por agentes de la propia policía, como una forma de documentar los hechos por aquello de que el fronterizo Canaca quisiera cumplir sus amenazas de ‘correrlos a todos a la verga porque ya me enfadaron a la verga”.
El alcalde de Nogales, Cuauhtémoc Galindo Delgado tiene en sus manos el destino de ese funcionario público, a quien no se le auguran muchas horas más en el cargo.
Pero no sólo los servidores públicos están expuestos al terrible poder de las redes sociales. En la semana que pasó, una profesora cajemense a quien sólo se conoce como Clarissa fue despedida de su trabajo en un exclusivo colegio privado, cuando se difundió un video en el que aparecía perreando salvajemente para ganar un premio de 260 dólares (que merecidamente ganó, hay que decirlo), durante un concurso playero en Los Cabos.
El bailecito fue parte de la diversión en sus días de asueto, pero el linchamiento en las redes sociales fue terrible y acabó por provocar su despido, lapidada por un sector de la opinión pública al que le parece inconcebible que una maestra enseñe tanto.
La cosa no paró ahí. Sergio Romano, conductor de larguísima experiencia en radio y televisión, arengado y convencido por ese mismo sector aparentemente ultraconservador, según él mismo admitió en una disculpa pública ofrecida después, sostuvo que él no solamente despediría a la maestra, sino que la mandaría matar.
Fea la cosa, especialmente porque ese comentario lo hizo en la televisora estatal, Telemax, donde se supone que se difunden las políticas públicas del gobierno de Claudia Pavlovich, la única gobernadora en el país y la que mantiene por estos días una fuerte campaña para erradicar la violencia contra las mujeres.
Más grave aún, porque el programa del señor Romano era pregrabado; es decir, o fue validado por los directivos de la televisora estatal, o éstos confiaban tanto en el experimentado periodista, que no solamente lo dejaron pasar, sino que hasta lo ‘colgaron’ en YouTube, de donde lo ‘bajaron’ cuando estalló el escándalo.
Demasiado tarde. Ya algunas almas caritativas lo habían grabado y subido a las redes sociales. El episodio terminó con el despido de Sergio Romano de la televisora.
Al tren del mame se subió el dirigente nacional del STIRT, Ricardo Acedo Samaniego, quien le retiró la anuencia al conductor, para impedir que tuviera presencia en empresas con las cuales el sindicato tiene contratos.
Grupo Larsa Comunicaciones, donde Romano colaboraba, le abrió un espacio en sus transmisiones por internet, donde el sindicato no tiene influencia.
Desbarre grande del señor Romano, al que no le valió la experiencia de tantísimos años para moderar sus comentarios, especialmente, insisto, considerando que transmitía desde la televisora de Estado. Y porque con esos comentarios atizó la hoguera de la misoginia, en torno a la cual bailaron varios demonios de la cofradía del santo reproche, señaladamente el publicista Víctor Alcaraz (para más señas hermano del ex director de Imagen Institucional de Guillermo Padrés, Javier Alcaraz, y ex pareja de esa activista del feminismo que es Natalia Vidales).
El señor Alcaraz no sólo reprochó a Romano que se haya disculpado por sus comentarios, sino que difundió un mensaje en el que destaca una frase que debe ser grabada en el mármol de los próceres del machismo castrado e impotente: “La misoginia es un termino inventado por las mujeres que quieren sentirse libres para no ser reprendidas por sus multiples actitudes o actuaciones fuera de conductas… yo te apoyo… y espero que sigas señalando cosas. Al rato en su tiempo libre querran salir desnudas a la calle”. (Se respeta la redacción original, nomás para enfatizar que el analfabetismo funcional a veces coincide con la intelectualidad de altos vuelos, sin saber bien a bien, y considerando los hechos, a quien de los mencionados corresponda una y otra categoría).
El desbarre de Sergio Romano se parece mucho al de Coyito Rodríguez, aquella conductora de radio que el año pasado propuso, para resolver el problema de la rikettsia, una enfermedad transmitida por garrapatas que no ‘viven’ en los perros, sino en la tierra, hacer un hoyo grande y echar allí a todos los perros callejeros y prenderles fuego.
