El Zancudo
(No mata, pero hace roncha)
Arturo Soto Munguía

Con la comparecencia del ex tesorero Mario Cuen Aranda comienza el desfile de funcionarios del gobierno de Guillermo Padrés ante la Fiscalía Especial Anticorrupción, donde ayer por la mañana montamos guardia varios reporteros, esperando una declaración del indiciado, o del propio fiscal Odracir Espinoza Valdez.
No apareció ni una ni otra. El cananense salió, después de una hora y media y emprendió la graciosa huida, acompañado de un par de hombres, que podrían ser sus abogados y se trepó a una camioneta sin responder las preguntas de los colegas.
El fiscal especial tampoco salió, sino que envió a su vocero, Salvador Ávila, que no reveló dato alguno sobre lo que sucedió dentro de esas oficinas, y se limitó a informar que existen 30 expedientes que contienen los temas sobre los cuales deberán ser interrogados varios ex funcionarios.
No significa que sean 30 los comparecientes, pues hay casos en que uno solo de ellos deberá responder por más de uno. En el caso concreto de Mario Cuen, por ejemplo, éste fue llamado por la fiscalía para que responda por seis.
Considerando ese dato, el lapso de una hora y media parece poco tiempo para que haya declarado sobre tantos temas, por lo que se puede presumir que el ex tesorero se reservó el derecho a declarar y sólo se dio por presentado para conocer de los asuntos y preparar su defensa.
Por el semblante que tenía al salir a paso veloz, huyendo de cámaras y micrófonos, también se puede presumir que los expedientes contienen asuntos serios, mismos que por el momento no es posible conocer.
Como sea, con la de ayer se abre la temporada de pasarelas judiciales, que este día continuará nada más y nada menos que con el ex secretario de Gobierno y acaso el más malquerido de todos los padrecistas (incluso por todos los miembros del gabinete a los que hizo sentir su poder y su altanería), Roberto Romero López.
Quien fuera brazo derecho de Guillermo Padrés puede asistir o no a su primer citatorio, lo cual se sabrá este mismo viernes. Lo único cierto es que la fiscalía especial ya está trabajando en lo suyo, lo cual puede aplacar un poco la presión social sobre un gobierno que en sus primeros 38 días ha diagnosticado un desastre financiero que alimenta la capacidad de asombro de los ciudadanos, pero también se mueve en el resbaladizo terreno del desencanto, porque la gente quiere ver responsables tras las rejas, sin reparar en procedimientos y tiempos legales.
Por lo pronto parece buena la estrategia gubernamental de mantener en un carril esos procedimientos, mientras en otro se mueve presentando resultados en temas sensibles y que los reposiciona frente a una ciudadanía no sólo desencantada, sino francamente indignada por el abandono al que la condenaron sus antecesores.
Ayer acudimos también al encuentro de la gobernadora Claudia Pavlovich con estudiantes universitarios destacados, a quienes durante los últimos siete meses se les suspendieron sus becas sin más explicación que las que solía dar el tesorero Mario Cuen a los proveedores del gobierno cuando reclamaban sus pagos: “no hay y háganle como quieran”.
Se trata de poco más de 16 mil jóvenes de escasos recursos que con esas becas aliviaban un poco el gasto familiar, pero que desde marzo pasado dejaron de recibir ese apoyo.
La gobernadora informó que en gestiones ante el presidente se consiguieron 55 millones de pesos, de los cuales ayer comenzaron a depositarse los primeros 27 millones en las cuentas de los estudiantes, ante quienes el secretario de Educación y Cultura, Ernesto de Lucas se comprometió a que nunca más volvería a suspenderse el programa de becas.
El tema tuvo una profunda carga emotiva, pero también una gran carga política. Los jóvenes universitarios (y desde luego sus padres, hermanos) constituyen un muy interesante (y numeroso) universo de ciudadanos que con la reactivación del apoyo económico perciben la diferencia entre un gobierno y otro. Todos esos chavos y chavas tienen además, su credencial del INE y la posibilidad de usarla no sólo para acceder al antro, sino a las urnas. Y aquellos que aún no cumplen los 18, los cumplirán en los próximos tres años.
Por eso resulta poderosa esa jugada de tres bandas en la que por un lado se persigue a los responsables del desastre en el gobierno anterior; por otro se proyectan políticas de largo plazo en todos los sectores, y por el otro, se resuelven problemáticas muy concretas en grupos sociales específicos.
II
Ayer fue un día intenso en cuanto a cobertura de eventos, así que también asistimos al acto donde el alcalde Manuel Ignacio ‘El Maloro’ Acosta tomó la protesta al ‘Gabinete Espejo’, que no es otra cosa que un grupo de ciudadanos de reconocida solvencia moral y trayectoria social, con la tarea de aportar su perspectiva al quehacer gubernamental, y asegurarse que las políticas públicas realmente favorezcan a las mayorías y no a ciertos grupos de interés.
La idea, ciertamente no es nueva. Se inscribe entre esas muchas iniciativas desarrolladas por otros gobiernos, orientadas a ‘ciudadanizar la política’, que a veces ha dado resultados y las más, se han diluido en lo cosmético, en el barniz de la democratización de las políticas públicas que cubre sólo temporalmente el verdadero rostro de gobiernos corrompidos desde la médula.
No decimos que éste sea el caso, sino que hasta el gobierno de Padrés tenía entre las estrellitas que lo guiaban por el camino de la ciudadanización, todo un catálogo de frases hechas y lugares comunes (tipo “cero soberbia y mucha, mucha humildad”) para proyectar todo lo que no era, lo que nunca fue.
El gobierno del Maloro Acosta tiene hoy la oportunidad de marcar la diferencia en este sentido y apoyarse de verdad en ese grupo de ciudadanas y ciudadanos comprometidos con su comunidad, para cumplir la expectativa de esa gran base social que lo llevó a Palacio Municipal.
Los nombres de quienes integran ese gabinete espejo son los siguientes, y la engabinetada lectora, el espejeado lector podrá sacar sus propias conclusiones:
Tesorería, Benjamín Aguilar Gutiérrez; Desarrollo Social, Miguel Ángel Figueroa Salcido (El Mágalo); Oficialía Mayor, Luis Sierra Abascal; Salud Pública, Alfredo Padilla Barba; Sindicatura, Gilberto Gutiérrez Quiroz; Servicios Públicos, Luis Felipe Camou León; Infraestructura, Desarrollo Urbano y Ecología, Francisco Ibarra Salgado; Atención a la Mujer, Aída Isibasi Araujo; Concertación de Obra Pública, Ana Karina Maldonado Andrews; Instituto de la Juventud, Jorge Aguirre Robles; Fomento Económico, Luis Edmundo Grijalva Parra; IMCA, Ana Aurora López Portillo; Turismo, Franco Becerra Boyayín y Goytia; DIF, Martha Aguayo de Uruchurtu; Deporte, Jorge Mungaray Germán.
Vale hacer notar que en el evento estuvieron la titular del Instituto de Transparencia Informativa del estado, Arely López y el contralor estatal, Miguel Ángel Murillo, que sacó de su ronco pecho una de esas emotivas piezas oratorias que le han dado fama, aunque no dinero. Bueno, no mucho.
Estaremos pendientes de cómo funciona este gabinete espejo, del que esperamos no sea como otros intentos por ciudadanizar el ejercicio de gobierno, que terminaron como el espejito de la bruja del cuento, que siempre respondía “Tú”, cuando la bruja le preguntaba quién era la más bonita…
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