El Zancudo
(No mata, pero hace roncha)
Arturo Soto Munguía

Estaban las cervezas muy frías aquella tarde de diciembre en La Bohemia, la cantina más antigua de Hermosillo, donde algunos parroquianos departían como suelen hacerlo quienes cotidianamente se dan cita allí para teorizar sobre los males que aquejan al mundo y ponderar las rutas críticas para superar desde el conflicto en Ucrania hasta el latrocinio rapaz del gobierno panista de Sonora que ordenó a sus diputados revivir el impuesto sobre tenencia vehicular, que se encontraba en tasa cero en la Ley de Ingresos.
Allí estaban el colega y amigo Humberto Corral y el dirigente del sindicato de guardias de seguridad (CTM) Claudio Huidobro, que ya habían acordado la agenda diplomática para el restablecimiento de las relaciones Estados Unidos-Cuba; las tareas urgentes para ahuyentar las tentaciones golpistas de la derecha en Venezuela y un tratado para el desarme de Corea del Norte, entre otros temas.
En eso estaban cuando se enteraron que en el edificio del Congreso del Estado se dieron cita una veintena de ciudadanos que iban a reclamar a los diputados por la aprobación de la tenencia disfrazada. Y como la palabra sin los pasos es una palabra muerta, dejaron media caguama en la mesa y se dirigieron hacia la sede del Poder Legislativo, sabedores de que parte fundamental de la praxis política es hacerla de pedo, donde quiera que uno se encuentre.
Allá estaban Rebeca Villanueva, Luis Miguel Vargas, Francisco Salcido, Daniel Corvera, entre otros que a la postre se convirtieron en las figuras más visibles de un movimiento que resumió el descontento ciudadano contra ese impuesto que golpeaba el bolsillo de una diezmada clase media que ya no siente lo duro sino lo tupido de un gobierno abusivo, pero además, mentiroso. Recordaban muy bien que en campaña, Guillermo Padrés dijo que no habría nuevos impuestos ni incrementos a los ya existentes.
Fue un 17 de diciembre, para ser precisos, cuando esa veintena de ciudadanos convocados a través de Facebook, marcharon desde el Congreso hasta Palacio, y se movilizaron los siguientes cuatro días, decretando una tregua por las fechas navideñas.
Así comenzó todo.
El seis de enero, se realizó la primera gran caravana de automóviles por las calles de Hermosillo, pero el movimiento ya había prendido en otras ciudades como Obregón, Nogales, Navojoa, Guaymas y Caborca.
Al estilo del nuevo sonora (minúsculas deliberadas), el gobernador jamás buscó un acercamiento con los inconformes, sino que echó a andar su aparato policiaco y a su hoy extinto ejército de troles en redes sociales para descalificar, difamar, perseguir y hostigar a quienes se inconformaron.
Ese mismo día el gobernador ofreció una rueda de prensa en la que declaró que “no era de sonorenses bien nacidos” oponerse al cobro de la tenencia disfrazada. Allí surgió el nombre de “Malnacidos” con el que todavía se conoce a lo que después adquirió forma como Asociación Civil Sonora Transparente.
Las movilizaciones fueron subiendo de tono y convocando a más ciudadanos. La agenda legislativa y política en Sonora estuvo cruzada siempre por ese debate.
En esos días, el diputado perredista Carlos Navarro López recordó que en la Ley de Ingresos de Sonora existía un impuesto sobre tenencia de burros y caballos, lo que fue un escándalo nacional que exhibió al gobierno de Padrés de fea manera. También dio pie a la realización de una movilización denominada “La Marcha de los Burros”, que llegó hasta la Casa de Gobierno. Era el principio del fin de un gobierno que hoy se va, aborrecido por los ciudadanos.
También hubo movilizaciones en los días que Hermosillo fue sede de la Serie del Caribe y por primera vez aparecieron en las calles de la ciudad los paramilitares de la Policía Federal, armados hasta los dientes, en carros tanque blindados y ametralladoras calibre .50; helicópteros con bombas de ruido, toletes, cascos, chalecos antibalas y toda la parafernalia represiva para contener una marcha hacia el estadio de béisbol.
En esos días el gobierno de Padrés tuvo la brillante idea de enviar un grupo de precaristas a reventar una marcha que salió de los bulevares Progreso y Morelos; gente muy jodida, sobre todo jóvenes del lumpen armados de palos y cuchillos hechizos para provocar y agredir a los manifestantes.
Para el 24 de febrero, ese grupo, que después se conocería como el movimiento “Sí más impuestos” en un eufemismo puntual que sintetizaba magistralmente la presencia de un grupo de habitantes de cartolandia que luchaban porque les cobraran más impuestos, se hizo presente durante una marcha hasta el Vado del Río.
Allí aparecieron, embozados, varios jóvenes que se integraron a la marcha desde el Vado hasta Palacio de Gobierno, y antes de llegar la emprendieron a descontones contra activistas. También rompieron cámaras de video a reporteros y robaron celulares bajo la complacencia de la policía municipal.
Fueron, como diría Galeano, días y noches de amor y de guerra. Imposible resumir en una columna todo lo vivido en esas jornadas, que incluyeron fiestas y traiciones, como las de Daniel Corvera, al que ablandaron a putazos los cholos del padrecismo, y de ser uno de los promotores de este movimiento, pasó a ser un esquirol vergonzante.
Sólo después de esa agresión, el gobernador se dignó a convocar a los Malnacidos a una reunión en Palacio. Ahí se esculpió en el mármol otra de las aberraciones del discurso del gobernador, cuando les dijo algo así como “ustedes no saben lo que yo sé, porque yo no sé lo que ustedes saben”.
Ayer llegó a su fin este episodio. El Congreso aprobó por unanimidad la derogación del impuesto a la tenencia vehicular, desde 2013.
Desde este modesto espacio, vaya un reconocimiento a la sociedad que se organiza, que lucha y que no se deja. Una sociedad que está despertando y que ha encontrado en las redes sociales el foro que los partidos políticos no terminan de entender, o no les conviene, porque una y otra vez los rebasan.
Como rebasaron a un gobierno que jamás pudo entender lo sucedido, asesorado como estaba, y sigue estando, por gurúes de sus propias mediocridades.
Es, sin lugar a dudas, un triunfo de la resistencia ciudadana y una derrota más para el gobierno de improvisados que ahorita no saben dónde meterse.
II
El coordinador estatal del Movimiento Ciudadano, Alejandro Rodríguez Zapata está litigando las plurinominales asignadas a Carlos León y Gabriela Félix.
En un comunicado hecho llegar ayer a esta redacción establece que el proceso de asignación de pluris en esa organización política no ha concluido internamente y hace un llamado a la presidenta del IEES, Guadalupe Taddei Zavala y al resto de los consejeros electorales a ser cautos para no vulnerar la vida interna del partido.
A lo que se refiere, aunque el boletín no lo explica, es que el señor Rodríguez Zapata, quien por cierto enfrenta a su vez un litigio para desconocerlo como dirigente estatal, presentó inicialmente una lista de pluris en la que él iba como número uno. La dirigencia nacional de MC desconoció esa lista, por lo que el señor maniobró para incluir a su esposa.
Finalmente el IEES validó la lista presentada por la dirigencia nacional, en la que van como número uno Carlos León y como número dos Gabriela Félix, que por cierto ya recibieron su constancia de mayoría.
En fin, veremos en qué para este asunto, porque también el PAN está impugnando la asignación de pluris, ya que sostienen que al MC no le corresponden dos, sino una; de manera que la otra le correspondería al PAN en la persona de David Secundino Galván.
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