
El Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y la Justicia Penal, A. C. publicó en 2014 el rating de las cincuenta ciudades más violentas del mundo, en las que resultó en el lugar número 31 Ciudad Obregón y el señalamiento de las causas que originaron tal ingreso fue el inusitado incremento de asesinatos que se dieron en 2012 y 2013. Se manejaron diferentes indicadores como usted podrá darse cuenta en su informe. http://goo.gl/2ytYYD
Para el informe de la misma organización, ciudad Obregón resultó estar en la posición 50, pero no dejó de estar fuera de dicho análisis como si lo estuvieron otras ciudades como Torreón, Ciudad Juárez, Chihuahua, Nuevo Laredo y Cuernavaca. http://goo.gl/KYKOnr
Lo peor de todo es que si se estudia dicha posición de Ciudad Obregón en México el resultado se reduce pues de las diez ciudades más violentas no deja de estar entre las cinco principales.
Asimismo, los estudios realizados por dicho Consejo Ciudadano, apoyado por el Sistema Nacional de Seguridad y organismos internacionales que miden el grado de incidencia delincuencial en el mundo arrojó en 2012 que de 237 mapas de riesgo, en los 21 principales, se colocara a la ciudad de Hermosillo se le colocara en el número 19, arribita de Culiacán y debajo de Reynosa. http://goo.gl/sIBGZA
Para que los mapas de incidencia cambien, las diferentes variantes, sobre todo el índice de pobreza, marginación, fenómenos conductuales, programas educativos y situación económica de un estado deben reflejarse positivamente en el tejido social y en los últimos tres años en Sonora vivimos con indicadores por debajo de la media nacional por lo cual lo más seguro es que pertenezcamos a una escala peor que la del 2012. No hay que tener un dedo de frente para entenderlo.
Si tomamos en cuenta que Ciudad Obregón y Hermosillo son las ciudades que en conjunto suman más de la mitad de la población de Sonora, pues la situación no es halagadora.
Recuerdo que en una ocasión el entonces gobernador Eduardo Bours comentó que el problema de la delincuencia era la impunidad, es decir, se atrapaba a los delincuentes y salían libres bajo fianza o con libertad total gracias a la compra de agentes del Ministerio Público y de jueces. Claro que la policía no escapaba a este señalamiento.
Parece que este gobierno si quiere cambiar la situación. Los juicios orales atacarán en gran medida la impunidad de los jueces que, tengo entendido, ante el enorme número de expedientes que tenían que leer, una chamba de los mil demonios, se veían tan abrumados que lo más fácil era corromperse. Se comprende, pero no se justifica.
Ahora que el subprocurador Carlos Castillo nos habló de las causales de nueve de los once asesinatos –van trece al día de hoy en Hermosillo–, nos dimos cuenta que poco tenía que ver la liga con narcos. Hacen un buen trabajo, pero como puede observarse, éste se ejercitará conforme a la voluntad de los jefes de la procuraduría quienes deben estar ojo avizor para que no se descomponga el escenario.
Por otra parte, el famoso mando policial único, debió venderse a los alcaldes y a la población en base a indicadores como el que aquí le presento que justifica ampliamente la actuación de esta nueva modalidad pues los municipios y los estados, hay ocasiones, que no cuentan con la capacidad de atención para reducir el índice delincuencial.
Y no, no se vale que a base de comparaciones mal hechas, o tratando de hacer quedar mal a las corporaciones policiacas de los municipios, pretendan por la fuerza imponerlo, ¿por qué no levantar consensos en la población?
Pero en fin, esto parece que quedó atrás en la pugna por impulsar el mencionado bando único.
Para finalizar con este tema, el hecho de que la gobernadora Claudia Pavlovich haya sido impulsada a ocupar el aspecto de transparencia de todos aquellos que ocupan la Conago, la verdad es que, como le dijeron al hombre araña, todo gran poder, conlleva una gran responsabilidad y por eso Sonora y sus autoridades estarán a partir de hoy en la mira del resto de los Estados.
Esto será una gran ventaja en la lucha contra la delincuencia pues los funcionarios deberán caminar derechito y el primer punto que deben abatir en este 2016 es sacar a Ciudad Obregón de ese indicador de vergüenza que significa pertenecer a las cincuenta ciudades más violentas del mundo. Nada fácil, pero tampoco imposible y si lo lograron ciudades con Juárez, ¿por qué no la de Sonora?
Ese es el primer reto serio para las autoridades encargadas de la procuración de justicia, sin duda alguna y que podremos ver, analizar y criticar, al cabo que ni sabemos hacerlo.
EN FIN, por hoy es todo, mañana le seguimos, si Dios quiere.
