El Zancudo
(No mata, pero hace roncha)
Arturo Soto Munguía

Para retomar el hilo del tema con el que cerramos la semana anterior, van algunos apuntes sobre otra de las dependencias que aumentaron considerablemente su nómina en este sexenio, especialmente con personal de confianza (nivel 9 al 14), a fin de darle cobijo a una nutrida estructura clientelar de amigos que reclamaban méritos de campaña.
La mejor prueba, aunque no la única, la constituyen los delegados regionales de la SEC en diversos municipios. De acuerdo con información obtenida en abril de 2014 por la vía de una solicitud a la Unidad de Transparencia, ocho de los 13 delegados ni siquiera son profesores, pero tampoco cuentan con un perfil siquiera cercano a la docencia o a la administración en el área de educación.
Citamos los casos:
Miguel Ángel Soto Montaño, delegado en San Luis Río Colorado tiene experiencia en la actividad empresarial relacionada con el sector hotelero; y en la administración pública, en centros penitenciarios y la dirección de Bebidas Alcohólicas.
En Puerto Peñasco el delegado es Luis Gustavo Pérez Muñoz, que como empresario tiene experiencia en el ramo de la construcción y nada más. El resto de su currículum es estrictamente partidista, destacando su condición de coordinador sectorial del tristemente célebre grupo Fuerza XXI (creado en 2009 con la divisa de ganar los 21 distritos locales electorales, y comandado en esos tiempos por Adrián Espinoza, el no menos tristemente célebre ‘Cuervo apocalíptico de la desesperanza’, hoy subsecretario de Gobierno).
En Cananea, el delegado de la SEC es Pablo Hernández Frausto, cuya experiencia se remite al sector minero.
En Agua Prieta, el delegado es Arnoldo Barraza Gámez, con experiencia en ventas en el sector ferretero.
En Moctezuma, el delegado es Carlos Omar Andrade Esquer, músico, con experiencia en la iniciativa privada.
En Guaymas, el delegado es Francisco J. Manzanares, cuya experiencia profesional tiene que ver con gasolineras y transportes.
En Navojoa, el delegado es Carlos Alberto Quiroz Romo, con experiencia en la iniciativa privada, en los ramos de la construcción, vivienda y banca. Ees el único que acredita trabajo en la administración pública, en el Registro Agrario Nacional y en Profepa.
El delegado de Cajeme es el que se voló la barda. Andrés Salas Sánchez es pensionado de Pemex y vendedor de Caguamanta. Por el apellido, infiero que es propietario, socio o con alguna relación con la caguamanta de Plano Oriente, que en Ciudad Obregón es de lo mejorcito que se prepara, aunque no me queda claro si eso le sirva para sus funciones como delegado de educación.
Todos ellos tienen nivel 11, devengando un sueldo de aproximadamente 50 mil pesos mensuales, puntuales, limpios de polvo, paja y responsabilidades relacionadas con el sector educativo.
Pero no son los únicos, como se decía anteriormente.
La Secretaría de Educación y Cultura del gobierno de Sonora cuenta con una plantilla de personal de confianza integrada por 444 funcionarios. Para darse una idea de lo que eso representa, citemos que la Secretaría homóloga en el Estado de México no llega a 300 empleados de confianza.
Nada más en el despacho del secretario, éste tiene a su cargo a 54 funcionarios con diferentes cargos, incluyendo cuatro choferes con nivel de jefe de departamento, dos secretarias ejecutivas, cuatro asesores (En tono de chascarrillo se dice que etimológicamente ‘Asesor’ viene de “Ace” -de hacer: la hache es muda-, y de “Sor” –Madre-, por lo que en traducción libre significa: “El que hace pura madre”.
Allí cobran además, 36 funcionarios de confianza que son pagados con recursos federales.
