CONTRAPESO
Por Jesús Olivas Figueroa

Un tipo serio, incluso podría decir introvertido, pero definitivamente no tiene un pelo de tonto, alguien vio en él el talento necesario como para enderezar el barco que transporta la modificación de ley de los llamados juicios orales.
Su nombre poco conocido hasta hace cuatro meses, Raúl Guillén, catedrático por convicción, añora esos días donde su mundo eran las aulas de clase y los libros sobre leyes y otros temas que devoraba con singular gusto.
Ahora el sueño escasea, y los alumnos no son su principal preocupación, ahora se enfrenta con el enjambre de la abogacía y esos temas legaloides que a simple vista termina por aburrir hasta a el más apasionado de las leyes.
Guillén habló claro con el Colectivo de Reporteros, vendió la modificación a esta ley, pero en ningún momento nos la quiso meter con calzador, ni se apasionó, ni evidenció ansiedad, su trabajo fue aseado y lo que quiere es dar a conocer la ley.
Y es que si bien es cierto, su trabajo es convencer al colectivo sonorense de que esta modificación es lo mejor que le puede pasar a los ciudadanos, no ocultó nada, y dejó claro que la ley se puede perfeccionar y será una labor titánica pata que el gremio y población asimile cien por ciento los cambios que se habrán de dar.
El nuevo sistema de justicia penal vendrá a acelerar los casos menores ante la ley, delitos como el robo, que según datos oficiales, oscilan en un 63 por ciento de los casos totales, podrán ser resueltos en un lapso de una hora, lo que significa un ahorro exorbitante en comparación a un juicio de ocho meses.
Otros como tráfico de drogas y extorsión al ser delitos graves, tendrán que seguir los procesos como hasta ahora se ha realizado, sin embargo, insistió que la ley es perfectible y seguramente en la segunda etapa de la modificación se verán esos temas para agilizar la ley de México y hacerla ahora sí, pronta y expedita como lo mandata la constitución.
Por momentos le salía el romanticismo catedrático, y espera que con estos cambios se de la oportunidad de cambiar las cosas y que el servicio público se transparente de manera tal que el país empiece su cambio pian pianito.
Cambiarle el chip a la ciudadanía será complicado, Guillén lo afirmó de manera categórica, su mano derecha evidenciaba firmeza y su voz no se quebró, “la gente está impuesta a ver a la gente en la cárcel, ese reto de hacerles saber que no todos son culpables ni todos inocentes, será al que tenemos que vencer”.
Siguió su función de convencimiento sin aferramientos…
“No conozco ninguna ley perfecta, haremos lo mejor posible”, apuntó.
Y es que el Doctor sabe de antemano que los problemas y candados brotarán a borbotones, sin embargo también asegura que los detalles se irán puliendo conforme vayan saliendo, pues los inconmensurables no son exclusivos de un tema en específico, sino de la vida misma.
La modificación a ley del nuevo sistema de justicia penal pondrá a prueba a los medios de comunicación y periodistas, pues Guillén expuso que el gremio deberá atender y entenderle a la ley, pues tendrá responsabilidades marcadas en cuanto a la presunción de inocencia.
Es decir, no se podrá enjuiciar mediante notas, reportajes o simples comentarios a los presuntos culpables, y aunque no marca un castigo penal, si se apelará a la ética de cada medio y periodista.
Aclaró que penalmente no se enjuiciará a los medios, pero si por otras vías, por lo que apeló a la buena intención de estos para hacer de la ley, un sistema seguro y transparente, eso, lo dijo Raúl Guillén con cierta dosis de preocupación en su rostro.
Bien pues, la modificación de ley del sistema de justicia penal vendrá a revolucionar el mundo de los juzgados, jueces, Ministerios públicos, abogados, delincuentes y acusadores, y por supuesto, a la sociedad.
Se busca lo que nunca se ha tenido y lo plasma de manera categórica la constitución política de los Estados Unidos Mexicanos, una justicia pronta y expedita, este es el inicio, esperemos que los obstáculos vayan cayendo de a poco, que se extingan.
Primer conflicto por reos de “Topo Chico”
Nos confirman que ya se dio el primer conato de inconformidades por los reos que trasladaron de Nuevo León luego de la masacre de 49 presos que se dio en aquel penal federal.
Hermosillo recibió a 55 de los 231 que sacaron de Topo Chico por el enfrentamientos atroz que se dio, y de inmediato delincuentes en rehabilitación marcaron su línea en el CERESO capitalino, y aunque fue una “bronca” menor, el antecedente no es muy promisorio.
Me imagino que el Secretario de Seguridad en Sonora Adolfo García Morales ya tiene un esquema listo para implementarlo y evitar excesos en el penal, de lo contrario, ¡ojo! pues la rabia que traen los presos de Nuevo León se puede desparramar en Hermosillo, y entonces sí, otro “Topo Chico” no se puede permitir.
Listo…Dios los bendiga, cuide y proteja…
Cualquier duda, aclaración o crítica mi correo es jessolfi@gmail.com Twitter @jessolfi_y
