El Zancudo
(No mata, pero hace roncha)
Arturo Soto Munguía

Hay, en el fondo, gente agradecida con la fuga del Chapo Guzmán y la pirotecnia mediática para entronizar al sinaloense en el olimpo de los antihéroes nacionales que, bien vistas las cosas, resulta ser el de los héroes, considerando la legión de villanos que nos han gobernado.
En Sonora, por ejemplo, debe haber más de cuatro agradeciendo que todos los reflectores están puestos en la conquista de primicias sobre la verdadera talla de los calzoncillos de El Chapo, y no en los detalles sobre el proceso de entrega-recepción, sobre el que se comienzan a formar nubarrones de dudas acerca de eventuales negociaciones para pactar perdones o acordar impunidades.
Una buena noticia es la integración de Flor Ayala Robles Linares al equipo de Claudia Pavlovich para el proceso de entrega-recepción, sobre todo porque la diputada le entiende muy bien a los números y es particularmente reacia a probar atoles con el dedo, sobre todo si ese dedo viene de quienes durante los últimos años se encargaron de ofenderla, denigrarla, atacar a su familia y en general, denostarla de fea manera en las redes sociales.
Hay otros, en el equipo de Claudia, como el Pato de Lucas, de quien se dice no solamente es el encargado de recibir la administración en la SEC, donde, junto a la Secretaría de Salud y el Isssteson se perpetraron los mayores atracos al presupuesto estatal, sino que, me dicen, también se ha echado a cuestas la tarea de rescatar a algunos periodistas todavía bajo la férula de Jorge Morales y Luis Enrique Montejano, para que sigan haciendo el trabajo sucio, ahora para Claudia Pavlovich.
Esto aún no lo tengo confirmado del todo, pero en los próximos días estaremos en condiciones de confirmarlo o descartarlo. Sería muy lamentable descubrir que el Pato ande por ahí recuperando los servicios de cierta gente que durante los últimos seis años cargó con un bote de estiércol y una brocha gorda con la que llenaron de infamias a la gobernadora electa, sin respeto alguno.
Pero bueno, eso sólo lo sabe la propia Claudia Pavlovich y el Pato. Y bueno, creo que algo de eso debe saber también Manlio Fabio Beltrones, que no tienen nada qué ver en el asunto, pero también lo embarraron con esa brocha y nomás por eso podría tener derecho a voz, aunque no a voto. Digo.
Lo cierto es que hay demasiados pendientes en ese multicitado proceso de entrega-recepción, que seguramente dará de qué hablar en los próximos días que, aunque sean de vacaciones para la burocracia, se advierten como los más tensos de la jornada.
II
Se pone interesante la sucesión en el PAN nacional, pero también en Sonora, sobre todo por la incorporación de Damián Zepeda como aspirante a la secretaría General en la planilla de Ricardo Anaya, de la que dicen, se alzará con el triunfo bajo la premisa de que representa la opción para rescatar al PAN del mimetismo con el PRI que comenzó, creo, a reserva de que me lo aclaren, con la concertacesión en 1987, en baja California; siguió en 1988 con la validación del triunfo de Carlos Salinas gracias al Jefe Diego (mejor conocido como “La Ardilla”, porque no salía de Los Pinos) y de ahí para adelante hasta tropicalizar en Sonora a un PAN que en materia de corrupción y raterías, le dijo al PRI “Quítate que ahí te voy”.
Ricardo Anaya parece ser un joven político muy inteligente y preparado. Me da cierta desconfianza el hecho de que durante la campaña electoral recién pasada, fue uno de los más fieros defensores del proyecto de Guillermo Padrés y con él, también su prospecto a secretario General, Damián Zepeda.
También se le sumó el enterrador de mineros en Pasta de Conchos, siendo secretario del Trabajo con Calderón, Javier Lozano Alarcón, que se peleó con Gustavo Madero y ahora dice que Anaya no es “entenado” (así dijo) del señor Madero que todavía se recuerda en Hermosillo como el activista plazuelero que vino a gritar que el PRI se la iba a pelar y así.
Por lo menos en Sonora, mueve a la desconfianza el discurso renovador de Ricardo Anaya, cuando sus principales apoyadores son los padrecistas, hoy por hoy, depositarios de toda la carga negativa de un gobierno corrupto, mentiroso, inepto y que en general, encarna todos los antivalores del panismo.
Del otro lado está Javier Corral, un chihuahuense que es de lo mejor que ha generado el PAN. Opositor al PRI, bien preparado, crítico con los pelos en la mano; comunicador y especialista en esos temas, en los que ha aportado ideas en el debate legislativo al respecto.
Creo, lamentablemente, que va a perder. Le van a echar encima la maquinaria del partido, como el PAN le aprendió al PRI.
Ojalá ganara Javier Corral, porque eso verdaderamente representaría una refundación del PAN, pero de nueva cuenta eso no depende de las aspiraciones personales de un opinador provinciano, sino de los arreglos de la mafia partidista, esa que en el PAN, ya tiene, como se dijo en líneas anteriores, experiencia en la mimetización al PRI.
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