El Zancudo
(No mata, pero hace roncha)
Arturo Soto Munguía

Nuestra clase política podrá no ser muy buena a la hora de trazar rutas críticas para superar el desmantelamiento institucional que dejó la administración pasada, pero ya probaron ser muy buenos a la hora de enredar soluciones, meter zancadillas, puñaladas traperas y piquetes de ojo.
A estas alturas ha quedado muy claro que existen dos campos en los que se librarán las batallas que vienen: en el ámbito estatal, la aprobación del presupuesto, y en el municipal, el incremento a las tarifas de agua en Hermosillo; ambos teniendo como telón de fondo eventuales arreglos a trasmano para que el ajuste de cuentas con el pasado y sus personeros no sea tan violento.
Se trata de una vieja práctica que parece no tener fecha de caducidad, sino que al contrario, se reedita cada año, dejando un reguero de muertos y heridos en el campo de batalla, como una cuota que invariablemente aportan los ciudadanos, pero cero bajas en los ejércitos partidistas, salvo uno que otro que cae después, en la prueba de las urnas.
En el debate sobre el presupuesto, es notable la intención del frente panista para no dejar pasar la solicitud de reestructuración de la deuda -que se duplicó en la pasada administración alcanzando los 21 mil millones de pesos-, así como la contratación de créditos hasta por cinco mil millones para darle operatividad financiera al gobierno del estado.
La reestructuración y el crédito parecen ser la única salida a la debacle financiera que dejó Padrés y su banda, pero al mismo tiempo constituyen para los blanquiazules la oportunidad de oro para llenarle de piedritas -y piedrotas-, el camino a la administración de Claudia Pavlovich, y los posicionamientos de algunos diputados del PAN así lo hacen ver.
De la dirigencia estatal de ese partido ni hablamos, porque está prácticamente desaparecida. Juan Bautista Valencia Durazo huele a cadáver político y ya tiene algunas semanas que no aparece, si bien es mejor que así sea, ya que cada vez que lo hace es para que le recuerden su condición de sujeto de investigaciones por la sospechosa compra de terrenos en el Vado del Río, un caso del que por cierto no se ha vuelto a saber nada.
De las decenas de kilos de fojas que integran ese expediente, y que fueron muy publicitados durante la campaña electoral por la hoy jefa del gabinete de Claudia Pavlovich, Natalia Rivera Grijalva, no se tienen noticias.
En el ámbito municipal, sí se han fijado posiciones respecto al tema del incremento a la tarifa de agua potable, un tema muy redituable en el que ya el dirigente municipal del PAN, Eduardo Romero se manifestó en contra, lo mismo que la filopanista Unión de Usuarios, sempiterna organización que de vez en vez, vende caro su amor, aventurera.
A la oposición al incremento se han sumado los regidores del Movimiento Ciudadano y, desde luego, los diputados del PAN, montados en un discurso muy vendible, sobre todo si se hace abstracción de las causas que propiciaron ese incremento, señaladamente la aprobación, en 2010 durante la administración de Javier Gándara Magaña, de un incremento del 35 por ciento a la tarifa, que permitiría obtener recursos para el financiamiento de la planta tratadora de aguas residuales.
El presidente municipal de Hermosillo, Manuel Ignacio “El Maloro” Acosta enfrenta una situación complicadísima, pero está resuelto a asumir los costos del incremento consciente de que no hay otra salida si se quiere sanear las finanzas del organismo operador, destinar recursos a la rehabilitación de la muy deficiente red de distribución y comenzar a sentar las bases para una infraestructura hidráulica con proyección de al menos 20 años para la ciudad.
En su carácter de anfitrión, durante la VI Sesión del Consejo de Cuencas del Alto Noroeste, el munícipe hermosillense reflexionó respecto a la compleja situación en que se encuentra inmersa la capital sonorense en la actualidad.
“Aquí en Hermosillo estamos haciendo lo que nos toca, sabemos que estamos encontrando y enfrentando un reto importante, no sólo en el tema del abasto del agua, sino también por el desmantelamiento institucional con el que nos hemos encontrado”, reveló.
Lo procedente, sostuvo, es abordar el complejo panorama con responsabilidad y objetivos bien definidos, pero sobre todo con claridad que lo que la actual administración haga en los próximos 3 años impactará a las próximas generaciones de hermosillenses.
Así que tomen sus localidades, porque estas fiestas decembrinas estarán amenizadas por un bonito debate en el que todavía nadie sabe de qué cuero saldrán más correas.
II
Aunque la elección del nuevo presidente de la Unión Ganadera Regional se llevará a cabo hasta abril del año próximo, el relevo de Luis Sierra Maldonado ha despertado gran interés entre los rancheros sonorenses y ya se han abierto algunas cartas para sucederlo.
Uno que viene empujando fuerte es Manuel Montaño quien, entre los que han ‘sonado’ hasta ahora, es el que acredita mayor experiencia, no sólo por provenir de una familia de larga tradición ganadera, donde ha conocido de buenos y malos tiempos en la crianza y comercialización del ganado.
Pero no sólo sabe del manejo de ranchos, sino que desde hace muchos años conoce las entrañas de la organización que agrupa a los rancheros sonorenses, pues desde hace muchos años ha sido consejero durante las gestiones de Sergio Torres Serrano, Alfonso Elías Serrano, Enrique Cubillas Corral, Jorge Luis Molina Elías y el propio Luis Sierra Maldonado.
Además es el único que tiene experiencia en la dirección de una Asociación local, ya que presidió la de Nacozari en ocho ocasiones y sabe de la necesidad de rebasar el limitado ámbito del escritorio y llevar las gestiones de la Unión a los distintos municipios, sobre todo los que tienen que ver con la investigación, el financiamiento y la asesoría para obtener recursos federales y estatales.
Manuel Montaño también ha estado exitosamente al frente de la Sociedad Cooperativa de los Ganaderos Organizados de Sonora (Socogos) y de la organización de la ExpoGan, de forma honoraria, ya que son cargos por los que no se obtiene remuneración.
En una contienda de ‘piso parejo’, Manuel Montaño lleva ventaja al tener un perfil que conjunta experiencia y resultados, algo que se obtiene con honestidad, trabajo en equipo y una política de puertas abiertas, algo a lo que el señor sí le entiende.
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