Maloro y Claudia: hora de dejar de ver el futuro con la nuca

El Zancudo
(No mata, pero hace roncha)

Arturo Soto Munguía

Maloro y CPA 13 sep

Dos días de asueto que en realidad fueron de tremenda refriega política, entre rendición de protestas, ceremonias y celebración de fiestas patrias, informes, integración de gabinetes, instalación de cabildos en lo que parece ser apenas el prólogo de una novela de terror que apenas comienza y a cada vuelta de página depara nuevos sobresaltos.

Desde la noche de ‘el Grito’, un alto funcionario del gabinete de Claudia Pavlovich confiaba a este columnista, con asombro mal disimulado, que las condiciones en que encontró su oficina eran muy similares a las de una casa recién atacada por los ladrones: televisiones, computadoras, archivos y hasta las claves de wi fi para conexión a internet se llevaron. Un día después, la propia gobernadora declaraba que en Palacio no habían dejado ni siquiera plumas ni hojas blancas.

Fue como si, para no dejar a dudas de las dimensiones del atraco y la enjundia de los atracadores, hubieran decidido -‘para que hablen con razón’- arrasar hasta las cosas de valor ínfimo, nomás por hacer el daño.

La fiscalía especial anticorrupción, anunciada por la gobernadora para que entre en operación dentro de un par de semanas más, y cuyo titular aún no ha sido designado, tendrá trabajo de sobra en los meses por venir, no para descubrir y llamar a cuentas a quienes se robaron plumas y lapiceros, sino a los responsables del desvío de recursos por al menos diez mil millones de pesos cuyo destino no está debidamente explicado en el análisis de la cuenta pública realizado por el Instituto Superior de Auditoría Fiscal.

El trabajo de esa fiscalía debe tener sus propios tiempos y ritmos, dejando que el gobierno recién estrenado avance en otros menesteres que no son menos importantes, como los trabajos de reconstrucción de la infraestructura en pueblos y ciudades, pues la nueva administración no puede pasar más tiempo quejándose del desastre, saturando su agenda con lamentos y posponiendo las acciones encaminadas a resarcir los daños.

Ya tuvimos seis malhadados años de un gobierno que no gobernó, y cuando no estaba robando se ocupaba de justificar su inacción con el pretexto de que todo era culpa de administraciones anteriores.

El gabinete legal y ampliado de Claudia Pavlovich prácticamente está integrado en su totalidad y sus titulares deberán echar mano de mucha imaginación, creatividad y trabajo bien organizado para cumplir con esa tarea anunciada desde el primer día de este gobierno, en el sentido de que durante el primer mes resolverán lo urgente y el primer año lo necesario. Y urgencias hay muchas.

Algo parecido sucede en el Ayuntamiento de Hermosillo. Durante su discurso cuando rindió protesta como alcalde, Manuel Ignacio Acosta fustigó a las dos administraciones municipales anteriores, encabezadas por los panistas Javier Gándara Magaña y Alejandro López Caballero, sucesivamente; hizo un recuento de los daños y se comprometió a resolver en un plazo de tres meses, el gravísimo problema de vialidad y seguridad que representa el deplorable estado de las calles en Hermosillo.

Algo debe traer El Maloro bajo la manga, para comprometerse a resolver un problema cuya solución requiere no sólo de mucho dinero, sino también de mucho trabajo y mucha transparencia, pero además, planeación, organización y una muy buena comunicación con la ciudadanía, pues esos trabajos implican el cierre y cambio de sentido en las calles, desviaciones, rutas alternas y otras cosas que temporalmente suelen ser más desquiciantes que el problema original.

En su segundo día como presidente municipal, El Maloro se reunió con los trabajadores del área de bacheo, quienes lo pusieron al tanto de lo que ocurrió allí durante los últimos años, y el problema es más grave de lo que parece.

Y lo que ocurrió fue que, entre otras cosas, se inflaron costos, se mantuvo ocioso ese departamento, mientras subcontrataban empresas que ‘barnizaban’ las calles con asfalto de mala calidad, cobrado como concreto hidráulico y se hicieron grandes negocios con sobreprecios en la contratación de maquinaria, mientras la del ayuntamiento estaba ociosa. El resultado está a la vista de todos los hermosillenses, y las mentadas de madre cada vez que alguien cae en un bache es el relato cotidiano en la ciudad.

Como discurso, el compromiso de resolver esto por parte del nuevo alcalde es impecable música para los oídos de los hermosillenses. Pero si no comienzan a verse resultados, los madrazos pueden cambiar de destinatario.

Ni Claudia ni El Maloro pueden darse el lujo de reeditar pretextos y patear el bote o vivir viendo el futuro con la nuca. Eso ya lo vivimos, y también sus consecuencias.

Ahora bien, ninguno de los dos son improvisados ni carecen de capacidad de gestión y contactos en el gobierno federal. Si se comprometieron a dar resultados en el cortísimo plazo, es porque saben que pueden cumplir con ello, de manera que en los próximos días tendrán que verse avances en ese sentido. Si lo consiguen, estarán marcando la diferencia rápidamente y respondiendo a la confianza ciudadana.

II

En ese mismo sentido, pero en otro tema, fue recibido con beneplácito el anuncio de que la próxima semana quedará en libertad Mario Luna, indígena yaqui con el que se cebaron las huestes padrecistas al mandarlo a prisión mediante un proceso más sucio que sus conciencias.

Con él estuvo preso Fernando Jiménez Gutiérrez, otro de los representantes de la tribu yaqui, opositores al Acueducto Independencia y quien hace unas semanas recuperó su libertad.

La defensa de Mario Luna ha presentado un incidente de desvanecimiento de pruebas que se traducirá en su pronta liberación, para cerrar otro capítulo del revanchismo político de los que ya se fueron, aunque mucha gente sigue haciendo votos para que no se hayan ido tan lejos que no sean alcanzados por el largo brazo de la ley.

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