La lista es larguísima. Pero conviene citar aquí el caso del Ifodes (Instituto de Formación Docente del Estado de Sonora), que dirige Reginaldo Duarte Íñigo, maestro rural, diputado en la anterior legislatura, en la que subió un par de veces a la tribuna, para solaz y esparcimiento del respetable público que no daba crédito a su risa nerviosa y tartamudeante lectura de iniciativas que evidentemente no fueron elaboradas por él.
Pero el señor tiene nivel 14. Es decir, cobra como Secretario, unos 140 mil pesos mensuales.
Ese instituto contaba, hasta antes del arribo del nuevo sonora, con 18 funcionarios en su estructura de personal de confianza. Hoy tiene a 140 empleados a su servicio.
En el Ifodes, por cierto, una auditoría federal descubrió irregularidades por más de mil millones de pesos, que la docente lectora, el indecente lector podrá recordar en esta columna http://h.canalsonora.com/ahora-el-ifodes-descubre-auditoria-federal-desvio-de-recursos-por-mas-de-mil-mdp/
Por lo pronto, aquí la dejamos.
II
Tremenda sacudida en la opinión pública nacional al revelarse ayer que uno de los cuerpos encontrados en un departamento de la colonia Narvarte, del Distrito Federal, fue el de Rubén Espinoza Becerril, fotoperiodista de Proceso, Cuartoscuro y otros medios de comunicación; crítico del gobierno de César Duarte de Ochoa en Veracruz y documentalista de diversas protestas sociales.
En el mismo departamento se encontraron los cuerpos, con huellas de tortura y un balazo en la cabeza, de Nadia Dominic Vera Domínguez, antropóloga, promotora cultural, activista de #YoSoy132 en Veracruz y constante crítica del gobierno de Duarte; y de Yesenia Quiroz Alfaro, maquillista, originaria de Mexicali, Baja California.
Dos mujeres más fueron asesinadas bajo el mismo método allí mismo, pero no han sido identificadas. Una de ellas, aparentemente de origen colombiano, lo que ha servido para alimentar versiones apresuradas sobre un ajuste de cuentas del narcotráfico, y otra que sería la trabajadora doméstica en ese departamento.
El periodista Espinoza Becerril fue un ‘desplazado’ por la falta de garantías para el ejercicio de su profesión en Veracruz y había denunciado el acoso y amenazas en su contra. Nada se hizo por protegerlo.
Hoy está muerto, para incrementar a 88 la lista de periodistas asesinados en este sexenio, y a 14 los que han caído en Veracruz, el estado que ocupa el primer lugar como la región más peligrosa para el ejercicio del periodismo en México.
Ayer se realizaron manifestaciones en diferentes estados del país, para condenar el crimen de Rubén y de sus acompañantes y las protestas seguramente se mantendrán para exigir justicia, alto a las agresiones contra periodistas y fin de la impunidad.
Desgraciada, lamentablemente, las protestas no parecen hacer mella en una clase política insensible, ensimismada en sus frivolidades, como es el caso de la procuradora General de la República, Arely Gómez, que ayer, en medio de la consternación por la barbarie, utilizó su cuenta de Twitter para mandar una felicitación a la esposa del presidente Peña Nieto, Angélica Rivera, para desearle lo mejor en su cumpleaños.
La forma es fondo. Si lo que se quiere proyectar es un gobierno ausente, habitando el otro lado de un país en llamas, están haciendo lo correcto.
No es casual, así, que la más reciente encuesta de Reforma ubique como el mejor posicionado en la carrera por la presidencia en 2018, nada más y nada menos que al Peje. Después del fiasco que resultaron Fox y Calderón, y lo que está haciendo Peña Nieto, no tiene por qué extrañar si la gente está planteándose que estaríamos mejor con López Obrador.
Y quizá se esponjen los priistas, pero igual se esponjaban los padrecistas cuando advertíamos que no era posible tanto cinismo, tanto crimen, tanta impunidad, tanta soberbia.
El mensaje de las urnas en este 2015 fue ejemplar. Aguas.
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