A la conductora le fue mal con las organizaciones ‘animaleras’, aunque no tan mal como a Romano con las mujeres, acaso porque una estaba mandando matar perros y el otro a una mujer, lo que también habla de varas diferentes para medir el respeto a la vida. Tema complejo, sin duda.
Coincido con quienes piensan que la inducción al feminicidio de Romano en la televisora estatal fue un exceso personal, y el retirarle la anuencia para trabajar en radio o televisión también. Finalmente el espectro de opciones de información es amplísimo y las audiencias son de quien las trabaja.
II
Reveladores los datos que publicó ayer el periódico Expreso en cuanto a los costos del servicio de recolección de basura en Hermosillo y las condiciones en las que opera la dependencia encargada de prestarlo; alarmantes condiciones que ya han hecho poner sobre la mesa estudios que analizan la posibilidad de concesionar el servicio, siempre y cuando esto no signifique un costo extra para el ciudadano.
Descartada que fue la opción de privatizar el servicio, una opción que por cierto nunca rebasó la línea del chismarajo en redes sociales; sobre los escritorios de la Dirección de Servicios Públicos Municipales y la Secretaría de Ayuntamiento se encuentran varios estudios que consideran concesionar ese servicio, pero siempre acotado por dos premisas: que abarate los costos para el erario, y que no implique pago alguno para los hermosillenses.
Algunos datos publicados por el diario Expreso, citando al director de SPM, Luis Fernando Pérez Pumarino indican que cada tonelada de basura doméstica depositada en el relleno sanitario cuesta unos 980 pesos; diariamente se recolectan entre 550 y 650 toneladas, lo que genera un gasto mensual entre 11 y 14 millones de pesos. A eso hay que sumarle entre 2 y 2.5 millones que cuesta el mantenimiento y reparación de la diezmada flota de camiones recolectores (que ya hace rato cumplieron su vida útil), y la erogación por horas extras a las que obliga la falta de unidades (por jornadas doble y hasta triple), el costo se dispara.
El secretario del Ayuntamiento, Jorge Suilo, ha dicho que se estudian varias propuestas para concesionar el servicio, pero no se ha tomado una decisión aún; en cuanto eso suceda, se dará a conocer a la ciudadanía.
En Hermosillo hay 96 rutas para la recolección de basura, y al iniciar esta administración se encontraron sólo 20 camiones recolectores funcionando, cuando se requieren al menos 90. Por eso las dobles y tripes jornadas para cumplir así sea con retrasos, el total de las rutas, con un altísimo costo que terminan pagando los ciudadanos.
Estaremos pendiente sobre esas propuestas.
III
Sociales de El Zancudo
Descontando uno que otro columpio y alguna araña tuitera por ahí, reportan como un éxito la boda de Ana Marcela Gándara, hija del ex candidato a la gubernatura, Javier Gándara Magaña, que se llevó a cabo en los exclusivos y elegantes complejos del Marina Terra, en San Carlos, donde la joven unió su destino con el afortunado Francisco González Benet.
El Zancudo, desde luego, fue invitado a tan selecto sarao, pero hubo de disculparse, porque ese día a la misma hora, La Camelia tenía cita con el dentista, compromiso adquirido con antelación y que volvió imposible su asistencia.
Pero me cuentan los que asistieron, que lo políticamente relevante del caso fue la presencia de Margarita Zavala, la mejor posicionada en el PAN para disputar la presidencia de la República en el cada vez más cercano 2018, a partir de su proyecto “Yo con México”, lo que interpretan como un espaldarazo de la ex primera dama del país a Javier Gándara, para que sea quien coordine su campaña dentro de un par de años.
Al evento asistieron los senadores Ernesto Gándara y Héctor Larios, así como Gildardo Real, el coordinador de la campaña de Javier a la gubernatura. También estuvo presente el gobernador de Querétaro, Francisco Domínguez.
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