En Sonora perdimos, ya no tienen con qué amenazar a los panistas: Javier Corral

El Zancudo
(No mata, pero hace roncha)

Arturo Soto Munguía

Javier Corral PAN
El rostro de Enrique Terrazas, el secretario general del PAN-Sonora lo decía todo. A un lado suyo, Javier Corral desglosaba puntualmente los elementos que llevaron a su partido a la derrota más grave en los últimos 25 años en el país, y particularmente en Sonora, donde el mal gobierno de Guillermo Padrés, sus complicidades de grupos internos y mimetismos con el PRI llevaron a la decepción ciudadana, que terminó echándolos del poder en sólo seis años.

Javier Corral Jurado es candidato a la dirigencia nacional del PAN y viene levantando por todo México lo que ha llamado “la rebelión de las bases”. No de las masas, aclara, porque las masas están desarticuladas, informes, mientras que las bases están articuladas dentro del partido.

El senador de la República, que en su momento apoyó a Gustavo Madero para su reelección, tomó distancia del grupo que encabeza el aún presidente del CEN y cuyas prácticas de oposición complaciente llevaron a su partido a ser cooptado por el priismo gobernante, por el presidente de la República “al que critican menos que a Fox o a Calderón”, sostiene.

Apunta que la suscripción del Pacto por México es una de las señales más claras de lo anterior y que a la postre, resultó contraproducente al despojar al PAN de su condición de oposición, afianzándolo como comparsa del gobierno del PRI, que terminó venciéndolo en las urnas el pasado siete de junio.

Corral Jurado es acaso el legislador más avezado en el tema de las comunicaciones y fue pieza clave en la reforma respectiva, que perfilaba cambios importantes en la materia, pero terminó diluyéndose en una legislación secundaria en la que perdió su esencia y con la que no estuvo de acuerdo por considerar, entre otras cosas, que deja intactos a los monopolios televisivos y a grandes empresas beneficiarias del presupuesto público que legitima al gobierno.

Ha sido también, uno de los críticos más puntuales del gobierno peñista, y de las complicidades del PAN bajo el mando de Gustavo Madero, que hoy pretende dejar como sucesor al diputado federal Ricardo Anaya, un joven al que no regatea preparación, pero del que dice, ha sido parte de ese entramado de complicidades: “no veo cómo pueda haber una regeneración del PAN”, si Anaya ha ocupado cargos muy relevantes en el partido, de mucha responsabilidad y desde los cuales fue parte de todas esas situaciones que hoy tienen al PAN lamentando la derrota.

Javier Corral tiene muy claro con lo que se está enfrentando: con una ‘cargada’ (otra de las prácticas que el PAN le copió al PRI) impresionante; con el uso de recursos públicos y prácticas clientelares en aquellos estados donde el PAN es gobierno (como Sonora) y con engaños y amenazas para sacarle firmas de apoyo a la militancia.

Sin embargo, sostiene que hay mucho de simulación en todo ello y una buena dosis de autoengaño que ya no alcanza para explicar la derrota. Hay lugares del país donde los votos obtenidos fueron menos que el padrón de militantes, y los votos nulos también superaron ese listado. “Si en Sonora tuviéramos los militantes que dicen tener, le habríamos ganado dos a uno a la Pavlovich”, sostiene.

Y va más allá: hace un llamado a los panistas sonorenses a votar libremente, sin miedos. ¿Con qué los pueden amenazar en Sonora?, se pregunta, si ya perdimos el gobierno. Ya no tienen nada con qué amenazarlos, ha llegado la hora de la rebelión de las bases, dice, al aceptar que la percepción ciudadana entre los sonorenses sobre un gobierno acusado de corrupción y mala administración golpearon a su partido y lo llevaron a perder el gobierno del estado, la capital, municipios importantes y la mayoría en el Congreso local.

“Yo creo que aquí han afectado mucho los escándalos de corrupción, la polémica en torno a la presunta corrupción del gobierno del estado, eso fue un tema que incluso a nivel nacional el PRI colocó muy hábilmente en todo el país, y a mí me parecía, a mí me pareció que el partido debió haber hecho un mayor deslinde” dijo el aspirante a la dirigencia nacional del PAN.

Yo creo que cuando hay acusaciones de corrupción, el partido debe salir a aclarar y a refutarlas, y si no puede, lo que hay que hacer es deslindarse. Ninguna de las dos cosas se hicieron en Sonora, puntualiza Javier Corral. Y a un lado suyo, el secretario General Enrique Terrazas sólo aprieta las mandíbulas, gesticula sin poder ocultar la incomodidad que le provoca estar ahí, escuchando al senador que no se anda por las ramas.

También está a su lado el veterano panista Gustavo de Unanue Galla, de larguísima trayectoria en el PAN y que parece coincidir con Javier Corral, asintiendo sus respuestas a la banda reporteril que se ha dado cita en la sede estatal del blanquiazul para una conferencia de prensa en la que estuvo ausente el dirigente estatal Juan Valencia Durazo, así como diputados y funcionarios de la nomenklatura panista que en otras ocasiones aparecen por ahí.

De hecho, se espera que cuando Ricardo Anaya venga como parte de su campaña por la dirigencia nacional, se arremolinen en la sede del partido para cobijar su candidatura. Una práctica que también se ha vuelto tan común en el PAN-Sonora, como inútil, si recordamos la historia reciente de candidatos y dirigentes a los que hicieron objeto de ‘cargadas’ similares y que fueron barridos en las urnas.

“Resulta que algunos son muy buenos para ganar elecciones internas, pero en las externas han perdido”, apunta, con cierto dejo de sorna.

Institucional finalmente, Corral Jurado sostiene que Javier Gándara fue un buen candidato a la gubernatura, muy sólido, con una trayectoria profesional, personal, importante: “Es una pena que teniendo el PAN un candidato muy bueno, se haya distraído la atención sobre lo otro”, dice, aludiendo a los escándalos de corrupción del gobierno padrecista.

De Damián Zepeda, el ex candidato a la alcaldía de Hermosillo que hoy va como secretario general en la fórmula de Anaya, dice no tener malas referencias “lo que no sucede con Anaya”, apunta.

Por último, sostiene que los panistas tienen desde siempre un gen que los hace ir en contra de ‘cargadas’ y candidaturas oficiales. Lo han demostrado en anteriores procesos internos y lo harán de nueva cuenta. Muchas de las firmas que se han recabado a favor de Anaya fueron obtenidas mediante engaños o amenazas y estamos seguros que a la hora de la votación, muchos de esos panistas van a votar por nosotros.

En fin, veremos que sucede el próximo 16 de agosto, cuando los panistas vayan a las urnas para elegir a su próximo dirigente nacional.

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